{"id":4824,"date":"2015-08-26T16:27:45","date_gmt":"2015-08-26T19:27:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=4824"},"modified":"2015-08-26T16:27:45","modified_gmt":"2015-08-26T19:27:45","slug":"esto-es-cartagena-por-gabriela-aristegui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2015\/08\/esto-es-cartagena-por-gabriela-aristegui\/","title":{"rendered":"Esto es Cartagena, por Gabriela Aristegui"},"content":{"rendered":"<p>Quiero escribirle a Cartagena las palabras m\u00e1s bonitas del mundo. En realidad, quisiera vivir en sus letras. Estar ac\u00e1 todo el tiempo que sea, en estas callejuelas. Transitar por este cuento. Pero s\u00e9 que eso toca lo imposible, roza lo irremplazable. Mas bonito que esto no creo, no puedo.<\/p>\n<p>Asisto a este realismo m\u00e1gico, me sumerjo. Porque todo en ella es color: la santa rita en sus balcones, el empedrado y sus caballos.<\/p>\n<p>Cartagena es \u201cGabo\u201d, el escritor.<\/p>\n<p>Sus historias coloniales que se pierden en los jirones de la memoria. Todo en ella son leyendas que penetran en la humedad de esa intensa ciudad amurallada, que yo escribir\u00eda <em>amourhallada<\/em>, con ese estilo que tengo de inventar palabras.<\/p>\n<p>Si hasta tiene como s\u00edmbolo a una mujer: La India-Lengua Catalina. Ella, una hero\u00edna que trabajaba la palabra entre indios y espa\u00f1oles. \u00a1Ah\u00ed la tenes, ah\u00ed esta!<\/p>\n<p>Portones patinados, ese turquesa por ejemplo, que fotograf\u00edo cada vez que voy, con el pintor abstracto que esta en su frente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y me es imposible no pensar en esa <em>\u201ccr\u00f3nica\u201d<\/em>, que recuerdo casi de memoria:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEl d\u00eda en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levant\u00f3 a las 5.30 de la ma\u00f1ana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Hab\u00eda so\u00f1ado que atravesaba un bosque de higuerones donde ca\u00eda una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sue\u00f1o, pero al despertar se sinti\u00f3 por completo salpicado de cagada de p\u00e1jaros\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cartagena es virreyes, arzobispos, mujeres apasionadas enamor\u00e1ndose del hombre equivocado. Calles que tienen nombres terribles como \u201cangustia\u201d \u201csoledad\u201d y otros corredores que me agradan a\u00fan mas,\u00a0 \u201ccalle de las damas\u201d por ejemplo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eso es Cartagena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un <em>\u201camor en los\u00a0 tiempos del \u00a0c\u00f3lera\u201d <\/em>donde los s\u00edntomas del enamoramiento son confundidos con los de la enfermedad. (Como no amar a esta ciudad).<\/p>\n<p>Y\u2026 una camina y se encuentra con un tal Florentino Ariza y lo imagina locamente enamorado de Fermina Daza. Y una fantasea con \u00a0el recorrido de esas cartas\u00a0 entre el colegio de \u201c<em>la presentaci\u00f3n<\/em>\u201d y el final de esa calle arbolada derecho hacia al fondo, camino abajo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y\u2026 recorro y me imagino la invasi\u00f3n de mariposas amarillas. Pienso que tendr\u00eda que haber tra\u00eddo ese texto viejo que tengo desde chica. Leer en voz alta con mis amigas el \u00faltimo p\u00e1rrafo de \u201c<em>cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u201d. Creo que seria un momento sublime como lo fue esa tarde de domingo en que termine ese libro, tarde que a\u00fan recuerdo\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y hoy releo, y\u00a0 fantaseo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c. . . En este punto, impaciente por conocer su propio origen, Aureliano dio un salto. Entonces empez\u00f3 el viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, de murmullos de geranios antiguos, de suspiros de desenga\u00f1os anteriores a las nostalgias m\u00e1s tenaces. No lo advirti\u00f3 porque en aquel momento estaba descubriendo los primeros indicios de su ser, en un abuelo concupiscente que se dejaba arrastrar por la frivolidad a trav\u00e9s de un p\u00e1ramo alucinado en busca de una mujer hermosa a quien no har\u00eda feliz. Aureliano lo reconoci\u00f3, persigui\u00f3 los caminos ocultos de su descendencia, y encontr\u00f3 el instante de su propia concepci\u00f3n entre los alacranes y las mariposas amarillas\u00a0de un ba\u00f1o crepuscular, donde un menestral saciaba su lujuria con una mujer que se le entregaba por rebeld\u00eda. Estaba tan absorto, que no sinti\u00f3 tampoco la segunda arremetida del viento, cuya potencia cicl\u00f3nica arranc\u00f3 de los quicios las puertas y las ventanas, descuaj\u00f3 el techo de la galer\u00eda oriental y desarraig\u00f3 los cimientos. S\u00f3lo entonces descubri\u00f3 que Amaranta \u00darsula no era su hermana, sino su t\u00eda, y que Francis Drake hab\u00eda asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos m\u00e1s intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitol\u00f3gico que hab\u00eda de poner t\u00e9rmino a la estirpe. Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la c\u00f3lera del hurac\u00e1n b\u00edblico, cuando Aureliano salt\u00f3 once p\u00e1ginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empez\u00f3 a descifrar el instante que estaba viviendo, descifr\u00e1ndolo a medida que lo viv\u00eda, profetiz\u00e1ndose a s\u00ed mismo en el acto de descifrar la \u00faltima p\u00e1gina de los pergaminos, como si se estuviera viendo en un espejo hablado. Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya hab\u00eda comprendido que no saldr\u00eda jam\u00e1s de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o de los espejismos) ser\u00eda arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien a\u00f1os de soledad no ten\u00edan una segunda oportunidad sobre la tierra.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cartagena es inventarme cada vez que pueda. Renacer sin miedos.<\/p>\n<p>Caminar en su roc\u00edo con los rulos al viento, con ropas ligeras, despojada de todo.<\/p>\n<p>Trasformarme. Sentirme <em>\u201cGaba\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eso es Cartagena<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiero escribirle a Cartagena las palabras m\u00e1s bonitas del mundo. 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