{"id":5445,"date":"2016-06-02T18:59:47","date_gmt":"2016-06-02T21:59:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=5445"},"modified":"2016-06-02T18:59:47","modified_gmt":"2016-06-02T21:59:47","slug":"el-origen-de-sus-ojos-el-origen-de-sus-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2016\/06\/el-origen-de-sus-ojos-el-origen-de-sus-ojos\/","title":{"rendered":"El origen de sus ojos * El origen de sus ojos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Los a\u00f1os le hab\u00edan ense\u00f1ado c\u00f3mo ser una m\u00e1s en la familia. Se esmeraba por vestirse como sus hermanas, las polleras anchas, y las blusas sueltas para ocultar lo delgado de su cuerpo, el pelo recogido en una coleta, hasta se ti\u00f1\u00f3 de oscuro para evitar el tono casta\u00f1o que contrarrestaba con el negro de su entorno. Caminaba lento, dorm\u00eda la siesta, cabalgaba, hac\u00eda mermelada con su mam\u00e1 y pan casero. El tono con el que hablaba era el mismo que todos en la provincia, eso le daba la certeza de ser una aut\u00e9ntica tucumana.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Si alguna vez tuvo otros deseos, se ocup\u00f3 de callarlos y mandarlos a un rinc\u00f3n sombr\u00edo de su inconsciente. Las dudas de la infancia, la ausencia de fotos, de an\u00e9cdotas cre\u00edbles, tambi\u00e9n fueron enterradas en ese lugar, debajo del piso de la normalidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero hab\u00eda algo que no pod\u00eda manejar, que la atormentaba, la sacud\u00eda. Le pasaba cada vez que un desconocido la miraba fijo y se tragaba el comentario que ella desesperada quer\u00eda ignorar. La invad\u00eda el enojo salvaje, sus cachetes de piel suave se pon\u00edan rojos. Luego la hu\u00edda tras la falda de su mam\u00e1. Al crecer, no hab\u00eda polleras para esconderse. Entonces enmudec\u00eda, se escapaba corriendo lejos, bajo un \u00e1rbol con ra\u00edces gruesas que la convenc\u00edan de que tambi\u00e9n pod\u00eda aferrarse al suelo seco, resquebrajado de tanta sequ\u00eda. Se sentaba sobre la gorda ra\u00edz, mientras los pies se mimetizaban y el alma se secaba como el suelo. Despu\u00e9s de un largo rato se calmaba, volv\u00eda a su vida, enterrando ese desagradable episodio en el rinc\u00f3n sombr\u00edo. De a poco, se iba llenando de momentos y pensamientos ignorados.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">El inicio de la etapa escolar fue dif\u00edcil, tortuoso. Los ni\u00f1os con la crueldad sin freno, no solo la miraban, le hac\u00edan preguntas mal\u00e9ficas, cuyo conjuro produc\u00eda en ella el fuego en su piel. No los enfrentaba, no pod\u00eda, simplemente corr\u00eda a ocultarse tras su hermana mayor. Fue as\u00ed que de tanto aislarse termin\u00f3 solitaria casi sin amigos.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Tampoco pod\u00eda manejar lo que le suced\u00eda cuando se miraba al espejo. Ah\u00ed el efecto era mucho peor. Su reflejo le gritaba, la sacud\u00eda, la maltrataba. Si cerraba los ojos no pod\u00eda verse, y al abrirlos nuevamente, la verdad la abofeteaba. El porqu\u00e9 del verde cristalino, silencioso, hasta placentero de su iris, igual que el arroyo donde sol\u00eda tirar piedras con sus hermanos, aquel en que las rocas del fondo no se ocultaban y pod\u00edan verse las algas aferradas al piso, el porqu\u00e9 de ese color \u00fanico como una gema preciosa, era lo que no pod\u00eda responder ni tolerar. C\u00f3mo ocultarlo y llevarlo al rinc\u00f3n sombr\u00edo, c\u00f3mo ignorarlo si siempre un espejo estar\u00eda esper\u00e1ndola para recordarle que nunca ser\u00eda una m\u00e1s. No quer\u00eda sentirse \u00fanica, especial, distinta, no deseaba enterarse de ninguna verdad que sacudiera sus creencias. Era una ra\u00edz de aquella tierra y as\u00ed quer\u00eda permanecer.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">En una \u00e9poca hizo preguntas, buscando respuestas que calmaran los temores sobre sus or\u00edgenes que surg\u00edan como r\u00e1fagas de viento intenso, amenazante. Una bisabuela de la que nunca encontraron la foto, un antepasado dif\u00edcil de demostrar, fue la evasiva respuesta que le dieron. Lo crey\u00f3, desesperada se convenci\u00f3 de que aquella mujer era la portadora de los genes verdosos, del lago en sus ojos que se aclaraba aun m\u00e1s con los rayos del sol. Le imagin\u00f3 un rostro luminoso, un cuerpo delgado como el de ella, un cabello claro y la mirada de gema, calma e intensa. Tanto la so\u00f1\u00f3 que hasta hablaba de la bisabuela, de sus an\u00e9cdotas, como si la hubiese conocido, y escuchado los relatos de su vida. Al principio la familia se horroriz\u00f3, intent\u00f3 callarla, sus hermanas se burlaban, la trataban de ni\u00f1a so\u00f1adora como si tuviera una amiga invisible, pero cuando vieron que enrojec\u00eda y hu\u00eda para fundirse con la ra\u00edz en la tierra seca, empezaron a escucharla como si le prestaran atenci\u00f3n. Hasta que la bisabuela pas\u00f3 a ser un antepasado real en la familia.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Evit\u00f3 desconocidos que la miraran raro, evit\u00f3 espejos que reflejaran la verdad negada. Sigui\u00f3 llenando el lugar sombr\u00edo con todo aquello que atentara con la vida a la que se aferraba. Hasta lleg\u00f3 a usar lentes oscuros para que nadie notara sus ojos y ocultarlos frente a los espejos que aparec\u00edan amenazantes en cada lugar que frecuentaba. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Pero su reflejo ten\u00eda car\u00e1cter. La imagen en el cristal no aceptaba la ignorancia de quien la creaba, deseaba ser \u00fanica, distinta. Por qu\u00e9 ocultar entonces su sello distintivo, aquel verde glamoroso que le daba la belleza, su m\u00e1xima aspiraci\u00f3n. Al reflejo no le importaban los sentimientos, la pertenencia, los afectos, s\u00f3lo quer\u00eda la perfecci\u00f3n de su imagen, ser distinguida, bonita. Cuando se miraba en un espejo con los lentes oscuros, la imagen le mostraba el color claro, se lo hac\u00eda notar con tanta intensidad que parec\u00eda que los anteojos no exist\u00edan. Una atracci\u00f3n tan fuerte ejerc\u00eda el vidrio sobre ella que la obligaba a descubrirse los ojos. Siempre pasaba lo mismo, el color la atrapaba, su belleza \u00fanica la embriagaba hasta que los cuestionamientos se instalaban en la mente para atormentarla como p\u00e1jaros carpinteros picote\u00e1ndole la cabeza.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">As\u00ed pas\u00f3 el tiempo mientras su vida transcurr\u00eda convertida en una normalidad fingida, evitando constantemente eventos agobiantes. Aquel rinc\u00f3n sombr\u00edo del inconsciente se fue llenando, despacio, con cada momento, historia, interrogante que la acechaba, mientras los espejos se empecinaban en recordarle aquello que ella negaba.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Y lleg\u00f3 su cumplea\u00f1os n\u00famero quince. Un evento esperado por toda la familia y tambi\u00e9n por ella. La madre se ocup\u00f3 de los preparativos, el sal\u00f3n, los detalles del festejo, los invitados, tanto familiares, amigos y hasta desconocidos con relaciones importantes para el padre. Ella se concentr\u00f3 en elegir un bonito y elegante vestido de princesa, ce\u00f1ido hasta la cintura, la falda de tul con vuelo, de color rojo, los cabellos recogidos, una corona y unas sandalias de taco fino. Esta vez su delgadez no le importaba, a esta edad todas las chicas buscaban ser flacas. Tan llamativa ser\u00eda su imagen que los ojos pasar\u00edan desapercibidos como dos luces peque\u00f1as en un tel\u00f3n gigante. No pod\u00eda ignorar este momento, sus hermanas lo hab\u00edan pasado, y adem\u00e1s, en la ciudad era considerado un evento social de los m\u00e1s importantes. Deb\u00eda ser el centro del festejo, eso afianzar\u00eda su creencia de pertenencia. Se dej\u00f3 vestir, evit\u00f3 mirarse fijo al espejo, aunque el temor no ces\u00f3 de acecharla. Para su sorpresa, no sinti\u00f3 la presi\u00f3n ni tuvo que padecer la lucha con el reflejo por la que terminaba deprimida y angustiada. Quiz\u00e1s ya hab\u00eda aceptado la normalidad y no volver\u00eda molestarla. Eso le dio confianza y se relaj\u00f3, por primera vez, dispuesta a disfrutar a pleno sin miedos que la acecharan.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Lleg\u00f3 a la entrada aferrada al brazo de su pap\u00e1. La ansiedad mezclada con una sensaci\u00f3n \u00fanica de felicidad la invadieron. Al abrir la puerta, se encontraron frente a un pasillo que deb\u00edan cruzar para llegar al sal\u00f3n donde los invitados los esperaban. Un pasillo largo, angosto, cubierto de espejos. Ella se paraliz\u00f3, era imposible que fuese cierto, el reflejo no pod\u00eda hacerle algo as\u00ed, qu\u00e9 tonta fue al creer que le hab\u00eda ganado. Pero no, ah\u00ed estaba su imagen en cada paso que daba, mostr\u00e1ndole el cuerpo esbelto cubierto con el bello vestido rojo de princesa, el rostro adolescente, y por supuesto, sus hermosos y \u00fanicos ojos verdes, los que se iluminaban ante los flashes del fot\u00f3grafo como el sol tocando el arroyo. La emoci\u00f3n se transform\u00f3 en angustia, desesperaci\u00f3n, deseos de escapar. Su padre la empuj\u00f3 para que atravesaran la alfombra. Intent\u00f3 cerrar los ojos pero se tropezaba, y aquella fuerza intensa volvi\u00f3, con tanta potencia que no pudo m\u00e1s que mirar, mirarse en cada reflejo que surg\u00eda ante cada paso que daba. Contemplar la belleza \u00fanica, distinta, diferente del resto. Llegaron al sal\u00f3n donde la gente la esperaba. Una pantalla gigante con su cara sonriente de ojos verdosos ocupaba una pared. Se plant\u00f3, como si sus pies fueran las ra\u00edces que no pudo encontrar. Los invitados comenzaron a aplaudir con fuerza y a gritarle palabras lindas. Pero ella s\u00f3lo ten\u00eda la mirada enfrentada a su imagen, los o\u00eddos atentos adivinando los murmullos de los desconocidos: \u00bfse los viste?, qui\u00e9n los tiene as\u00ed de verdes, tan claros, \u00bfacaso ser\u00e1 lo que pienso?, \u00bfvos qu\u00e9 crees, que no es hija del se\u00f1or o que es adoptada? Hizo un esfuerzo por negar todo aquello que la atormentaba y mandarlo r\u00e1pidamente al rinc\u00f3n sombr\u00edo, pero ya no hab\u00eda lugar. Estaba tan lleno que la presi\u00f3n lo hizo estallar. Todas las dudas enterradas salieron a la superficie y se mezclaron en su cabeza. El piso de la normalidad se hab\u00eda roto, la mente nada ya pod\u00eda controlar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Para ella era imposible resistir. No pod\u00eda permanecer un segundo m\u00e1s. Huy\u00f3 con su vestido largo levantado para no tropezarse, se sac\u00f3 los zapatos que le molestaban y corri\u00f3 sin detenerse hacia el campo. Partes de la tela quedaron impregnadas en matorrales y su piel se tatu\u00f3 con ara\u00f1azos de algunos espinos. Sigui\u00f3 sin parar hasta llegar al \u00e1rbol. Fren\u00f3 agitada, respir\u00f3 profundo y cerr\u00f3 los ojos para que los p\u00e1rpados cubrieran esa maldici\u00f3n que no la dejaba en paz. Estaba dispuesta a ganar. Ning\u00fan reflejo de tontos espejos iba a impedirle mantener sus or\u00edgenes, ning\u00fan lugar sombr\u00edo se apoderar\u00eda de su ser. Se sent\u00f3 en la gorda ra\u00edz, y con las u\u00f1as pintadas de rosa p\u00e1lido hizo un agujero en la tierra, perdi\u00f3 algunas en el intento ante la sequedad del suelo, aunque nada le import\u00f3. Finalmente meti\u00f3 los pies en el pozo y se recost\u00f3 hasta que la espalda qued\u00f3 pegada al tronco, mientras los pies se volv\u00edan ra\u00edces y los brazos ramas. Pero los ojos no se cerraron. El verde de su iris sigui\u00f3 resaltando el rostro \u00fanico, hasta que lleg\u00f3 el sol y lo ilumin\u00f3 como un arroyo helado.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Andrea Larrieu<\/strong>, 2016.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-5446\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/84038524-632x356.jpg\" alt=\"84038524\" width=\"469\" height=\"264\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/84038524-632x356.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/84038524-257x145.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/84038524-350x197.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/84038524.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 469px) 100vw, 469px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Los a\u00f1os le hab\u00edan ense\u00f1ado c\u00f3mo ser una m\u00e1s en la familia. 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