{"id":5265,"date":"2016-02-11T08:11:08","date_gmt":"2016-02-11T11:11:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=5265"},"modified":"2016-02-11T08:11:08","modified_gmt":"2016-02-11T11:11:08","slug":"retornados-cristina-eseiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2016\/02\/retornados-cristina-eseiza\/","title":{"rendered":"Retornados * Cristina Eseiza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Retornados.<br \/>\nY Alicia dijo con cierto recelo:\u201dTengo una propuesta indecente para vos\u201d, y enseguida pregunt\u00f3, \u201c\u00bfVamos a la cena de la promoci\u00f3n?\u201d. Pensaba que me negar\u00eda, \u00a1entrar a la Asociaci\u00f3n luego de a\u00f1os y elecciones perdidas, ver las caras aburridas y ceremoniales de los perpetuos homenajeadores de s\u00ed mismos! Aquellos tomadores de whisky importado que pavonean en soledad, su misoginia pasada de moda como en los clubes ingleses eran un desaf\u00edo insigne.<br \/>\nLe dije que s\u00ed inmediatamente para su sorpresa y regocijo. Se lo dije convencida y hasta alegre, como gozando del convite de antemano. Aunque ella no lo supiera hab\u00eda resuelto ir a esa reuni\u00f3n desde que recibiera la invitaci\u00f3n por mail, como todos los aniversarios de egresados que cierran en cero o en cinco.<br \/>\nHace un tiempo que trato de evitar volver al pasado, eludir toda ocasi\u00f3n que me lleve a regiones sobre las que uno tiene un imaginario, una fotograf\u00eda que casi nunca se condice con lo que encontrar\u00e1 al volver a ese escenario, es m\u00e1s, en general s\u00f3lo recibir\u00e1 decepci\u00f3n y cierto enojo con uno mismo por haber profanado esa tumba de incontables momentos sublimes, lugares enormes y personas extraordinarias que a la luz del sol son pedestres, peque\u00f1os, comunes. Sin embargo, sin expectativas esta vez, estaba dispuesta a pasar por la amargura del retorno, convencida de que nada celestial me esperaba.<br \/>\nComo siempre habr\u00eda un recorrido por claustros y aulas de la mano de alg\u00fan profesor que quedara vivo, un acto solemne en el bello sal\u00f3n del \u00f3rgano a tubos, que durante a\u00f1os tocara el maestro Seoli y un final a toda orquesta con comida, bebida y baile. Pas\u00e9 a buscar a Alicia por su despacho que est\u00e1 en ochava con la Catedral y nos fuimos juntas caminando, como en los viejos tiempos. Como en los viejos tiempos tambi\u00e9n a las carcajadas, muy tentadas, burl\u00e1ndonos de quienes habr\u00edamos de encontrar, adivinando el deterioro y la previsibilidad de muchos, adelantando borracheras, magreos, di\u00e1logos sordos y obviedades.<br \/>\nFue poner un pie en el claustro de entrada y encontrar una manada desorientada de adultos mayores, apelmazada entre saludos y reconocimientos, mientras los alumnos del vespertino pasaban indiferentes, con la misma mirada con que, a\u00f1os ha, hab\u00edamos observado a las promociones sup\u00e9rstites convencidos de que nunca llegar\u00eda esa hora tr\u00e1gica para nosotros.<br \/>\nAll\u00ed, en el claustro central, sin tardanza comienza lo otro. Porque s\u00ed, esa noche, bajo el mismo techo del colegio de la patria ten\u00eda a dos de mis ex.<br \/>\nEl m\u00e1s antiguo se me acerca agitando el \u00edndice como quien se apantalla y me dice: \u201cTe escuch\u00e9 en la radio, \u00a1qu\u00e9 buena esa trivia, nunca me imagin\u00e9 que esa palabra fuera quechua!\u201d. Agradezco con la cartera abrazada sobre el pecho protegiendo el plexo solar y no menciono que ni me acuerdo de la trivia ni del quechua, sonr\u00edo. Hago bien en parapetarme porque mi ex antiguo redobla los br\u00edos y le sale: \u201cEst\u00e1s igual a tu pap\u00e1\u201d, no puedo creerlo y contesto: \u201cSiempre fui igual a mi pap\u00e1\u201d, su imaginaci\u00f3n rebosante no se hace esperar: \u201cPero ahora, m\u00e1s\u201d. Intento discernir si es un elogio y no lo logro. Inmediatamente me intercepta el gemelo de mi ex antiguo y me dice exactamente lo mismo, con \u00e9l soy un poco m\u00e1s piadosa: no contesto.<br \/>\nSubimos al sal\u00f3n de actos y pienso que mi ex m\u00e1s nuevo no ha venido y siento alivio y cierta tristeza. Mientras nos acomodamos en las \u00faltimas butacas de las filas del medio para re\u00edrnos a gusto, alguien me toma de atr\u00e1s y me topo con mi ex m\u00e1s nuevo. Nos abrazamos fuerte, con alegr\u00eda, todav\u00eda hoy afecto. Me hace una de sus bromas e \u00edntimamente agradezco su humor. Vuelve a su lugar en las filas de los costados y Alicia me asalta: \u201c\u00bfVas a volver con Ib\u00e1\u00f1ez?\u201d. \u201cNo, tonta, no pienso volver.\u201d Y es cierto, no voy a volver, es imposible. El tr\u00e1mite se resuelve con izar la bandera, cantar el himno y escuchar las palabras de varios compa\u00f1eros que se comidieron para expresarse con m\u00e1s o menos enjundia y emoci\u00f3n. Nadie lee, por supuesto. Inesperadamente el breve discurso del gemelo de mi ex antiguo es el m\u00e1s c\u00e1lido.<br \/>\nSalimos a la noche de octubre y de los tilos, caminamos una cuadra hasta los altos del Querand\u00ed. La Asociaci\u00f3n no se espabila demasiado para las celebraciones que ella misma convoca y organiza, un poco porque la otredad tiene a sus miembros muy sin cuidado y otro poco porque desde que s\u00f3lo han quedado varones en la comisi\u00f3n se les ocurren escasas y trilladas ideas. Resultado: la pizza free estaba en veremos, reci\u00e9n instalaban los hornos a garrafa en el patio de las azaleas gigantes y toda la perspectiva mostraba claramente que faltaba much\u00edsimo para que le hinc\u00e1ramos un diente a alguna de muzzarella. S\u00f3lo quedaba emborracharse pero esa descarga tambi\u00e9n nos estaba vedada, no hab\u00eda vasos donde servir el vino o la cerveza, que por otro lado estaban calientes. El ingenio de la elite dirigente nunca descansa y pronto aparecieron min\u00fasculos vasos de pl\u00e1stico, de esos que usan los dentistas, que nos obligaban a ventilarnos la bebida como desesperados para servirnos otra. Un grupo de pr\u00f3speros empresarios de la medicina pre paga sali\u00f3 en busca de hielo pero los rolito eran demasiado grandes para los vasitos y entonces ya no qued\u00f3 mucho por hacer.<br \/>\n\u00bfM\u00fasica? S\u00ed, claro, hab\u00eda. Un DJ, creyendo interpretar la onda generalizada de gente desahuciada y mal medicada que ten\u00eda delante, decidi\u00f3 estimularnos con temas de los \u201970, muy pertinentes por cierto, y otras florituras de su cosecha a las que les entr\u00e1bamos sin pensar demasiado. La m\u00fasica cumpli\u00f3 su labor sanadora y pronto me entregu\u00e9 a una de las cosas que m\u00e1s me gusta, bailar. Por suerte all\u00ed se allanaron las dificultades y algunos nos lanzamos a la pista sin miramientos, la mayor\u00eda sigui\u00f3 en la periferia, cerca de los hornos, esperando ansiosos la pizza con los platos en la mano o intentado meter el hielo en los vasitos. De a ratos miraban esc\u00e9pticos a los bailarines.<br \/>\nNo bailo de acuerdo con mi edad, no me quedo en el lugar moviendo apenas los bracitos y llevando el ritmo con un chasquido de la lengua que parece estar diciendo que no. Literalmente enloquezco y en \u00e9xtasis me diluyo en la m\u00fasica, salto, canto, sacudo los hombros, la cabeza, sigo el ritmo e improviso pasos de acuerdo con lo que escucho: cuarteto, twist, cumbia, rock, todo<img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-5266 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/descarga-1.jpg\" alt=\"descarga (1)\" width=\"332\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/descarga-1.jpg 259w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/descarga-1-257x193.jpg 257w\" sizes=\"(max-width: 332px) 100vw, 332px\" \/> me cabe, todo me motiva, soy inmensamente feliz. Es una felicidad en soledad, no necesito compa\u00f1ero para estar completa, es mi propia fiesta y casi nunca la comparto. No s\u00e9 qu\u00e9 les pasar\u00e1 a los m\u00e1s j\u00f3venes pero los varones de mi generaci\u00f3n no saben qu\u00e9 hacer frente a un despliegue al que no pueden ponerle nombre. Mi estereotipo desestructura y pocas veces encontr\u00e9 un par para ese trance.Esa noche bail\u00e9 como siempre bajo la mirada de terror de mi promoci\u00f3n. Y \u00bfvos qu\u00e9 hac\u00edas mientras te miraban? me pregunt\u00f3 alguien hace poco: yo, flu\u00eda.<br \/>\nLos gemelos estaban a un costado coreografiando con una de sus compa\u00f1eras de divisi\u00f3n, Alicia se cans\u00f3 antes que yo y se acomod\u00f3 en los sillones de la recepci\u00f3n donde hab\u00eda una mujer sentada que nadie conoc\u00eda y result\u00f3 la esposa de uno de los concurrentes que la abandon\u00f3 all\u00ed ni bien entr\u00f3. Mi ex nuevo no bailaba, no le gusta bailar, en uno de mis parates para recuperar el aliento, me convid\u00f3 con vino blanco fr\u00edo que hab\u00eda conseguido de un tacho donde ubicaron los hielos, cansados de intentar meterlos en los vasitos de dentista. Con sigilosa melancol\u00eda recordamos la misma reuni\u00f3n diez a\u00f1os atr\u00e1s y sonre\u00edmos cada uno para s\u00ed. Aquella vez fuimos muy felices, el festejo estallaba en el flamante sal\u00f3n para eventos no en el derrengado y opaco patio trasero, con mesas, manteles blancos, copas, comida de verdad que sub\u00edan los mozos desde La Cava, flores, luces; en fin de aquellos que se organizaron durante las dos presidencias de Alicia y que ya no volver\u00edan. Atento, me trajo pizza que ya comenzaba a circular pese a las hordas que asaltaban a los mozos en origen.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al baile, disfrut\u00e9 todo lo que pude hasta que el DJ hizo un show personal con covers, entonces el clima de la fiesta decay\u00f3 y comenz\u00f3 la desbandada. Nos dieron un helado industrial con frutos rojos en otros vasos de pl\u00e1stico, esta vez un poco m\u00e1s grandes. No lo com\u00ed, no me gusta el helado industrial. Alicia desapareci\u00f3 sigilosamente como es su costumbre, se tom\u00f3 un remise que la dejara en Bella Vista. Una compa\u00f1era se ofreci\u00f3 a acercarme hasta Parque Centenario pero la perd\u00ed cuando, contrariando toda l\u00f3gica y un h\u00e1bito inveterado, decid\u00ed despedirme de mi ex antiguo y de su mellizo que me enroscaron con preguntas sobre la tr\u00e1gica muerte de mi ex marido de la que no s\u00e9 c\u00f3mo se hab\u00edan enterado. Mi ex m\u00e1s nuevo me dijo que encantado me llevar\u00eda a casa pero hab\u00eda venido sin auto, le agradec\u00ed e \u00edntimamente me dije que jam\u00e1s habr\u00eda aceptado su ofrecimiento.<br \/>\nSal\u00ed a la esquina de Per\u00fa y Moreno, el aire era tibio y la noche granulosa. Un viento opaco sec\u00f3 la remera h\u00fameda de transpiraci\u00f3n y tuve un escalofr\u00edo. Comenc\u00e9 a caminar por el empedrado hacia Avenida de Mayo, de un irish pub ven\u00edan risas y m\u00fasica. Cuando llegu\u00e9 a la altura del Patio de los Jesuitas tuve miedo, me asom\u00e9 por la gran puerta y vi las nubes silenciosas tocando casi las paredes de ladrillo. La luna inm\u00f3vil ten\u00eda el color mohoso de las gasas ajadas. Me vi a m\u00ed misma como si viniera de all\u00ed, silenciosa y atragantada de pena, retornando del pasado reciente y del fracaso de siglos. Dud\u00e9 en seguir caminando, el miedo se hizo desaz\u00f3n por el baile desmelenado, la bebida caliente y los hombres vivos y muertos que quedaron all\u00e1, en el otro patio, el de las azaleas gigantes. Detr\u00e1s de m\u00ed apareci\u00f3 un compa\u00f1ero de la tarde, con un hondo cansancio me forc\u00e9 a hablarle, sin detenerse sugiri\u00f3 que sigui\u00e9ramos juntos hasta la avenida. Hicimos el breve recorrido en silencio, el sable del general Roca me pareci\u00f3 m\u00e1s sanguinario que nunca. El 56 vino enseguida y r\u00e1pidamente se despidi\u00f3 con la mano; otra vez la noche y all\u00ed, en el fondo, la plaza desierta. De a poco la desaz\u00f3n fue desconsuelo de la que sobrevive muy a su pesar.<br \/>\nPar\u00e9 un taxi y, como hac\u00eda pap\u00e1, ese otro hombre al que me parec\u00eda m\u00e1s que nunca, le indiqu\u00e9 por d\u00f3nde quer\u00eda que hiciera el trayecto. Mir\u00e9 las luces de la avenida, la gente, los bares, el Gaumont, mientras adivinaba las l\u00e1grimas que picaban retenidas. El viernes ya era s\u00e1bado, mi d\u00eda de retorno estaba terminando, no hab\u00eda nada m\u00e1s que hacer que interpretar una vieja y manoseada fotograf\u00eda en la que volv\u00eda a casa en soledad, como hab\u00eda ido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cristina Eseiza<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retornados. Y Alicia dijo con cierto recelo:\u201dTengo una propuesta indecente para vos\u201d, y enseguida pregunt\u00f3, \u201c\u00bfVamos a la cena de la promoci\u00f3n?\u201d. Pensaba que me negar\u00eda, \u00a1entrar a la Asociaci\u00f3n luego de a\u00f1os y elecciones perdidas, ver las caras aburridas y ceremoniales de los perpetuos homenajeadores de s\u00ed mismos! 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