{"id":4695,"date":"2015-08-02T19:22:53","date_gmt":"2015-08-02T22:22:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=4695"},"modified":"2015-08-02T19:22:53","modified_gmt":"2015-08-02T22:22:53","slug":"adelanto-de-corazon-caribe-karina-maccio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2015\/08\/adelanto-de-corazon-caribe-karina-maccio\/","title":{"rendered":"Adelanto de Coraz\u00f3n Caribe * Karina Macci\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Tu interrogaci\u00f3n vuelve como un boomerang, me roza y te lo devuelvo intacto. Est\u00e1 todo hecho, visto, o\u00eddo, saboreado, palpado, hasta olores absorb\u00ed, aprend\u00ed, in-corpor\u00e9. S\u00ed, adentro de mi cuerpo guardo trazos y trozos de vos, de todo lo que te convoca. Ah\u00ed va la pregunta: qu\u00e9 es eso que vislumbr\u00e9 en las grietas de tu tierra, de tu sangre, de una monta\u00f1a con nubes abultadas, caprichosas, fabulosas? Qu\u00e9 es eso que volvi\u00f3 conmigo, o mejor dicho, estuvo siempre ah\u00ed y el paisaje lo aull\u00f3 como si me llamara, me incendiara? Encendiera, llamarada en la enramada de mis brazos, mis piernas, como cauces hacia el sexo y hasta el plexo coraz\u00f3n, algo se agita en m\u00ed como p\u00e1jaros de palmas, vendavales de mar adentro, \u00e1rboles y plantas tan crecidos, tan maduros que los frutos, dulc\u00edsimos, jugosos, plenos, no pueden m\u00e1s que caer. Llamaradas, rayos de escamas doradas en mi piel: tu clima. Ser primavera todo el tiempo, poseer la mirada de la germinaci\u00f3n constante, del colorido herbal. Ser brisa clara, fresca, que despeja atravesando lo nublado. Saber que sin este sol tropical contenido, vas a tener fr\u00edo, vas a tiritar por abrazos. No viene de afuera ese helarte poco a poco. Se gesta invisible en tu sangre que necesita monte, playa, lluvia como sudor del cuerpo. Tus monta\u00f1as que suben y bajan pueblos, amanecen brumosas y atardecen naranjas, rosas, viol\u00e1ceas, azules con brillantitos de luces en las laderas. A la noche se visten de fiesta los montes, la m\u00fasica no cesa, los ruidos tampoco. Conversaciones seseadas y cantadas, chocolatosas, con agua de coco en el paladar, con mango chorreando de tan almibarado, con mucho gusto siempre, gracias, con todo gusto y a la orden, las calles siguen inundadas de gente que come, bebe, canta, toca instrumentos como si yo sacara una foto o una lapicera para anotar una frase. Las familias son inmensas, alcanzan todo el pueblo, los amigos son todos los que encontramos, la hospitalidad es la alegr\u00eda de estar en esa casa ciudad integrada. Las paredes no sirven, intimidad hay poca, pero todos juntos podemos divertirnos m\u00e1s, bailar m\u00e1s rumba, cantar y hacernos org\u00eda los sentidos. La noche es el d\u00eda agitado de estrellas y maracas, revuelo de piernas y piropos, incendios de seducci\u00f3n. Hay pareja para todos, como en la barca de No\u00e9 pero con cientos de ejemplares. Podr\u00eda ser el fin del mundo, es verdad, podr\u00eda ser ma\u00f1ana el diluvio, qu\u00e9 hay para hacer? Si te angustia la muerte, piensa en la resurrecci\u00f3n (sic, pared de La popa en Cartagena); si la guerra te acecha en cada esquina, celebra que est\u00e1s vivo, tu coraz\u00f3n late, c\u00f3mo no gozar, chico&#8230;<br \/>\nAzorada permanezco, los p\u00e1jaros se reproducen a mares en mi pecho y ahora los veo volar de m\u00ed. S\u00ed, se me vuelan los p\u00e1jaros, hay lo-cura en m\u00ed, sana la iron\u00eda que ard\u00eda como rasguidos perpetuos, sana el amor sin anzuelos, el amor porque s\u00ed, porque es asombroso y podemos, sana el desnudo de los cuerpos liberados, sin motes, sin cat\u00e1logos, siendo formas alegres y diversas que se combinan por doquier.<br \/>\nS\u00faper rico, me dec\u00eds, delicioso. Tu lengua afelpa mi o\u00eddo de eses y erres suavecitas, como si llovieran gotitas \u00e1mbar de aguapanela y yo fuera de pronto un jard\u00edn de las delicias, un manjar presto que se brinda y se transforma, nos alteramos la compostura, nos comemos \u00e1vidos, no hay fondo, tocarte es un cielo apapachado y s\u00f3lo quiero m\u00e1s, no hay fondo, hay todo en ese instante de encastre precioso, esmeralda.<br \/>\nTe dije que no podr\u00eda vivir as\u00ed, que esa tierra me destruir\u00eda. Te ment\u00ed. Me asusta en tantos niveles esta capacidad m\u00eda de sentir, placer y doler van enlazados, que arrojarme a ese espacio luminoso, titilante, me apabulla, y si me rompo? y si no est\u00e1s? Quiz\u00e1s seas posible s\u00f3lo un rato, a m\u00ed me toca liberar tus animales amarrados, tus bestias adorables que juegan, corren, retozan conmigo. Es la hora del almuerzo desnudo, de la bandeja interminable, del alimento que no acaba por milagro. Te muestro esta pintura que tram\u00e9 con risa, palabra y olor. Me pregunt\u00e1s, indag\u00e1s, porque no soy comprensible, me muevo condensada o vaporosa, pero siempre hay coraz\u00f3n: coraz\u00f3n caribe, lo maravilloso es real. Este amor, la correspondencia, encontrarte en un turroncito de coco que saboreo por toda la boca, toma mi cuerpo, se expande, chorrea lo real, me rodean coronas de pl\u00e1tanos, atados de sensaci\u00f3n, semillas de maracuy\u00e1. Soy tu princesa amarilla, tu reflejo a-dorado, tu guerrera siempre de viaje. No hay vuelta posible. Tu pregunta se responde con los aleteos destellantes de mi mirada, con los caracoles que traje pegados en el pelo, la arena en los escondrijos del cuerpo y este perfume a mezcla de frutas que no dejo de oler.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karina Macci\u00f3, 2015.<\/p>\n<p>Coraz\u00f3n Caribe (In\u00e9dito)<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n.jpg\" rel=\"attachment wp-att-4696\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-4696\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n-632x632.jpg\" alt=\"11760200_886017561480354_851628799348919387_n\" width=\"632\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n-632x632.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n-180x180.jpg 180w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n-300x300.jpg 300w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n-600x600.jpg 600w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/11760200_886017561480354_851628799348919387_n.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tu interrogaci\u00f3n vuelve como un boomerang, me roza y te lo devuelvo intacto. Est\u00e1 todo hecho, visto, o\u00eddo, saboreado, palpado, hasta olores absorb\u00ed, aprend\u00ed, in-corpor\u00e9. S\u00ed, adentro de mi cuerpo guardo trazos y trozos de vos, de todo lo que te convoca. Ah\u00ed va la pregunta: qu\u00e9 es eso que vislumbr\u00e9 en las grietas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4696,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[117,252],"tags":[277,276,112],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4695"}],"collection":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4695"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4695\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4697,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4695\/revisions\/4697"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}