{"id":5758,"date":"2016-09-15T08:14:09","date_gmt":"2016-09-15T11:14:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=5758"},"modified":"2016-09-15T08:14:09","modified_gmt":"2016-09-15T11:14:09","slug":"la-condesa-sangrienta-sobre-amoratada-lucia-de-leone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2016\/09\/la-condesa-sangrienta-sobre-amoratada-lucia-de-leone\/","title":{"rendered":"La condesa sangrienta. Sobre AmorAtada * Luc\u00eda De Leone"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Viernes 2 de septiembre de 2016 en Casa del Bicentenario<br \/>\nRiobamba 985, CABA, 19 hrs<\/p>\n<p>La condesa sangrienta.<br \/>\nSobre AmorAtada de Karina Maccio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEntre amarilla y coloradita, con libros y cuadernos en sus manos, entr\u00f3 al aula. Se sent\u00f3 en la segunda fila de bancos, centrada, sola. Bah, en realidad, con sus libros. El sol apuntaba directo a sus manos, cu\u00e1ntos anillos y qu\u00e9 grandes y sofisticados: con piedras, y ajustados en los dedos \u00edndice y pulgar. Por entonces no le dejaban moretones, es que a\u00fan no era la amoratada.<br \/>\nCreo que s\u00ed, que la ropa que usaba era oscura (en tonalidades viol\u00e1ceas, seguro: p\u00farpura, lila, violeta, borravino). El profesor tard\u00f3 unos minutos en llegar a la clase. Ella abri\u00f3 un libro y empez\u00f3 a leer. No perd\u00eda el tiempo, se ve, o acaso era de aquellas que no existen sin leer. (Una vez conoc\u00ed a un se\u00f1or, un vecino de casa, que le\u00eda mientras caminaba).<br \/>\nDesde una de las esquinas del aula -peque\u00f1a, acogedora, se prestaba a la intimidad- yo contemplaba la escena. Hagamos la composici\u00f3n de lugar: Facultad de Filosof\u00eda y Letras, mediados de los a\u00f1os 90, Literatura latinoamericana del siglo XX, programa sobre los a\u00f1os 60 y el boom hispanoamericano. En nuestro pr\u00e1ctico se le\u00eda a Carlos Fuentes, su relato \u201cAura\u201d. Esa fue la primera vez que vi a Karina Maccio. Se destacaba, como sin quererlo. Mientras coment\u00e1bamos entre todos el relato de Fuentes, ella agregaba otras ideas, estaba leyendo Dr\u00e1cula de Bram Stoker. Participaba con alusiones g\u00f3ticas del texto de Fuentes que al tiempo que nos devoraban nos noqueaban a los dem\u00e1s.<br \/>\nDesde entonces, con mi grupo de amigas, la llamamos (no sab\u00edamos su nombre) \u201cLa condesa sangrienta\u201d. Blanca\/ amarilla, coloradita\/ viol\u00e1cea, alta, con una voz solemne, fan\u00e1tica de Dr\u00e1cula, se presentaba ante nosotras, muy pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la versi\u00f3n f\u00edlmica de Francis Coppola que modeliz\u00f3 nuestros imaginarios (los de las j\u00f3venes estudiantes de los 90) sobre el vampirismo en femenino. Era el tiempo en que Winona Ryder y Gary Oldman capturaban los horizontes visuales y despertaban varias imaginaciones.<br \/>\nFue un libro, tan luego, el que marc\u00f3 el punto de partida del itinerario del v\u00ednculo que se fue trazando entre Karina y yo. Los a\u00f1os iban pasando. No nos ve\u00edamos. Karina iba forjando una firma y una presencia real. \u00bfQui\u00e9nes no asist\u00edamos a Zapatos Rojos? As\u00ed las cosas, la vida, por fortuna, se empecin\u00f3 en volver a reunirnos: ocurri\u00f3 en un seminario que dictaba Delfina Muschietti sobre poes\u00eda y traducci\u00f3n. Otra vez, Puan. Karina estaba a cargo del taller de traducci\u00f3n de poemas de Sylvia Plath. Pero, ay, llegu\u00e9 tarde (\u00a1maldito 132 que en Once se atasc\u00f3!), se llen\u00f3 el cupo, me qued\u00e9 con las ganas. Un tiempo despu\u00e9s la acompa\u00f1amos en la presentaci\u00f3n de Lestrigonya. Karina luc\u00eda el vestido de casamiento de su madre; la admir\u00e9 por el gesto tanto como me sent\u00ed expulsada. Imposible no recordar escenas literarias ante tremenda escena literaria, por no decir, primaria. Los vestidos asfixiando a las mujeres en los cuentos de Silvina Ocampo, el vestido blanco que luc\u00eda Mar\u00eda mientras remedaba un antiguo caminar por la rambla uruguaya en El pozo de Onetti. \u00bfNo tem\u00edas, Karina, transmigrarte como le ocurri\u00f3 a Violeta (tan luego) en La casa de az\u00facar? El destino tr\u00e1gico de las aquellas hero\u00ednas no fue el de Karina en esa instancia.<br \/>\nOtra vez, la excusa era un libro como objeto de enlace. Us\u00e9 el plural (\u201cla acompa\u00f1amos\u201d) porque por entonces yo estaba reci\u00e9n de novia con quien conoc\u00eda a Karina desde la infancia: hab\u00edan compartido primaria, secundaria en el CNBA, facultad. Sent\u00ed unos celos terribles. Pero no los celos que en seguida vienen a la mente. No hab\u00eda esp\u00edritu para eso. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser que \u00e9l la conociera tanto y tanto antes que yo? \u00bfY c\u00f3mo pod\u00eda ser que yo en una de nuestras primeras citas \u2013all\u00e1 por septiembre de 2003- lo llevara a la presentaci\u00f3n del libro de alguien que estaba en su pasado? As\u00ed fue que cambi\u00e9 el rumbo y me empoder\u00e9 (como se dice en astrolog\u00eda) de esa historia: Karina Maccio ser\u00eda a partir de ese momento mi pariente pol\u00edtica.<br \/>\nDesde entonces hasta hoy Karina se consolid\u00f3 en su posici\u00f3n de viajera inquieta, siempre rodeada de libros. Profesora, formadora, editora, escritora, poeta, madre, aduana\/traductora, cazadora de talentos, \u00bfagitadora cultural? Si tuviera que recortar una imagen de ella (si tuviera el talento de una fot\u00f3grafa, de una artista visual, de una cineasta) la situar\u00eda entre libros. Enseguida me asalta la obra de Grete Stern, con su serie de fotomontajes de Los sue\u00f1os. Dos son los fotomontajes en los que veo a Karina. En uno, un rostro de mujer asoma de entre una monta\u00f1a de libros que parece aplastarla. En otro, una mujer, figurada en otra escala (casi min\u00fascula) camina entre y sobre libros al mismo tiempo que los adorna, o mejor, rearma con flores. (Conocemos a la Karina esteta, a la hacedora, esa que le da la terminaci\u00f3n a las cosas).<br \/>\nDe nuevo, mucho tiempo sin vernos. Mejor dicho, nos ve\u00edamos de otro modo, a trav\u00e9s de Facebook, el sal\u00f3n literario, la tertulia, la plataforma art\u00edstica de los tiempos presentes. Cambiamos la sociabilidad de los pasillos de Puan por la cultura del trato de los megusta, los comentarios y los inbox. Y un d\u00eda lleg\u00f3 el d\u00eda. El d\u00eda en que recib\u00ed el inbox m\u00e1s preciado, el inbox m\u00e1s temido: Kari (alias kaeme, Glitter, pollo, Amarilla, ma, Kari, Karich, o simplemente K, o antiguamente \u201cLa condesa sangrienta\u201d) me invitaba a comentar en p\u00fablico, aqu\u00ed, hoy, ahora nom\u00e1s, AmorAtada, el segundo volumen de Amarillo (amar y yo). Otra vez, un libro tendiendo el puente del amor, amor por la lectura, por la escritura, por las sororidades literarias. <img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-5759 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-632x421.jpg\" alt=\"14310364_1154494294610121_1004611450371237307_o\" width=\"485\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-632x421.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-420x280.jpg 420w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-1020x680.jpg 1020w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-257x171.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o-350x233.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/14310364-1154494294610121-1004611450371237307-o.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 485px) 100vw, 485px\" \/><br \/>\nSi hasta aqu\u00ed decid\u00ed contar las ideas y venidas y dar toda esta serie de vueltas es porque encuentro que AmorAtada es en primera instancia un libro sobre distintas formas del regreso. El anecdotario funcionar\u00eda, por qu\u00e9 no, como correlato del concepto del libro: los retornos, que atraviesan los poemas en sus m\u00faltiples maneras, que incluso se lexicalizan y canalizan mediante una de las varias referencias epocales: como a la c\u00e9lebre pel\u00edcula de los 80, la de los hermanos que vuelven, se reencuentran, y que miramos quienes por entonces ten\u00edamos unos diez a\u00f1os, y llor\u00e1bamos y pens\u00e1bamos cu\u00e1n terrible ser\u00eda si eso nos pasara.<br \/>\nPero, adem\u00e1s, AmorAtada vuelve a volver. Es una segunda parte, una continuaci\u00f3n, un bis, mucho m\u00e1s que un lado B: otro modo del retorno. Su t\u00edtulo introduce un nuevo juego al pie del significante, aun mucho m\u00e1s potente, que derrocha sentidos. Antes fue as\u00ed: Amarillo o Amar y yo, seg\u00fan la ortograf\u00eda arrojada al escribir; Amarillo o Amar y yo seg\u00fan el \u00e9nfasis fon\u00e9tico puesto en lo articulatorio. Con todo, Amoratada va por mucho m\u00e1s, regresa s\u00ed la trampa ling\u00fc\u00edstica, pero cala todav\u00eda m\u00e1s profundo: \u201catada al amor\u201d, si revertimos los lexemas que el neologismo re\u00fane en su \u00edmpetu arbitrario; \u201camortajada\u201d si nos atrevemos a hacer prevalecer la rima consonante y a apropiarnos a nuestro gusto del clima de muerte -de muerta de amor, de muerta por amor, de muerta sin amor- que impregna a este nuevo volumen; \u201camoratada\u201d as\u00ed todo junto, al hacer foco en la poseedora de las manchas que deja el amor si nos golpea fuerte. Lejos de un amor amarillo (por qu\u00e9 no cifrarlo en la imagen de la embarazada en la dulce espera del hit del disco hom\u00f3nimo de Gustavo Ceratti), el amor violeta introduce la figura decadentista de la mujer que sangra (qu\u00e9 es un moret\u00f3n m\u00e1s que pura acumulaci\u00f3n subcut\u00e1nea de hemoglobina que escapa sin tener hacia donde), la mujer que se erotiza y erotiza en su propio desangrarse. Una descomposici\u00f3n que pide a gritos desde el primer poema un modo m\u00e1s del regreso: \u201cHaceme toda de nuevo\u201d, \u201cdame otra vida\u201d, \u201cf\u00f3rjame una imagen nueva\u201d son par\u00e1frasis de la imploraci\u00f3n de un yo po\u00e9tico ansiosa -despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n, de la explosi\u00f3n- por ser rearmada, por dar con el Pigmalion exacto o el cient\u00edfico loco (acaso un Frankenstein del siglo XXI) que encuentre las formas y conecte las partes de un recomienzo posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\nac\u00e1 dejo el cad\u00e1ver de lo que fui<br \/>\n\u00c9sta es mi ruptura<br \/>\nte la presento<br \/>\nun cuerpo virgen, muy ofelia<br \/>\najulietado<br \/>\nac\u00e1 te dejo esta ficci\u00f3n calc\u00e1rea<br \/>\ntom\u00e1<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">incendi\u00e1la<br \/>\nque las cenizas vuelen y el viento<br \/>\nme borre la cara<br \/>\npara volver a empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nAmoratada vuelve tambi\u00e9n a hablarnos de amor. \u00bfNo era acaso el amor un t\u00f3pico gastado, al que despu\u00e9s de Alfonsina, por caso, s\u00f3lo pod\u00eda volverse con la iron\u00eda de un Girondo consagrado que se atreviera a ironizar sobre esa tradici\u00f3n con su \u201cTodo era amor. No hab\u00eda nada m\u00e1s que amor\u201d? Ah\u00ed es donde la poeta incursiona en una zona de riesgo. No por casualidad \u2013sospecho- el primer ep\u00edgrafe (nuestro umbral textual) es \u201cL`amoreuse\u201d de Paul Eluard.<br \/>\nDec\u00eda, entonces, que la poeta no s\u00f3lo se le atreve al amor y lo canta poema tras poema sino que combina zonas tardo-rom\u00e1nticas consabidas con un principio de intensidad y violencia que hacen de estos poemas un tratado de versos del amor m\u00e1s desesperado. El poemario es una c\u00e1rcel de amor, nos encarcela en su arquitectura y nos atrapa de forma que s\u00f3lo fug\u00e1ndonos podremos salir. La adicta que anula al hada que ayuda, a la nena buena, a la madre abnegada reclama m\u00e1s amor; la son\u00e1mbula se puede convertir en segundos nom\u00e1s en una asesina en nombre del amor; la pobre enamorada que alguna vez en su torre del Abasto pase\u00f3 en brazos a un beb\u00e9 es la malparida que sabe gritar la incomodidad que sufren las descentradas, las que no comprenden o no son comprendidas, las que necesitan amor, las que al amor lo arrojan tambi\u00e9n escaleras abajo.<br \/>\n\u00bfLa madelaine de Proust se come o estalla en la cara? \u00bfC\u00f3mo es que un hogar se hunde como la casa Usher? \u00bfLas hadas est\u00e1n en los cuentos de terror? \u00bfQui\u00e9n deja a quien en el amor? \u00bfC\u00f3mo no rendirse ante las frases de tanta pasi\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\nDej\u00e1me ir vos<br \/>\ndale<br \/>\nignor\u00e1me<br \/>\ninsult\u00e1me \u2013no, no,<br \/>\nrealmente<br \/>\nhac\u00e9me el vac\u00edo<br \/>\nno te enojes<br \/>\nen eso hay pasi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nY el riesgo sigue aumentando. En la era del e-poetry, la poes\u00eda declamada, los video-poemas, la poeta apuesta por formas, que como el amor, ya estaban acaso trilladas. La operaci\u00f3n aparece soplada en los poemas; la poeta, quiero decir, nos deja pistas de sus presupuestos est\u00e9ticos, y mientras lo dice lo hace\u2026 la operaci\u00f3n, repito, se dice en forma de verso y la poeta nos muestra en funcionamiento lo que llama un \u201ccorte de miembros sint\u00e1cticos\u201d, una \u201ccirug\u00eda argumental\u201d. As\u00ed es como se atreve a revisitar los blancos textuales, las cascadas l\u00e9xicas, los juegos de sonido y resemantizaci\u00f3n; tambi\u00e9n incursiona en la combinaci\u00f3n de verso con narraci\u00f3n, en la incrustaci\u00f3n de textos instruccionales, expositivo explicativos, y lo que trae una distinci\u00f3n: un uso subversivo de la normativa. En su universo po\u00e9tico los puntos separan palabra tras palabra, ya no la unidad sint\u00e1ctica que denominamos oraci\u00f3n. En su orbe ficcional los dos puntos no introducen aclaraci\u00f3n alguna, se independizan y ocurren solos, saltan al abismo, no siguen la linealidad del significante, se encolumnan, solos, tan lindos, rebeldes, ellos, sin expectativas. Karina nos hace respirar de otro modo el tejido po\u00e9tico, nos gu\u00eda, como una Virgilia, en la oscuridad de los c\u00edrculos desconocidos y nos ense\u00f1a un nuevo lenguaje.<br \/>\nPor fin, un \u00faltimo riesgo. Los libros, dec\u00eda la amoratada, sirven para golpear, para acariciar, para besar, para impresionar, para seducirte mejor. En otra frase genial, el libro -dec\u00eda la tambi\u00e9n genial Sara Gallardo- es hospitalario, un gran lugar donde conocerse, mucho mejor que un ascensor, por ejemplo, donde nadie sabe bien qu\u00e9 decir, hacia d\u00f3nde mirar, donde se cuentan los segundos que faltan para bajarse. Karina Maccio, la poeta, pero tambi\u00e9n la editora, apuesta con Amoratada por el formato libro impreso, ese objeto que viene amenaz\u00e1ndonos de un tiempo a esta parte con su peligro de extinci\u00f3n material.<br \/>\nDespu\u00e9s de escuchar aqu\u00ed la lectura de estos poemas, luego de presenciar las distintas transposiciones y versiones de los amorataditos, despu\u00e9s de verlos ingresar en el registro de lo espectacular y en la dimensi\u00f3n de lo oral, podremos volver a ellos cuando queramos, porque estar\u00e1n ah\u00ed esper\u00e1ndonos, ansiosos, son\u00e1mbulos, adictos, enamorados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Luc\u00eda De Leone<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"CENTER\">\n<p align=\"CENTER\">\n<p align=\"CENTER\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Viernes 2 de septiembre de 2016 en Casa del Bicentenario Riobamba 985, CABA, 19 hrs La condesa sangrienta. 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