{"id":5729,"date":"2016-08-28T09:10:42","date_gmt":"2016-08-28T12:10:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=5729"},"modified":"2016-09-01T07:58:18","modified_gmt":"2016-09-01T10:58:18","slug":"cara-de-feliz-cumpleanos-ricardo-czikk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2016\/08\/cara-de-feliz-cumpleanos-ricardo-czikk\/","title":{"rendered":"Cara de feliz cumplea\u00f1os * Ricardo Czikk"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\" align=\"LEFT\">Ah, qu\u00e9 tremendo cuando te hacen eso. Eso que con toda tu alma deseabas que nunca ocurriera. Nunca tener que vivirlo. Nunca.<br \/>\nTe hab\u00edas mirado a espejos cientos y miles de veces. Una sola inquietud te pegaba fuerte: \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda verse sin anteojos? Lo hab\u00edas intentado. Precisabas acercarte demasiado para verte y ello supon\u00eda estar ojo contra ojo, una cercan\u00eda que deformaba. De lejos no eras m\u00e1s que un borroneo, tenues confines del cuerpo, terreno donde los gestos no sobreviv\u00edan a las impotentes retinas.<br \/>\nAl Italpark se llegaba en el 124, marr\u00f3n y negro. Desde Alma\u00adgro era el puente al maravilloso mundo de los autitos chocadores, la temible monta\u00f1a rusa \u2013que se pod\u00eda ver desde Callao justo all\u00ed donde empieza a bajar hacia Libertador\u2013, las tazas que te hac\u00edan vomitar, y el tiro de punter\u00eda con una pelota hecha con una media (no logro recordar las otras delicias de tan sofisticada kermesse). Las fichas para ingresar a los juegos eran de colores, rojas y azules, bien grandotas. Las vend\u00edan en unas casillas de madera insta\u00adladas en medio del parque. Ibas siempre con el dinero justo y ten\u00edas que negociar cada peso con tus padres. Excepto el d\u00eda de tu cumplea\u00f1os. Ese d\u00eda especial sal\u00edas con la c\u00e9dula, la mostrabas y ten\u00edas todo a tu disposici\u00f3n. GRATIS.<br \/>\nClaro, iban en banda. Un conjunto de amigos y amigas que se hab\u00edan conocido hac\u00eda poco, en el colegio secundario. En primer a\u00f1o sentiste el fuerte impulso de tener un grupo que permitiera volcar fuera lo que ven\u00edas aguantando en el colegio anterior, donde no eras el m\u00e1s favorecido. Bueno, ser el gordito de ante\u00adojos, medio inhibido, no te hab\u00eda permitido profundizar mucho en las amistades. M\u00e1s bien andabas a la defensiva, cuid\u00e1ndote de que no te cargaran. El f\u00fatbol no era tu pasi\u00f3n y ni siquiera los lunes charlabas demasiado con los chicos de tu grado.<br \/>\nDesde el primer d\u00eda del nuevo cole te paraste distinto. Nada de dejarte bravuconear. Plantaste bandera y dijiste: ac\u00e1 estoy. Al fin y al cabo, siendo buen alumno y con un poco de canche\u00adreada, podr\u00edas salirte del anonimato y ganarte un lugarcito. No te hab\u00eda ido nada mal con aquella nueva estrategia y era el d\u00eda de tu cumplea\u00f1os, con permiso para jugar hasta cansarte.<br \/>\nTodo iba bien. Ya ten\u00edas las fichas. Empezaron como siem\u00adpre por los chocadores. Hab\u00eda olor a quemado por las chispas que sacaban esos cochecitos comandados por locos, con el \u00fanico objetivo de embestir al pr\u00f3jimo, darle fuerte como para que la sacudida lo dejara temblando. La regla era molestar, empu\u00adjar. Lo que hed\u00eda era, tal como vos me dijiste, toda la bestiali\u00addad humana suelta en un permiso transitorio y fugaz. La fila era larga, pero llegaron y la pasaste bien. A medida que la tarde avan\u00adzaba te sent\u00edas cada vez mejor.<br \/>\nEn un momento todos acordaron ir al laberinto de espejos. Rara decisi\u00f3n. En general no era el lugar m\u00e1s solicitado. Pero ese d\u00eda con las fichas que se te ocurrieran en la mano, \u00a1qu\u00e9 te moles\u00adtaba gastar una en algo que no fuera tu juego preferido! All\u00e1 fuiste. Para cuando te diste cuenta estabas adentro del laberinto. Te empujaron, muy r\u00e1pido y sobre todo m\u00e1s veloz fue Nu\u00f1ez, a quien llegaste a odiar hasta las tripas. Te sac\u00f3 de un tir\u00f3n los ante\u00adojos de carey beige que tantos a\u00f1os usaste. S\u00ed, as\u00ed, de un tir\u00f3n de la cara. Te desnud\u00f3 de un saque y medio perdido, te manda\u00adron adentro, vos solo, mientras escuchabas risas y sent\u00edas c\u00f3mo la bruma te iba envolviendo.<br \/>\nNo pod\u00edas no jugar el juego. Se supon\u00eda una broma amistosa. Pero vos sab\u00edas de la crueldad. Era lo peor para vos. M\u00e1s humi\u00adllante que bajarte el pantal\u00f3n Ac\u00e1 estabas condenado a ver que no ve\u00edas, estabas atrapado en una paradoja. No pod\u00edas dejar de estar ah\u00ed y al mismo tiempo sentir el odio contenido, la ira de haber sido burlado, el eco de las risas de las chicas, especialmente de Claudia, tan parecida a la de una hiena. Ahora s\u00f3lo era eco. Segu\u00adramente ser\u00eda f\u00e1cil salir. Nadie instalar\u00eda un laberinto de espejos deformantes sin que existiera una salida sencilla. Hab\u00edas ca\u00eddo en la trampa. Cada espejo que se pegaba a tu cara, m\u00e1s y m\u00e1s transpirada por la mezcla de la risa nerviosa y el sudor, te hac\u00eda sentir m\u00e1s y m\u00e1s dolido, herido. Te desgarrabas peor. Qu\u00e9 tonto hab\u00edas sido al confiar. Haber cre\u00eddo que pod\u00edas ser otro. Segu\u00edas siendo el mismo tonto de anteojos al que encima lo despojaron de su \u00fanica protecci\u00f3n. Te hab\u00edan echado al foso de los leones, a la arena del circo, mientras miraban c\u00f3mo te humillabas por no saber pelear, y el pulgar para abajo indicaba haber sido conde\u00adnado. Nadie te miraba. No pod\u00edas saber de los otros. No alcanza\u00adbas a verlos.<br \/>\nFinalmente saliste y te estaban esperando.<br \/>\nSab\u00edas que ten\u00edas que sonre\u00edr y lo hiciste. Deb\u00edas seguir su juego. Mientras pensabas con rabia contenida que eso ten\u00eda nombre: ser el gordito de anteojos, al que humillaban. Que no hab\u00eda m\u00e1scara que valiese.<br \/>\nAl Italpark lo cerraron pocos a\u00f1os despu\u00e9s. No volviste, ni frecuentaste m\u00e1s a ese grupo de amigos.<br \/>\nA m\u00ed me lo pudiste contar muchos a\u00f1os y cumplea\u00f1os despu\u00e9s. Llorabas y transpirabas. La broma fue desgraciada, ni el tiempo hab\u00eda logrado cicatrizar sus efectos.<br \/>\nAunque ya no usaras m\u00e1s aquellos anteojos, te segu\u00edas viendo un gordito en cada superficie espejada y recodo del camino, permanente desdichado de una cruel burla.<br \/>\nDe aquel laberinto deformante, nunca pudiste escapar.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><strong>Ricardo Czikk<\/strong>, <em>Krav Mag\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Viajera, 2016.<\/p>\n<p align=\"LEFT\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5730\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-632x421.jpg\" alt=\"par468561-teaser-story-big\" width=\"632\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-632x421.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-420x280.jpg 420w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-1020x679.jpg 1020w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-257x171.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big-350x233.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/par468561-teaser-story-big.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ah, qu\u00e9 tremendo cuando te hacen eso. 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