{"id":4893,"date":"2015-09-17T08:21:05","date_gmt":"2015-09-17T11:21:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=4893"},"modified":"2015-09-17T08:21:05","modified_gmt":"2015-09-17T11:21:05","slug":"cristina-eseiza-libano-provincia-de-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2015\/09\/cristina-eseiza-libano-provincia-de-buenos-aires\/","title":{"rendered":"Cristina Eseiza * L\u00edbano, Provincia de Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: center;\"><strong>L\u00edbano, Provincia de Buenos Aires<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Aquel carnaval hizo mucho calor y jugamos mucho al agua. Fue una guerra encarnizada entre chicas y muchachos en la que se dirimi\u00f3 m\u00e1s de una cosa. La ancha calle donde estaba la casona de Adriana fue el lugar de la estrategia y la trinchera, la escenograf\u00eda y el duelo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">El padre de Adriana, mi t\u00edo y el sastre de L\u00edbano, habilit\u00f3 el local vac\u00edo del comit\u00e9 de la UCRI, del que ignoro por qu\u00e9 ten\u00eda las llaves, para que los varones se abastecieran all\u00ed de agua; nosotras ten\u00edamos toda la casa a disposici\u00f3n: los dos patios, la galer\u00eda, el zagu\u00e1n. Varias canillas, baldes de lat\u00f3n, bombitas bien infladas\u2026<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Jug\u00e1bamos descalzas, en traje de ba\u00f1o, un short por encima, lo dem\u00e1s era excitaci\u00f3n, euforia, felicidad, alg\u00fan ligero estremecimiento, cierta incertidumbre.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">L\u00edbano era reconocido entre los pueblos del partido por su carnaval, nada en esta materia era improvisado y se dedicaba energ\u00eda, insumos y tiempo al culto de esa tradici\u00f3n. Tiempo sobraba por aquellos rincones insignificantes para otra mirada que no fuera la de los que all\u00ed nacieron y vivieron.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Durante todos los d\u00edas que duraba la festividad hab\u00eda corso, con carrozas de motivos varios y no siempre bien comprendidos, hechos en cartapesta, madera o con simples papeles de diario pintados. Hab\u00eda algunos disfrazados que por lo general no constitu\u00edan lo m\u00e1s conspicuo del paraje, sino m\u00e1s bien alg\u00fan pe\u00f3n de chacra o un jornalero solitario que deambulaba sin arte ni concierto entre las carrozas y la gente, arrastrando sucias estelas de serpentinas enredadas, pertinaces entre sus alpargatas. Durante esas noches se sellaba m\u00e1s de un acuerdo, se cristalizaba m\u00e1s de una ilusi\u00f3n y se so\u00f1aba m\u00e1s que se concretaba o realizaba la expectativa m\u00e1s secreta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Nosotras, con nuestros mejores vestidos, perfumadas con alguna colonia suave que ya no se fabrica, camin\u00e1bamos en grupos de tres o cuatro, mirando curiosas y anhelantes hacia donde se api\u00f1aban los muchachos, casi siempre cerca del monumento al fundador y al sempiterno busto de San Mart\u00edn. Las miradas part\u00edan con disimulo mal oculto, de soslayo, furtivas y fugaces, tan r\u00e1pidas que pasaran inadvertidas pero que aseguraran a cada una que los ojos, el pelo, el porte o el color de piel que busc\u00e1bamos y que nos encend\u00eda estaba all\u00ed y tambi\u00e9n nos miraba entre risue\u00f1o, desafiante y burl\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">\u00cdbamos y ven\u00edamos por la avenida, incansables, triunfantes o desconsoladas, exitosas o vencidas pero siempre dispuestas a renovar una y otra vez la eterna caravana. A eso nos entreg\u00e1bamos con frenes\u00ed de desahuciadas, a caminar, a hablar susurrando entre nosotras, a re\u00edrnos con toda la boca, a sentir los impulsos todos hasta el final, a serenar infructuosamente un coraz\u00f3n desbocado.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Yo era porte\u00f1a, mi \u00fanico pasaporte m\u00e1s o menos leg\u00edtimo era mi parentesco con Adriana, todo lo dem\u00e1s estaba en mi contra. Sin embargo, amaba los veranos en L\u00edbano, las largas tardes en la pileta del club, los asaltos casi diarios en casa de algunos de los much\u00edsimos amigos y compa\u00f1eros de colegio de mi prima, los helados de naranja y vainilla de Romano, la incre\u00edble libertad de la que jam\u00e1s gozar\u00eda en Buenos Aires, el beso h\u00famedo e inexperto que me dio Eduardo Olaverr\u00eda mientras bail\u00e1bamos lento y casi pegados aquella calurosa noche de carnaval.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Adriana \u201cgustaba\u201d de Eduardo Olaverr\u00eda, como se dec\u00eda, gustaba mucho y deseaba y esperaba que se declarara pero \u00e9l no se decid\u00eda, y mientras eso no sucediese no hab\u00eda m\u00e1s que hacer que suspirar y esperar, mirar y esperar, so\u00f1ar y esperar. Pero a m\u00ed tambi\u00e9n me gustaba, mucho me gustaba y yo era porte\u00f1a, estaba de paso, no quer\u00eda atarme a ning\u00fan c\u00f3digo y sobre todo no estaba dispuesta a esperar.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Aquella tarde en que jugamos al agua sobre la ancha calle Alberdi de L\u00edbano, todos los deseos, ansiedades, sofocones, anhelos e instintos que se maceraban en el alma de cada una de las que all\u00ed devolv\u00eda baldazos, con la \u00edntima esperanza de que el agua aliviara los ardores de tanta exaltaci\u00f3n y tanto amor contenido, se desplegaron con inusitado vigor replicando r\u00e1pidamente en los varones, potenciados por la fuerza y el poder\u00edo masculinos. Con shorts de ba\u00f1o, el pelo revuelto, los torsos fosforescentes, la mirada \u00e1vida en las caras bronceadas, en las que sudor y agua chispeaban bajo el sol despiadado de febrero, aquellos varones de L\u00edbano se esforzaban por mostrar el se\u00f1or\u00edo viril de siglos de ADN bien alimentado.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Las corridas, los gritos, los disfuerzos, las risotadas, los resbalones y hasta los golpes y empujones ten\u00edan la forma, el color, la melod\u00eda y el lenguaje po\u00e9tico inequ\u00edvoco del intercambio amoroso, del despliegue seductor, del cortejo primitivo y sutil, de la m\u00e1s bella danza que haya visto entre hombres y mujeres j\u00f3venes, muy j\u00f3venes, p\u00faberes y plenos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Mi osad\u00eda, mi rebelde certidumbre me llev\u00f3 a pisar de plano terreno enemigo; a sabiendas de que perder\u00eda en el juego pero convencida de mi \u00e9xito \u00faltimo, me met\u00ed en el pasillo del comit\u00e9 de la UCRI armada de un balde y una bombita. Mi ataque intempestivo e inesperado produjo un instante de perplejidad y desconcierto entre la hueste hostigante que, afanosa y febril, cargaba sus municiones en las canillas del local desierto; sin embargo, fulminante, la reacci\u00f3n fue un\u00e1nime y descarnada, violenta y encantadora, sensual y rotunda: miles de baldes, de bombitas, de chorros cayeron sobre mi cabeza, mis piernas desnudas, mi cuello, mis cabellos y mi boca que escup\u00eda los excesos como pod\u00eda; los p\u00e1rpados entornados, las sienes palpitantes, los pies resbalosos, absorb\u00eda cada empell\u00f3n con la absoluta certeza de que me estaba dedicado, de que deliberadamente hab\u00eda transpuesto el l\u00edmite y pagaba tributo por ello.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Los ojos verdes de Eduardo Olaverr\u00eda me llegaron por entre el vendaval encendidos, furiosos, entregados, enamorados. Sus baldazos fueron los \u00faltimos que, como latigazos, recib\u00ed antes de escapar por donde hab\u00eda entrado, empapada y trastabillante, borracha de temeridad, turbada y enclenque, pero categ\u00f3ricamente cierta de que Eduardo Olaverr\u00eda nunca llegar\u00eda a declararse a mi prima Adriana de L\u00edbano.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Cristina Eseiza.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><a href=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/matthewdols9.jpg\" rel=\"attachment wp-att-4894\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4894\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/matthewdols9.jpg\" alt=\"MatthewDols9\" width=\"591\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/matthewdols9.jpg 591w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/matthewdols9-257x348.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/matthewdols9-350x474.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; L\u00edbano, Provincia de Buenos Aires Aquel carnaval hizo mucho calor y jugamos mucho al agua. 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