{"id":1960,"date":"2010-08-20T21:28:00","date_gmt":"2010-08-20T21:28:00","guid":{"rendered":"https:\/\/viajeraeditora.wordpress.com\/2010\/08\/20\/sentir-oseo-nueva-resena-por-patricia-signorelli"},"modified":"2015-06-20T14:08:41","modified_gmt":"2015-06-20T17:08:41","slug":"sentir-oseo-nueva-resena-por-patricia-signorelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2010\/08\/sentir-oseo-nueva-resena-por-patricia-signorelli\/","title":{"rendered":"Sentir \u00d3seo: Nueva Rese\u00f1a por Patricia Signorelli"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/c8655-sentirc3b3seotapita2.jpg\"><img src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/c8655-sentirc3b3seotapita2.jpg?w=226\" alt=\"\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5507612251058979426\" border=\"0\" \/><\/a><span style=\"font-family:georgia;font-size:130%;\"><br \/>\n<br \/><\/span> \t<!-- \t\t@page { margin: 2cm } \t\tP { margin-bottom: 0.21cm } \t--> \t <\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"right\"> <span style=\"font-size:130%;\"><br \/>\n<br \/><\/span><\/p>\n<div style=\"text-align:center;font-family:georgia;\"><span style=\"font-size:130%;\"><i>Sentir \u00d3seo<\/i><br \/>\n<br \/><\/span><span style=\"font-size:130%;\"><b>La pelea por el cuerpo<\/b><\/span><\/div>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"><span style=\"font-size:130%;\"><br \/>\n<br \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">El cuerpo en el libro de  Mar\u00eda Victoria Verzura adquiere la dimensi\u00f3n desde donde se constituye la escritura. Parad\u00f3jicamente, \u00e9ste es un cuerpo en crisis. Lejos de la integridad que presupone la contundencia del t\u00edtulo <\/span><span style=\"font-size:130%;\"><i>Sentir \u00d3seo<\/i><\/span><span style=\"font-size:130%;\">, el primer poema con que se inaugura el texto, dibuja el trayecto de la sin-certeza: \u201cTodo al alcance\/ salvo: \/ el cuerpo\u201d. La contradicci\u00f3n de ese sentir \u00f3seo frente a un cuerpo que se presenta inalcanzable motoriza en su tensi\u00f3n una escritura que busca superarla.  Vac\u00edo, lejano, astillado, impropio, pero deseoso de ser llenado y reconstruido a trav\u00e9s de cada verso, cada sintagma, cada blanco. En las tres partes que componen el libro (\u201cComo agua que brota\u201d, \u201cSentir \u00d3seo\u201d y \u201cvictoria\u201d) en una suerte de devenir c\u00edclico se reproducen hasta el infinito las preguntas a la dif\u00edcil tarea de asumirse viva: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy?\u201d, \u201c\u00bfA d\u00f3nde pertenezco?\u201d. <\/span> <\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">En <\/span><span style=\"font-size:130%;\"><i>Sentir \u00d3seo<\/i><\/span><span style=\"font-size:130%;\"> la pelea por el cuerpo, por su pertenencia, no es m\u00e1s que la pelea por \u201cser\u201d, que se debate en el juego del vac\u00edo y la completud, la vida y la muerte como polos radicalmente opuestos, sin poder encontrar el equilibrio (\u201cla amplia gama de grises\u201d) que s\u00f3lo parece alcanzarse en las \u00faltimas p\u00e1ginas, en la min\u00fascula de ese \u201cvictoria\u201d con que se titula la tercera parte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">As\u00ed,  \u201cComo agua que brota\u201d, las palabras exorcizan a un yo que se constituye en la acci\u00f3n no concretada, en el golpe verborr\u00e1gico a un t\u00fa \u201csordo\u201d, \u201cmanco\u201d y \u201cciego\u201d, que \u201calguna vez fue su centro\u201d. El cuerpo vac\u00edo germina violencia, entonces se llena, se fastidia, se mata. El mundo se vuelve infernal (\u201ccuerpos sin forma\u201d,  \u201ccaminan\/ transformando los pisos\/ cenizas\/ y los cielos \/ en humos \u00e1cidos\u201d). Como por los pasajes de un cementerio, el yo de los poemas busca su sombra, estar y no estar, morir y vivir. \u00bfD\u00f3nde ubicarse, si el mundo arde en las llamas del infierno, si no queda aire puro para respirar, pero conservamos a\u00fan la vida? Sin respuestas, la primera parte del libro parece sumergir a ese yo en el negro que ahoga, neg\u00e1ndole la luz. Como contrapartida del cuerpo vac\u00edo en la proyecci\u00f3n del odio, se amarra a un t\u00fa que le permite ser.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">En la segunda parte, que da el nombre al libro, los ojos construyen el paisaje, lo transforman en presagio que se concretiza en la materializaci\u00f3n de un accidente trastocando el cuerpo. \u201cLos ojos se secan\u201d, \u201cel pelo vuela\u201d, entonces el cuerpo se descompone, se fragmenta en brazos, sangre, dientes, huesos y tejidos vivos. Los ojos no ven, no quieren ver. El cuerpo se vuelve otra vez lejano, extra\u00f1o (\u201cla l\u00f3gica se pierde\u201d, \u201cel cuerpo no responde\u201d, \u201cmi cuerpo apenas siente\u201d) y vac\u00edo (\u201cel dolor vac\u00eda el cuerpo\u201d). En \u201cSentir \u00d3seo\u201d el cuerpo s\u00f3lo se llena de uno mismo, como en un coma inducido, a trav\u00e9s de los sentidos, \u201cadentro\u201d, \u201crefregando las venas\u201d. El \u201ct\u00fa\u201d, cuya construcci\u00f3n es sumamente espaciada y s\u00f3lo se hace relevante a medida que llegamos al final de esta segunda parte, reafirma la identidad en discordia del cuerpo femenino de ese yo en una revalorizaci\u00f3n positiva, oponi\u00e9ndole a la oscuridad con que se clausura la primera parte, la luz impl\u00edcita en la pureza de una tarde sin nubes del \u00faltimo poema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"><span style=\"font-size:130%;\"> \u201c<\/span><span style=\"font-size:130%;\">victoria\u201d es el resultado de un proceso, que s\u00f3lo se alcanza en el doloroso movimiento hacia el centro de un cuerpo vac\u00edo que se cierra desbordante de s\u00ed para \u201cser\u201d. Verbo que se disemina en cada poema de esta tercera parte. La palabra se vuelve autorreflexiva (\u201cpara no ser yo me invent\u00e9 un cuerpo\/ lo rellen\u00e9 de nada\/ lo mutil\u00e9\/hasta dejarlo tan peque\u00f1o\/como invisible\u201d), como si no s\u00f3lo el yo se cerrara, sino el mismo texto asumiendo su proceso de conformaci\u00f3n, aceptando los grises de un mundo defectuoso a trav\u00e9s de  la escritura (\u201cescribiendo querr\u00eda descubrir d\u00f3nde pararme\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">Por \u00faltimo, en cada una de las partes del libro hay una construcci\u00f3n muy fuerte del entorno y el marco en el que ese yo habita, constituy\u00e9ndose casi como postales de distintas etapas de su vida. El trabajo con los espacios y los objetos (la habitaci\u00f3n, la cama, la ventana, los paisajes, el hospital, la estufa, el t\u00e9) y con los sentidos, principalmente la observaci\u00f3n, permiten al lector establecer una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s pr\u00f3xima con lo que lee. Relaci\u00f3n que es potenciada en la utilizaci\u00f3n l\u00fadica de la posici\u00f3n de las palabras en los diferentes poemas (\u201cel pelo vuela\/ con fuerza\/ llevando el cuerpo\/ <\/span><span style=\"font-size:130%;\"><b>atr\u00e1s<\/b><\/span><span style=\"font-size:130%;\">\/ nada se ve\u201d), como as\u00ed tambi\u00e9n en la resignificaci\u00f3n que los blancos adquieren dentro del libro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;font-family:georgia;\" align=\"justify\"> <span style=\"font-size:130%;\">Lejos de la pasividad, el lector de <\/span><span style=\"font-size:130%;\"><i>Sentir \u00d3seo<\/i><\/span><span style=\"font-size:130%;\"> no fluye sino que se mueve junto con el texto, sufriendo el proceso inverso de ese yo, como si la escritura, al igual que el cuerpo, intentara llenarse de un t\u00fa que lee y adivina palabras que completan las frases o las adosan colgando de distintos sintagmas, variando los sentidos. Este v\u00ednculo se vuelve cada vez m\u00e1s distante a medida que nos adentramos en \u201cvictoria\u201d. Como si ya no hiciese falta completar nada, los agujeros desaparecen, las palabras se desplazan, se espacian, se vuelven herm\u00e9ticas y no compartibles. Mejor dicho, propias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-indent:1.25cm;margin-bottom:0;line-height:150%;text-align:right;font-weight:bold;font-family:georgia;\"><span style=\"font-size:130%;\">Patricia Laura Signorelli<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sentir \u00d3seo La pelea por el cuerpo El cuerpo en el libro de Mar\u00eda Victoria Verzura adquiere la dimensi\u00f3n desde donde se constituye la escritura. Parad\u00f3jicamente, \u00e9ste es un cuerpo en crisis. 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