{"id":5493,"date":"2016-07-03T17:29:04","date_gmt":"2016-07-03T20:29:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=5493"},"modified":"2016-07-03T17:29:28","modified_gmt":"2016-07-03T20:29:28","slug":"los-mocosos-de-liniers-cristina-eseiza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2016\/07\/los-mocosos-de-liniers-cristina-eseiza\/","title":{"rendered":"Los Mocosos de Liniers * Cristina Eseiza"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Los Mocosos de Liniers, qu\u00e9 colosal presentaci\u00f3n <\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>C\u00f3mo late el coraz\u00f3n cuando la murga ya se ve.<\/i><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Hab\u00eda que empezar de nuevo. La identidad anterior ya no exist\u00eda, era necesario crear una. Despu\u00e9s de un mes de dormir en casa de la t\u00eda Dinorah los fines de semana, ese s\u00e1bado decidi\u00f3 que ya estaba de tomar cuartos de clonazepan, comer pizza frente al televisor atragantada de espanto y se visti\u00f3 para salir.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Fue al teatro de La F\u00e1bula, en el barrio del Abasto a buscar a un viejo amigo y quiz\u00e1, si ten\u00eda suerte, encontrar un nuevo destino.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Pag\u00f3 la entrada, mir\u00f3 sin ver la funci\u00f3n y esper\u00f3 a Reynaldo a la salida. Se abrazaron y fueron hasta un bar para tomar algo. Hac\u00eda a\u00f1os hab\u00edan sido delegados de ATE, durante la \u00e9poca en que Irene trabajaba como secretaria en una repartici\u00f3n p\u00fablica, mientras estudiaba. Sobrevivieron al deg\u00fcello generalizado, ella renunci\u00f3 y su compa\u00f1ero se sostuvo milagrosamente. La complicidad del desvelo segu\u00eda intacta, expectante.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Reynaldo tambi\u00e9n era actor, dramaturgo y director, solventaba a duras penas ese teatro que compart\u00eda con un socio, en el que desfogaba su pasi\u00f3n de fun\u00e1mbulo. Lo mir\u00f3 por encima de los pocillos y de pronto sinti\u00f3 un desaliento gr\u00e1vido, demoledor.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Necesito que me ayudes. Todos los amigos eran de la pareja, no tengo a nadie \u2014lo dijo estrujando el sobre de az\u00facar hasta que una punta del papel se le clav\u00f3 en el dedo me\u00f1ique.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Reynaldo hab\u00eda estado un poco enamorado de ella. Irene lo hab\u00eda admirado como gremialista, deseando siempre su aprobaci\u00f3n, aceptando esa manera idealizada y t\u00e1cita que encontraron para transitar ese v\u00ednculo. Quiz\u00e1s porque estaban vivos, quiz\u00e1s porque muchos estaban muertos, ninguno dudaba de la lealtad del otro. Eso era lo que la hab\u00eda tra\u00eddo hasta el Abasto esa helada noche de julio, la lealtad.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Desde la pr\u00f3xima semana, te ven\u00eds a las reuniones de la Marr\u00f3n \u2013le asegur\u00f3 la orden sujet\u00e1ndola del codo.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">No soy actriz, Reynaldo, no tengo carnet de Actores \u2014sonri\u00f3 Irene con timidez y alarg\u00f3 el brazo hacia su amigo.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Sos actriz porque estudiaste pero igual eso no importa, necesitamos gente, somos pocos, pod\u00e9s redactar los comunicados, las gacetillas, los volantes \u2014Reynaldo se recost\u00f3 sobre el respaldo de la silla para pensar mejor, para ordenar lo que se le iba ocurriendo. Siguieron mir\u00e1ndose en silencio un rato largo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Esa noche, Irene tuvo el primer sue\u00f1o profundo, sin ansiol\u00edticos desde hac\u00eda semanas. So\u00f1\u00f3 que estaba en Plaza de Mayo, cantando junto a Reynaldo y a mucha otra gente desconocida que le ped\u00eda que bailara.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La Marr\u00f3n no alcanz\u00f3 para disolver el desgarro de lo dinamitado, lo irrecuperable pero mitig\u00f3 la desesperaci\u00f3n y le dio un motivo. Sin esperanzas, Irene comenz\u00f3 lentamente a cuajar la nueva identidad. Se encontr\u00f3 interactuando con gente a la que hab\u00eda admirado desde la adolescencia y, cuando el hueco por donde el aire rozaba, escoc\u00eda insoportablemente, rescataba la consideraci\u00f3n de sus compa\u00f1eros para resta\u00f1ar la autoestima maltrecha. Una noche se dio cuenta de que algunos la miraban con codicia, tuvo un cosquilleo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Cerca del 21 de septiembre, durante una de las reuniones, apareci\u00f3 V\u00edctor Molinari a pedir el benepl\u00e1cito para una obra que ten\u00eda escrita y pensaba montar. Tambi\u00e9n necesitaba actrices y actores porque el proyecto era muy ambicioso.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">V\u00edctor era <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> egresado del Col\u00f3n y su talento uraniano hab\u00eda perge\u00f1ado una obra en la que convivir\u00edan teatro y murga. Promediando los a\u00f1os \u201980, con los carnavales pr\u00e1cticamente extintos, reducidos a un p\u00e1lido remedo de la fiesta pagana de ordal\u00eda que fueran, hablar de murga era traer un f\u00f3sil de colecci\u00f3n a la arena vibrante de la dramaturgia nacional. Pero la Marr\u00f3n no estaba para dirimir sobre la val\u00eda de la creaci\u00f3n, su cometido era velar por el mensaje pol\u00edtico y \u00e9ste, de la mano de V\u00edctor, estaba asegurado. Esa mistura de estilos era a todas luces el producto de una mente calenturienta, cuya concreci\u00f3n dudaban mucho de que se produjera. All\u00e1 V\u00edctor con la murga y el teatro hermanados, hab\u00eda otros intereses m\u00e1s altos y urgentes que atender. Irene escuchaba silenciosa y atenta como cada noche, anotando en el libro de actas lo sustantivo de la charla, mientras t\u00edmidamente se atrev\u00eda a so\u00f1ar una quimera.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Pasaron dos o tres meses sin noticias de V\u00edctor Molinari. Una madrugada en una fiesta, lo encontr\u00f3 bastante borracho y se atrevi\u00f3 a pedirle un papel en su obra. Por supuesto, el <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> no se acordaba de ella pero accedi\u00f3 encantado a que se incorporara a los ensayos que se hac\u00edan dos veces por semana, en una unidad b\u00e1sica en Rioja y San Juan. Con el alma en vilo, volvi\u00f3 a su casa sin entender demasiado qu\u00e9 hab\u00eda pasado pero contenta.<a href=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535.jpg\" rel=\"attachment wp-att-5494\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-5494 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535-632x474.jpg\" alt=\"5472535\" width=\"632\" height=\"474\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535-632x474.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535-1020x765.jpg 1020w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535-257x193.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535-350x263.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/5472535.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><\/a><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Profesora en reconocidas casas de estudio y con alg\u00fan lustre acad\u00e9mico, mientras su vida continuaba calma y formal por los andariveles presumibles de su profesi\u00f3n, los martes y jueves se calzaba ropa c\u00f3moda y corr\u00eda a ensayar sobre el piso de machimbre gastado, intentando que la actriz reaccionara para estar a la altura del desaf\u00edo que se hab\u00eda impuesto. Esa bohemia, esa laxitud eran el conjuro que hab\u00eda intuido aquella noche de julio, en La F\u00e1bula. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Muy pronto los ensayos revelaron una desgracia: nadie sab\u00eda bailar murga. V\u00edctor Molinari los hac\u00eda salir y entrar bailando por la ancha puerta del local sin lograr un paso, una pirueta que tuviera el aire de esa danza popular. Lo que los veinte actores lograban, con gran esfuerzo y m\u00e1s comedimiento que t\u00e9cnica, eran unos contoneos hermafroditas m\u00e1s cercanos al carnaval carioca que a la bronca coreograf\u00eda barrial que el <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> ped\u00eda desesperado.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Se deliber\u00f3, hubo conversaciones, largas rondas de cerveza en el bar de la esquina, corrillos, enojos, certidumbres y dudas susurradas. Se lleg\u00f3 al l\u00edmite de la seducci\u00f3n. Finalmente, V\u00edctor decidi\u00f3 que hab\u00eda que ir a los or\u00edgenes para aprender lo que la naturaleza y las escuelas de teatro hab\u00edan negado a sus actores, tan progresistas como alejados de la realidad.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Irene vio, entre divertida y temerosa, esas maniobras tan ajenas a lo que hasta hac\u00eda pocos meses fuera su existencia tranquila, regalada, sin intervenir en las discusiones ni terciar en las controversias. Le bastaba con que la hubieran aceptado sin condiciones, con participar de esa insania que es la creaci\u00f3n art\u00edstica, su esp\u00edritu pragm\u00e1tico ya la alertar\u00eda sobre c\u00f3mo reaccionar si hac\u00eda falta, en el futuro.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">V\u00edctor Molinari recurri\u00f3 una vez m\u00e1s a la Marr\u00f3n de la que obtuvo un valioso contacto que lo vincul\u00f3 directamente con la ansiada fuente, con el numen catequizador de la murga. Algunas semanas despu\u00e9s, una tarde de s\u00e1bado, estaban todos en el inmenso play\u00f3n del Club Unidos, presenciando un multitudinario ensayo del Centro Murga Los Mocosos de Liniers.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Lo que se desplegaba ante sus ojos era un espect\u00e1culo nunca visto, la mirada no alcanzaba para absorber tanta informaci\u00f3n. La murga tiene una estructura monol\u00edtica, piramidal, parecida a una c\u00e9lula terrorista. Chicho M\u00f3naco, director general, cabeza indiscutida y patriarca venerado organizaba las maniobras con un silbato cuyos trinos, en c\u00f3digo, eran acatados por las cien almas que se mov\u00edan sincronizadamente en estado de levitaci\u00f3n. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">En orden jer\u00e1rquico estricto, conflu\u00edan los dem\u00e1s directores, los cantores y letristas, los bombistas, los murgueros y las mascotas. All\u00ed estaban todos esa tarde, bailando, cantando organizada y pl\u00e1sticamente, bajo la mirada atenta de Chicho y de las madres de las mascotas que, sentadas al costado de la pista, supervisaban a sus hijos al tiempo que echaban un ojo a sus maridos, los directores y murgueros. La energ\u00eda que desped\u00eda ese grupo humano era un caldo suculento en el que pod\u00edan cocerse sin descanso todas las pasiones humanas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La murga tradicional, heredera de la estirpe porte\u00f1a de esclavos y mulatos no admite mujeres, es un andamiaje irreductiblemente machista al que ni siquiera se le ocurre que lo femenino pueda tener una oportunidad en lo art\u00edstico. No hay en eso menosprecio ni destrato, simplemente es as\u00ed, fue as\u00ed y as\u00ed contin\u00faa. El gineceo conserva, en este entramado tan feudal como rom\u00e1ntico, todo su poder at\u00e1vico que teje entre bambalinas, silencioso y expectante, sus propias leyes. Las mujeres que estaban en el play\u00f3n, ese s\u00e1bado eran ante todo esposas y madres. Los vientres que proveen a la murga de ni\u00f1os, las mascotas que ser\u00e1n el semillero que asegure la continuidad de aquella dinast\u00eda, tan remota y desconocida para el grupo de V\u00edctor cuando fue forzado a enfrentarse con sus limitaciones. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">No m\u00e1s entrar, Irene sinti\u00f3 en el pecho la oleada tribal, misteriosa y se retrajo. Con cautela, se abraz\u00f3 a uno de sus compa\u00f1eros y se dej\u00f3 conducir silenciosa para observar y o\u00edr mejor. Sordamente la contradicci\u00f3n ganaba espacio en su mente: por tradici\u00f3n e ideolog\u00eda respetaba lo popular pero aquel masivo repaso de su est\u00e9tica sudorosa estaba lejos de gustarle. Con pavor tuvo que aceptar que la despreciaba.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Con una larga pitada final, Chicho M\u00f3naco se acerc\u00f3 a saludar a V\u00edctor y juntos se apartaron para organizar el inveros\u00edmil revoltijo que los hab\u00eda llevado hasta Liniers. Las madres de las mascotas escrutaban suspicaces y torvas el pu\u00f1ado de actrices procaces, exc\u00e9ntricamente vestidas, los murgueros les lanzaban miradas tan cargadas de lascivia como de menosprecio. Hab\u00eda en el aire bochornoso un relente de humo, de adrenalina, de alcohol, de franca y genuina marginalidad. De a ratos un bombista hac\u00eda sonar los platillos y el tintineo del metal ten\u00eda la letan\u00eda de un \u00e1ncora eterna, desconocida y peligrosamente fascinante. Sin dec\u00edrselo, Irene y sus compa\u00f1eras comprendieron que no eran bien recibidas, que la tarea ser\u00eda m\u00e1s compleja de lo que hab\u00edan imaginado pero sobre todo, que no estaban dispuestas a pasar por semejante experiencia inmisericorde.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">El martes siguiente volvieron a la b\u00e1sica de Rioja y San Juan resueltas a plantear sus reparos, a exigir que se abortara esa misi\u00f3n disparatada que ya se les antojaba suicida. V\u00edctor las calibr\u00f3 desde el fondo del sal\u00f3n, ir\u00f3nico y esquivo como era su estilo. Inmediatamente advirti\u00f3 que sus actrices ven\u00edan a darle batalla. Irene, arrastrando siempre el complejo de entenada, de recogida, hab\u00eda decidido no hablar pero se mantuvo alerta para relevar a la que hiciera falta en el alegato que ten\u00edan preparado.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">V\u00edctor \u2014dijo Anal\u00eda Jijena, actriz experimentada y amiga personal del <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur-<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> ese lugar nos result\u00f3 espantoso, s\u00f3rdido, est\u00e1 lleno de l\u00fampenes por no decir delincuentes. Chicho M\u00f3naco es un mis\u00f3gino troglodita que s\u00f3lo habl\u00f3 con vos y ni nos dirigi\u00f3 la palabra. No nos sentimos contenidas en un ambiente que no es el nuestro y tampoco entendemos para qu\u00e9 vamos a ese antro donde nos desnudan con los ojos o nos clavan alfileres con la mirada.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Las dem\u00e1s asintieron corroborando con mentones desafiantes, brazos cruzados o ca\u00fasticas sonrisitas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La reacci\u00f3n de V\u00edctor Molinari no se demor\u00f3, lo que hizo evidente que se esperaba el mot\u00edn feminista y desubicado, bastante com\u00fan en la mayor\u00eda de los elencos que hab\u00eda conducido. Un chucho de impaciencia atraves\u00f3 su cuerpo macilento, se puso bizco detr\u00e1s de los anteojos y su voz fue subiendo de tono hasta que termin\u00f3 a los gritos.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Parece mentira que todav\u00eda no entiendan c\u00f3mo funciona una obra de teatro. Chicho M\u00f3naco ni siquiera las mir\u00f3 porque no tiene nada que hablar con ustedes. Yo soy el director, yo soy el que manda, el que decide, conmigo es con quien tiene que hablar. \u00bfAs\u00ed que no se sienten contenidas?, \u00bfas\u00ed que l\u00fampenes, forajidos?, \u00bfeso fue lo que dijiste? \u2013sobre el final le salieron como unos grititos de comadreja.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Anal\u00eda Jijena abri\u00f3 la boca para contestar lo que claramente era una pregunta ret\u00f3rica pero no tuvo tiempo. V\u00edctor camin\u00f3 veloz hacia sus actrices, suspir\u00f3 cansado y redobl\u00f3 la apuesta.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Vayan sabiendo que los pr\u00f3ximos dos meses los ensayos van a ser en Liniers, no pienso avanzar con el texto hasta que no aprendan a bailar como se debe. Lo que vieron el s\u00e1bado es una murga, \u00bfentendieron?, \u00a1una murga! No esa ridiculez maricona que estuvieron haciendo hasta ahora \u2014ten\u00eda grumos de saliva espesa en las comisuras de los labios.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Lamentablemente para ustedes, sus compa\u00f1eros varones est\u00e1n felices con la propuesta y yo, orgulloso de que Chicho M\u00f3naco nos acepte y sobre todo, \u00a1se\u00f1oritas actrices! permita que mujeres, s\u00ed, no me miren as\u00ed, \u00a1mujeres! aprendan un arte hist\u00f3ricamente varonil \u2014cerr\u00f3 la frase sin dar lugar a ninguna r\u00e9plica, en el cuello le hab\u00edan aparecido unos manchas viol\u00e1ceas que sub\u00edan y bajaban.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Irene, poco acostumbrada a los modos de un director, se hab\u00eda sentado en el piso a riesgo de clavarse una astilla del parquet gastado, con la sensaci\u00f3n de que esa pulseada no ten\u00eda retorno. Esper\u00f3 que Anal\u00eda o alguna otra dijera algo pero nadie abri\u00f3 la boca. Calibrando el mutismo encogido del feminismo de su elenco, V\u00edctor decidi\u00f3 dar el golpe final.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Sepan, y se los digo porque me da la gana ya que no tengo ninguna obligaci\u00f3n, que vamos a salir en los carnavales con Los Mocosos. Ser\u00e1 la \u00fanica murga con mujeres en los corsos que visitemos como parte de las presentaciones que Chicho tiene programadas \u2014sopes\u00f3 con el cuerpo el sigilo hostil, cargado de indignaci\u00f3n y despecho.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Del fondo de la b\u00e1sica llegaban las risas, los silbidos de los muchachos que se cambiaban para el ensayo. Nunca pareci\u00f3 tan liviano, despreocupado el oficio de la masculinidad. V\u00edctor recogi\u00f3 las hojas del libreto que hab\u00eda tirado al suelo en la vehemencia de la discusi\u00f3n y empez\u00f3 a caminar hacia el ba\u00f1o. A mitad de camino se detuvo, mir\u00f3 detenidamente a una por una, baj\u00f3 los ojos hasta donde estaba Irene y resueltamente dijo, casi en un susurro:<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La que no est\u00e9 de acuerdo, ya sabe d\u00f3nde est\u00e1 la puerta \u2014su chalina de seda azul fue lo \u00faltimo que vieron antes de quedarse solas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Durante d\u00edas se debati\u00f3 sobre qu\u00e9 hacer. No hab\u00eda lugar para medias tintas, ten\u00eda lo que hab\u00eda ido a buscar y s\u00f3lo restaba transigir con la r\u00e9plica a sus escondidos deseos. Deso\u00edda la \u00f1o\u00f1er\u00eda del raciocinio que estuvo atorment\u00e1ndola con sofismas extravagantes, resolvi\u00f3 seguir en la obra. No pod\u00eda volver atr\u00e1s, hab\u00eda avanzado hasta aqu\u00ed a despecho de s\u00ed misma y de sus inseguridades. Nada ni nadie la esperaban fuera de aquel local desvencijado y con olor a humedad. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Los ensayos en Liniers fueron muy duros. Aprender ese baile, que los ni\u00f1os practican desde que nacen y los adultos despliegan como si fueran d\u00factiles plumones desprendidos de una mata vaporosa, result\u00f3 una tarea ardua y dif\u00edcil. Sofocado en parte el fuego fatuo que las impulsara a rebelarse, a rega\u00f1adientes concedieron que el <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">ten\u00eda raz\u00f3n, jam\u00e1s habr\u00edan conseguido dominar esa destreza sin ser parte de una praxis constante, regular, sistem\u00e1tica, aunque lo de dominar era una suntuosidad del ego actoral. Ninguna de ellas logr\u00f3 bailar como lo hac\u00edan los murgueros, no pudieron impregnarse de esa sensualidad enigm\u00e1tica, iluminarse con la morbidez de brazos y piernas, hendir con gracia el aire, volar. Se conformaron con hacer un papel pasable, a veces digno del elogio de V\u00edctor pero nunca de Chicho M\u00f3naco, que transig\u00eda con ellas pero segu\u00eda sin entenderlas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La llegada de los carnavales trajo para Irene una nueva encrucijada. Hab\u00eda aceptado aprender a bailar en el play\u00f3n sudoroso del Club Uni\u00f3n pero \u00edntimamente sab\u00eda que no estaba dispuesta a salir con Los Mocosos. Los prejuicios que mantuviera a raya durante los dos meses de ensayos reclamaron un lugar en su propia obra. Le daba verg\u00fcenza que alguien la viera en esquiva exposici\u00f3n, en esa compa\u00f1\u00eda poco ortodoxa, marginal, estaba a punto de hacer el rid\u00edculo del que no se volv\u00eda. Su aventura, la \u00edntima, desafiante transgresi\u00f3n que la profesora se hab\u00eda permitido, huyendo de la desolaci\u00f3n y el fracaso, hasta aqu\u00ed llegaba. La nueva identidad, a medias cristalizada, dormir\u00eda un tiempo m\u00e1s hasta que llegara la hora.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Sin animarse a la deserci\u00f3n franca, llev\u00f3 a su casa la levita de tafeta blanca con solapas negras, bordada de lentejuelas l\u00fabricas e iridiscentes que Valent\u00edn, el sastre de la murga, cosiera a medida para ella. Dentro del ba\u00f1o, estuvo manose\u00e1ndola un buen rato, se la prob\u00f3 delante del espejo, se levant\u00f3 el pelo para ver mejor la espalda en la que refulg\u00eda un enorme drag\u00f3n alado, las solapas brillosas, gir\u00f3 la cabeza y se la arranc\u00f3 de un tir\u00f3n. En la pileta quedaron tres lentejuelas rojas, tres gotas de sangre, abri\u00f3 la canilla, dej\u00f3 que el agua se las llevara displicente, por el sumidero.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Se present\u00f3 ante V\u00edctor Molinari y explic\u00f3 que un problema de salud, de \u00edndole ginecol\u00f3gica le imped\u00eda hacer los carnavales tal como estaba pactado. Sin embargo, le asegur\u00f3 su continuidad en la obra para cuando retomaran los ensayos finales. Le cost\u00f3 bastante recitar de corrido esa excusa pueril que ni ella se cre\u00eda, el estigma de su desembarco en la obra la hac\u00eda trastabillar, no lograba apropiarse del lugar que leg\u00edtimamente hab\u00eda conseguido con esfuerzo y perseverancia, una vez m\u00e1s sent\u00eda que alguien le reclamaba un vuelto. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">El <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>regisseur <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">la mir\u00f3 por encima de sus anteojos sin montura mientras se abanicaba del calor de febrero con un diario viejo. Irene nunca estaba segura de lo que pensaba V\u00edctor y menos a\u00fan de cu\u00e1l ser\u00eda su reacci\u00f3n al descomedimiento que le tra\u00eda. La pausa silenciosa le pareci\u00f3 un buen presagio, se acomod\u00f3 los breteles de la solera que se le ca\u00edan y le sonri\u00f3.<\/span><\/span><\/p>\n<p>\u2014<span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Nadie puede bajarse ahora, lo lamento.Te doy unos d\u00edas para que te repongas y en cuanto est\u00e9s mejor te incorpor\u00e1s al primer fin de semana que puedas. Las mujeres, ustedes, son el cr\u00e9dito de Chicho para ganar el corso de Ramos Mej\u00eda, las necesito a todas \u2014lo dijo sin carga alguna, sin enojo pero firme, contundente como la tarde en que cort\u00f3 de cuajo sus veleidades de divas mancilladas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Irene puso las manos a la altura del bajo vientre, musit\u00f3 un remedo de saludo y sali\u00f3 arrastrando las sandalias hasta el sol furibundo de Rioja y San Juan. Su voluntad, su estructura l\u00f3gica estaban sometidas a una prueba de fuego. Eran la incomodidad, los escr\u00fapulos y tambi\u00e9n la inescrutable oportunidad de jugar a ser otra durante un di\u00e1logo con lo desconocido y diferente. En su ancha cama, encogida en el aliento nocturno, le cost\u00f3 conciliar el sue\u00f1o, hac\u00eda un tiempo que el insomnio la hab\u00eda dejado en paz, desde el invierno inclemente de julio cuando lleg\u00f3 a La F\u00e1bula pidiendo socorro. Algo, entre la vida y la muerte libraba una guerra sorda. La lucidez tramposa de la madrugada fue hilvanando alg\u00fan consuelo, alg\u00fan extrav\u00edo sobre qu\u00e9 hacer, c\u00f3mo seguir. Desconfi\u00f3 de esos pareceres condescendientes, sonde\u00f3 su alma con el afilado bistur\u00ed del pasado y, en el climax de su agon\u00eda, se durmi\u00f3. Amaneci\u00f3 abrazada a la levita blanca de solapas negras, la de las tres gotas de sangre.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Iban en el micro m\u00e1s grande, con las mascotas, sus madres y con Chicho M\u00f3naco. En otros tres micros se acomodaba el corpus plebeyo de la murga. Entre ellas y las madres se pact\u00f3 t\u00e1citamente: estaba claro que esas desfachatadas, siempre medio desnudas, no andaban detr\u00e1s de sus maridos, ten\u00edan sus devaneos e hist\u00e9ricas sobadas con sus propios compa\u00f1eros. No obstante, esas mujeres de barrio, sin ambig\u00fcedades ni dobleces, v\u00edrgenes del psicoan\u00e1lisis y de la filosof\u00eda existencialista, desconfiaban de esa liberalidad desprejuiciada. Desconociendo el c\u00f3digo, se manten\u00edan alertas. Ellas y sus hijos ten\u00edan sus inamovibles asientos asignados, entre esa hilera y la de las actrices hab\u00eda una cuarta pared, nada tan teatral.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Irene se sentaba junto a la otra Anal\u00eda, a la que llamaban as\u00ed para diferenciarla de sus sos\u00edas Jijena. Era muy joven y la que m\u00e1s arrestos ten\u00eda para arrebatar bebidas y comestibles a la avaricia de las madres, poco dispuestas a compartir algo con ellas. La otra Anal\u00eda les disputaba el honor de ir en el micro del director general, con maneras r\u00e1pidas, jerga de barricada y comodidad de estilo, habilidades de las que Irene carec\u00eda. Con agradecimiento, tomaba feliz lo que su compa\u00f1era rapi\u00f1aba del otro lado de la cuarta pared, mientras Chicho M\u00f3naco las observaba con benevolencia de viejo conocedor.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La salida desde Liniers era a las siete de la tarde y se volv\u00eda al Club Unidos a la madrugada, en tal estado de excitaci\u00f3n, que el torrente de adrenalina reci\u00e9n encontraba cierto cauce bien entrada la ma\u00f1ana. Previa una pasada por el barrio, que tanto contribu\u00eda al bienestar de la murga, para calentar huesos y gargantas, el primer corso era el de Villa Luzuriaga, corso pobre de gente humilde pero agradecida y ardorosa.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Entraron bailando desde la calle principal, atravesando la multitud que los alentaba con gritos y aplausos: \u201c\u00a1Mueva, mueva, mueva!\u201d. Irene hab\u00eda aprendido a dosificar la energ\u00eda, a no gastarse en la primera entrada, hab\u00eda que llegar al escenario, hacer la funci\u00f3n, cantar, bailar y terminar con una retirada estridente, conmovedora, que dejara al p\u00fablico aullando, fren\u00e9tico de placer, pidiendo m\u00e1s. Id\u00e9ntica, estudiada <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>performance<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> se repet\u00eda en los dos o tres corsos que visitaban, siempre por la zona oeste.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">El martes de carnaval, una nena la sigui\u00f3 con su mam\u00e1 hasta el micro y le pidi\u00f3 que se sacara una foto con ella. Dijo con timidez que la hab\u00eda mirado toda la presentaci\u00f3n, que le parec\u00eda la m\u00e1s linda de todas, con desconcierto mir\u00f3 a su alrededor pero nadie prestaba atenci\u00f3n a la escena. La otra Anal\u00eda, con el torso inclinado a noventa grados, secaba su cuello con una toalla rosa, ante los ojos desorbitados de algunos murgueros. Se vio a s\u00ed misma delante de la c\u00e1mara, sonriendo, el cuerpito anhelante de su admiradora apretado al suyo, las luces amarillas de Villa Luzuriaga alentando en la noche h\u00fameda, desconocida. Tuvo un vah\u00eddo. La cara de plenitud, de arrobamiento de esa nena derriti\u00f3 una cris\u00e1lida oscura, pegajosa. Abri\u00f3 la boca para respirar mejor, algo huy\u00f3 por all\u00ed despavorido.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La nena y su mam\u00e1 saludaron con un beso, una sorda obstinaci\u00f3n de supervivencia, de alegr\u00eda pr\u00f3xima a la toxicidad le ocup\u00f3 el pensamiento. En ese mareo se acomodaron la aceptaci\u00f3n, el gozo de su atuendo bullicioso, de su maquillaje altisonante, del lunar procaz que Milos le pintaba cada tarde en la mejilla, de los flecos de su galera, del mo\u00f1o de seda blanca atado a su garganta, del baile inculcado enfurru\u00f1adamente. Dese\u00f3 que el embeleso nunca terminara, que las noches de carnaval fueran eternas, que el abrigo de esa muchedumbre la mantuviera eternamente alejada del mundo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Se entreg\u00f3 al regocijo, al placer obsceno que daba miedo, placer del cuerpo y de los sentidos, placer desconocido y descomedido, al l\u00edmite de la zozobra. Fue despertar de un sue\u00f1o y meterse en otro donde la carne era verdadera y palpable, un pliegue que se abr\u00eda para que pudiera verse y entender. Su cuerpo arrastrando su cuerpo, el peso la devolv\u00eda viva.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Mientras en tropel sub\u00edan nuevamente al micro y Chicho M\u00f3naco les repart\u00eda jugos y alfajores Guaymall\u00e9n, jur\u00f3 que se regalar\u00eda cada canci\u00f3n, cada pirueta, para bien o para mal era suyo ese espejismo desbocado y dram\u00e1ticamente popular. Cuando escuchara los platillos del bombo su pasi\u00f3n, urgida, responder\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Con hambre, devor\u00f3 el alfajor de dulce de leche, mientras se preparaban para el pr\u00f3ximo corso, el de Ramos Mej\u00eda. M\u00e1s importante, m\u00e1s dispendioso, con muchas luces, guirnaldas fosforescentes, un escenario inmenso desbordante de flores de papel <\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"><i>cr\u00eape <\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">y dos presentadores que animaban la funci\u00f3n al grito de: \u201c\u00a1All\u00ed llegan Los Mocosos de Liniers, la \u00fanica murga con hermosas mujeres de verdad!\u201d. Esa afirmaci\u00f3n, presuntuosa competidora de su l\u00f3gica, empez\u00f3 a llenarla de orgullo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Mientras sub\u00edan por un costado al escenario, donde los esperaba la presentaci\u00f3n, atenta a mantener el ritmo y no caerse, no advirti\u00f3 qui\u00e9nes eran los locutores. Bailando, vigilante de los estribillos que Tarantela, el cantor, dejaba para ser coreados lleg\u00f3 a ver las caras. Por un segundo todo a su alrededor se detuvo, congelados Tarantela, los murgueros, los directores de levitas rojas, las mascotas, los bombos, el mundo: dos alumnos de su c\u00e1tedra de Semiolog\u00eda en el ISER. Con atolondramiento, intent\u00f3 pensar al comp\u00e1s enloquecido de voces y m\u00fasica, segura de que no hab\u00eda escapatoria. La otra Anal\u00eda pas\u00f3 saltando a su lado, la mir\u00f3 inquisidora, alerta a sus movimientos como cuando compart\u00eda con ella la comida saqueada en las arcas ego\u00edstas de las madres. Se encogi\u00f3 de hombros y acomod\u00f3 la galera que a veces se ladeaba con vida propia. Amparada por el despliegue de colores y fantas\u00eda, por el disfraz, desfigurados sus rasgos por la purpurina y el rouge violento y barato, sigui\u00f3 dando vueltas mec\u00e1nicamente, intentado infructuosamente serenar los latidos de sus sienes. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Termin\u00f3 la primera canci\u00f3n y Lo Verde, el cr\u00edtico, prepar\u00f3 su garganta. El p\u00fablico re\u00eda, alentaba la complicidad del que grita impunemente verdades que todos quieren escuchar. Irene rebuscaba en su pecho la se\u00f1al, el hilo de Ariadna de su \u00edntima mutaci\u00f3n. Se dijo que era imposible que la reconocieran, pasar\u00eda inadvertida en la turbamulta colorinche, en la euforia precipitada, no hab\u00eda que hacer nada, s\u00f3lo bailar, escabullirse entre el resplandor de estrellas y candilejas. Delicada, encogida comenz\u00f3 a asomar la serenidad. Todo en aquel momento parec\u00eda igual, la murga era igual, ella era igual, sin embargo, en cierto modo, esa realidad hab\u00eda migrado, se transfigur\u00f3. El intelecto civilizado se entregaba a la barbarie que sin confesarse hab\u00eda ido a buscar, decidir el desenlace de su travesura de meses la entusiasm\u00f3 perturbadoramente. La suprema coronaci\u00f3n de su osad\u00eda estaba por suceder.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">La cr\u00edtica de Lo Verde contaba que Charly Garc\u00eda se hab\u00eda bajado los pantalones en un recital. Los locutores repasaban la rutina en unas hojas oficio con los bordes doblados, se hablaban al o\u00eddo. Alguien al pasar le roz\u00f3 la mano, contuvo el aliento. Sabiamente, en remolino, su cuerpo tom\u00f3 el mando. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Con sigilo, con parsimonia, sin dejar de bailar, se acerc\u00f3 a sus alumnos locutores, los mir\u00f3 de frente y les sonri\u00f3 feliz con la boca pintarrajeada. Incapaces de unir dos realidades irreconciliables aun en supuestos mani\u00e1ticos, la miraron bobamente sin reconocerla. Los murgueros daban saltos de acr\u00f3batas alborotando el cielo, se dir\u00eda que iban a disolverse entre las nubes. Irene insisti\u00f3 con la sonrisa, agreg\u00f3 un saludo, puso su mano sobre el brazo de uno de ellos. Entonces la vieron. Fue el estallido de lo inveros\u00edmil, la comprobaci\u00f3n de las quimeras m\u00e1s estrafalarias y alejadas del pensamiento l\u00f3gico, del m\u00e9todo cient\u00edfico.Tambi\u00e9n fue la definici\u00f3n de lo humano, lo posible, lo que duele y puede sangrar. Durante a\u00f1os, al recordar ese episodio de su vida, Irene re\u00eda a carcajadas, la reacci\u00f3n de sus alumnos hab\u00eda sido igual que en los dibujos animados, se les cay\u00f3 la mand\u00edbula hasta el piso. Al finalizar la presentaci\u00f3n le pidieron que se sacara fotos con ellos, se acomod\u00f3 entre los dos, que la flanqueaban deslumbrados y abri\u00f3 bien los ojos para el flash. Nunca hab\u00eda sentido que la felicidad fuera tan d\u00f3cil.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Tahoma, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">Desde esa noche, durante los cuatro fines de semana que duraron los festejos de carnaval, Irene mantuvo el juramento que se hiciera a s\u00ed misma de seguir a ultranza el legado, el nuevo rostro que so\u00f1ara junto a Reynaldo ese inclemente julio en el que dese\u00f3 morir. Cuando llegaban al corso de Ramos Mej\u00eda, entrando triunfales por la avenida fervorosa de gente, por los parlantes atronadores de voces engoladas pod\u00eda escucharse: \u201c\u00a1Aqu\u00ed llegan Los Mocosos de Liniers, con nuestra profesora de Semiolog\u00eda a la cabeza de las hermosas mujeres de verdad!\u201d.<\/span><\/span><br \/>\nCristina Eseiza, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Los Mocosos de Liniers, qu\u00e9 colosal presentaci\u00f3n C\u00f3mo late el coraz\u00f3n cuando la murga ya se ve. Hab\u00eda que empezar de nuevo. La identidad anterior ya no exist\u00eda, era necesario crear una. Despu\u00e9s de un mes de dormir en casa de la t\u00eda Dinorah los fines de semana, ese s\u00e1bado decidi\u00f3 que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5494,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[253],"tags":[375,112],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5493"}],"collection":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5495,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5493\/revisions\/5495"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5494"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}