{"id":4491,"date":"2015-06-24T08:31:09","date_gmt":"2015-06-24T11:31:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=4491"},"modified":"2015-06-24T08:31:09","modified_gmt":"2015-06-24T11:31:09","slug":"pablo-mullner-resena-agua-o-nino-que-corre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2015\/06\/pablo-mullner-resena-agua-o-nino-que-corre\/","title":{"rendered":"Pablo M\u00fcllner rese\u00f1a \u00abAgua o ni\u00f1o que corre\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u201c<b>Agua o ni\u00f1o que corre\u201d de Eugenia Coiro<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Por Pablo M\u00fcllner<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Las mujeres paren a sus hijos en el r\u00edo, sin abandonar su trabajo\u2026<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El libro de poemas y prosas po\u00e9ticas abre con un peque\u00f1o relato. Si uno lee con rapidez, distra\u00eddo puede caer f\u00e1cilmente en la trampa de esta prosa limpia, libre de valoraciones, en extremo objetiva. Una descripci\u00f3n de un paisaje, un pueblo, una costumbre del lugar. Parece una breve entrada de un diario de viaje.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al sumergirse la poeta en el agua descubre que los ni\u00f1os que nacen muertos, arrastrados por la corriente, se convierten en criaturas acu\u00e1ticas, como grandes renacuajos, y se ocultan bajo las piedras al intuir a la visitante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es dif\u00edcil creer que este lugar sea solo una zona en la imaginaci\u00f3n de la poeta. O quiz\u00e1, m\u00e1s precisamente, da un poco de miedo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s que un relato plenamente on\u00edrico, parece la detecci\u00f3n de lo irreal en la misma vigilia. La poeta parece anteponer una gran lupa a la realidad y a trav\u00e9s de esa lente poderosa hace evidente que lo real no es tan s\u00f3lido y concreto como en una primera vista. Hay un entramado muy fino entre la materia y el sue\u00f1o. El mismo ojo que mira a un poblado hacer su acostumbrada pesca en el r\u00edo, si ve m\u00e1s detenidamente, descubre que nada es tan l\u00f3gico o sensato como parec\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El tono descriptivo, la ausencia de juicios, recuerda a las narraciones rurales de Marosa Di Giorgio. Hay belleza y terror, en proporciones casi iguales. El lector no puede resistirse a seguir leyendo por m\u00e1s que ya se encuentre bastante perturbado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p><i>Los fragmentos<\/i><\/p>\n<p><i>cada desecho \u00ednfimo <\/i><\/p>\n<p><i>pelos o ramas<\/i><\/p>\n<p><i>lo vivo muerto<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\">A partir de ah\u00ed la escritura se mueve en poemas cortos, fluidos, contundentes, como el trayecto de un r\u00edo caudaloso:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Abajo<\/i><\/p>\n<p><i>Abajo<\/i><\/p>\n<p><i>Abajo <\/i><\/p>\n<p><i>Abajo<\/i><\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">O, parafraseando, el mismo poema, como si la poeta se dejase llevar por el r\u00edo al mar. O como si esta agua que corre, pudiera ser tambi\u00e9n la descripci\u00f3n de un hecho m\u00e1s sombr\u00edo. Un cad\u00e1ver arrojado al mar que adquiere una nueva conciencia,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>como quien despierta <\/i><\/p>\n<p><i>y recobra <\/i><\/p>\n<p><i>la memoria de otro cuerpo<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la segunda parte \u201cNi\u00f1o que corre\u201d, enga\u00f1osamente la poeta advierte al lector de un territorio firme con la frase que se repite, se reformula, como una clave: \u201cCon que entonces esto era la orilla\u201d. Una orilla falsa, una orilla alucinada que cambia, como un espejismo sobre el agua.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La ilusi\u00f3n de una orilla en la consciencia de alguien que ha sido abandonado, de manera imprevista, a ese paisaje desolado: el mar, un conf\u00edn de aislamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Esto es la orilla<\/i><\/p>\n<p><i>la revelaci\u00f3n<\/i><\/p>\n<p><i>oculta bajo el agua<\/i><\/p>\n<p><i>la distancia invisible<\/i><\/p>\n<p><i>imposible<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n<p align=\"JUSTIFY\">La mente, las palabras, la imaginaci\u00f3n no dan descanso. La orilla transmuta se convierte en diferentes cosas-deseos-sue\u00f1os de tierra firme o su equivalente emocional\/psicol\u00f3gico:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Esto es la orilla<\/i><\/p>\n<p><i>este querer ver en sus ojos<\/i><\/p>\n<p><i>el despertar del mal sue\u00f1o<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>O, tal vez, esto es la orilla:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Algo parecido al amor me nace<\/i><\/p>\n<p><i>apenas roto.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque seguro sea que:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>(\u2026) esto es la orilla<\/i><\/p>\n<p><i>el agua me mira<\/i><\/p>\n<p><i>me llama <\/i><\/p>\n<p><i>se aleja<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Estos poemas tuvieron la cualidad de cristalizarse en mi mente, llegar a solidificarse junto con la experiencia. Desde el primero momento que le\u00ed esa serie, esas \u201cvariaciones sobre la orilla\u201d, nunca pude imaginar otra versi\u00f3n de los hechos: poemas escritos a partir del sue\u00f1o, el mal sue\u00f1o, o el deseo oscuro de experimentar el ahogarse.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Habiendo tenido yo mismo la experiencia extrema del ahogo puedo decir que esos poemas tienen mucho de esa sensaci\u00f3n de \u201cya no puedo luchar m\u00e1s por permanecer en el superficie\u201d\u2026 Ese ceder a la voluntad del agua, ese momento de extra\u00f1a relajaci\u00f3n en el abandonarse, en el creer que ya todo esfuerzo es in\u00fatil y entonces ceder al encanto del agua. Su propia l\u00f3gica. Su propio mundo escondido. El Reino de Hades:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>el mar como una madre arrastra todo <\/i><\/p>\n<p><i>ocupando los espacios libres<\/i><\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p><i>Pero el tiempo parece detenido sobre el mar gris plateado<img loading=\"lazy\" class=\"  wp-image-4492 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/samantha-friend-08-632x783.jpg\" alt=\"samantha-friend-08\" width=\"357\" height=\"442\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/samantha-friend-08-632x783.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/samantha-friend-08.jpg 807w\" sizes=\"(max-width: 357px) 100vw, 357px\" \/><\/i><\/p>\n<p><i>Un instante. Otro.<\/i><\/p>\n<p><i>Siempre es igual.<\/i><\/p>\n<p>(\u2026)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>una virgen<\/i><\/p>\n<p><i>o una sirena<\/i><\/p>\n<p><i>el agua sobre su cuerpo<\/i><\/p>\n<p><i>sus ropas <\/i><\/p>\n<p><i>la luz<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Seg\u00fan algunos mit\u00f3logos, las sirenas son m\u00e1s configuraciones de la muerte que seres plenamente formados, conscientes. Pueden asimilarse a los arcanos del Tarot, como la manifestaci\u00f3n de los peligros que acechan, o como la muerte decide presentarse frente a los ojos \u2013y los o\u00eddos\u2013 del los navegantes que han errado el camino.<\/p>\n<p>Esta sensaci\u00f3n de extrav\u00edo resulta palpable, incomoda en gran parte de los poemas.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se comienza a entrever la plena desesperanza de encontrar un camino que conduzca a una nueva orilla, algo sucede. Aparece un \u201c\u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>Un \u201c\u00e9l\u201d que produce cierta confusi\u00f3n: se trastocan los roles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bf\u00c9l es el ni\u00f1o hecho hombre que atrapa a la poeta, perdida en las aguas que no encuentra la orilla?<\/p>\n<p>\u00bfO \u00e9l es el marinero-lector cazado por la poeta-sirena que habitaba esas aguas profundas?<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No parece ser tan importante la oposici\u00f3n sino lo que esta fusi\u00f3n de \u201c\u00e9l con ella\u201d produce. Comienza una transformaci\u00f3n, inc\u00f3moda, ps\u00edquica, biol\u00f3gica, amorosa:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Tengo un monstruo invisible adherido<\/i><\/p>\n<p><i>un monstruoyo<\/i><\/p>\n<p><i>engendro<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la mutaci\u00f3n la poeta encuentra la salvaci\u00f3n \u2013\u00bftierra firme? \u00bfla orilla?\u2013 como si la fusi\u00f3n rom\u00e1ntica y sexual fuese, en parte, morir a una forma de existencia plenamente personal, ceder a la voluntad de ese otro cuerpo extra\u00f1o para hallarse en un territorio nuevo, calmo, acogedor, trascendente. Como en la filosof\u00eda oriental, cuando se alcanza la plena conciencia de la vida, del existir, se vive de forma impersonal, total, un estado de unificaci\u00f3n que se alcanza a trav\u00e9s del amor sin condicionamientos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>En la mutaci\u00f3n engendrar fundirse hundirse perderse<\/i><\/p>\n<p><i>enamorarse <\/i><\/p>\n<p>\u201c<i>te amo, monstruo\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>(\u2026)<\/i><\/p>\n<p><i>reproducci\u00f3n de la vida<\/i><\/p>\n<p><i>lo vivo en m\u00ed <\/i><\/p>\n<p><i>lo animal<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La poeta le permite al lector respirar profundo, pisar otra vez el suelo firme. Ha terminado su trance de naufragio, su peligroso encantamiento con la muerte. El trayecto por momentos dif\u00edcil, inc\u00f3modo, como sucede siempre con la mejor poes\u00eda, ha sido al mismo espacio de placer y fuente de revelaciones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El lector siente que ha emergido de la lectura con una mirada m\u00e1s aguda. La capacidad de ver m\u00e1s all\u00e1. M\u00e1s all\u00e1, definitivamente: la orilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAgua o ni\u00f1o que corre\u201d de Eugenia Coiro Por Pablo M\u00fcllner &nbsp; Las mujeres paren a sus hijos en el r\u00edo, sin abandonar su trabajo\u2026 El libro de poemas y prosas po\u00e9ticas abre con un peque\u00f1o relato. 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