{"id":6153,"date":"2017-09-14T07:57:11","date_gmt":"2017-09-14T10:57:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=6153"},"modified":"2017-09-14T07:57:11","modified_gmt":"2017-09-14T10:57:11","slug":"la-toalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2017\/09\/la-toalla\/","title":{"rendered":"La toalla"},"content":{"rendered":"<p><em>De la Serie Objetos<\/em><\/p>\n<p>Una vez, en Barra de Tijuca vino una toalla volando. Fue hace muchos a\u00f1os, era de color azul y de buena calidad, como todas las toallas brasile\u00f1as.<br \/>\nDurante la madrugada hubo tormenta y a la ma\u00f1ana encontr\u00e9 en el balc\u00f3n del departamento esa hermosa toalla que vino volando y se qued\u00f3 agarrada all\u00ed, nadie la reclam\u00f3 y decid\u00ed qued\u00e1rmela.<br \/>\nLa conserv\u00e9 mucho tiempo y la usaba m\u00e1s que nada cuando iba a la playa o cuando viajaba porque a pesar de que era bella, el azul no combinaba con el ba\u00f1o de mi casa, que tiene tonos de ocre.<br \/>\nEse departamento en Brasil era muy bonito, estaba en un primer piso y miraba hacia el mar. Lo mejor fue el precio tan barato que pagamos por el alquiler y la inmejorable ubicaci\u00f3n, s\u00f3lo hab\u00eda que cruzar la calle y all\u00ed estaban las espl\u00e9ndidas playas y los vendedores de helado, cerveza y camar\u00f3n frito.<br \/>\nUnos d\u00edas antes, al llegar a R\u00edo nos encontramos con que lo que Stef hab\u00eda alquilado por tel\u00e9fono no exist\u00eda. De golpe est\u00e1bamos sin alojamiento, en la calle, con Bruno que ten\u00eda seis a\u00f1os, todas las valijas, el cansancio del avi\u00f3n y la desaz\u00f3n de pensar que naufragaban nuestras vacaciones.<br \/>\nMi marido no era hombre de arredrarse por tan poco, antes bien, estas situaciones l\u00edmite disparaban su ingenio y su capacidad de improvisaci\u00f3n, nunca se lo ve\u00eda vencido por nada. Fue necesario que la muerte lo sorprendiera solo, en la curva de una desierta carretera en Venezuela para que se rindiera, pero eso habr\u00eda de suceder muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde.<br \/>\nEse d\u00eda, luego de discutir y argumentar con la mujer que lo hab\u00eda enga\u00f1ado, logr\u00f3 que le devolviera la mayor parte del dinero y record\u00f3 la recomendaci\u00f3n de un amigo que hab\u00eda dejado un<br \/>\namorcito por all\u00ed y que result\u00f3 la recepcionista de un apart hotel en Barra de Tijuca.<br \/>\nIran\u00ed ten\u00eda casi todas las virtudes que siempre envidi\u00e9 en las mujeres brasile\u00f1as: desenfado, naturalidad, alegr\u00eda, deseo de agradar y de ser \u00fatil sin caer en la obsecuencia o el servilismo, tienen<br \/>\nuna inocencia que las redime de todo. Cuando le nombramos al amigo de Stef, despleg\u00f3 una deliciosa sonrisa que revelaba muchas cosas e inmediatamente se dedic\u00f3 a la tarea de ayudarnos a<br \/>\nconseguir alojamiento, en una ciudad cuya capacidad hotelera siempre est\u00e1 colmada.<br \/>\nPor cierto que lo hizo muy bien, se puso en contacto con el due\u00f1o de uno de los departamentos del complejo y al otro d\u00eda ya est\u00e1bamos instalados all\u00ed, y lo que era mejor, a un precio incre\u00edblemente barato.<br \/>\n\u00a1Stef estaba radiante!, la combinaci\u00f3n era perfecta para cerrar la aventura tal como le gustaba, le permit\u00eda jactarse de su habilidad para los negocios. Era lo que mejor sab\u00eda hacer, aunque nadie se lo reconoc\u00eda; nadie no, s\u00f3lo la persona que \u00e9l m\u00e1s deseaba que lo hiciera. Igual se muri\u00f3 sin haber tenido nunca esa reivindicaci\u00f3n que anhelaba m\u00e1s que ninguna otra en el mundo.<\/p>\n<p>Fuimos muy felices en ese departamento. De esos d\u00edas recuerdo los desayunos, la heladera llena de \u00a0cosas ricas que compr\u00e1bamos en enormes shoppings que aqu\u00ed todav\u00eda no exist\u00edan, las cenas con<br \/>\nmariscos inolvidables, el olor a lima de las calles, la m\u00fasica, la gente, la tibieza del agua de mar, la arena blanca y fina y nosotros tres que disfrut\u00e1bamos estando juntos. Mi marido y yo ya no nos<br \/>\nam\u00e1bamos pero no nos lo dec\u00edamos porque todav\u00eda nos un\u00eda el regocijo de esos viajes y el placer de esas peque\u00f1eces compartidas que en alg\u00fan lugar todav\u00eda nos amalgamaba. Adem\u00e1s estaba<br \/>\nBruno.<br \/>\nUnos a\u00f1os despu\u00e9s de ese verano, una noche, intempestivamente Stef me anunci\u00f3 que nos abandonaba y nada lo trajo de vuelta pero me dej\u00f3, entre otras cosas, el recuerdo imborrable de esos d\u00edas plenos de disfrute y la toalla azul que vino volando.<br \/>\nViv\u00ed irremediablemente enamorada de R\u00edo durante mucho tiempo, so\u00f1aba muy a menudo que<br \/>\nestaba all\u00ed, escuchaba los ruidos, sent\u00eda los olores y percib\u00eda los sabores, estuve largamente obsesionada con viajar. Nunca pude volver para recuperar alguna de todas las amarras que me dej\u00e9 all\u00ed, convencida de que pronto regresar\u00eda por ellas.<br \/>\nSi alguna vez tuviera que abandonar mi pa\u00eds, el lugar que elegir\u00eda para vivir sin duda ser\u00eda Brasil, todo all\u00ed me gusta. Bruno volvi\u00f3 muchas otras veces, de adolescente, de adulto, solo y con su padre; pero los tres jam\u00e1s volvimos a R\u00edo y ya nunca podremos hacerlo.<br \/>\nCuando Tulio se fue de casa y me dej\u00f3 su diploma de m\u00e9dico, me pidi\u00f3 algunas cosas para su futuro hogar: utensilios de cocina, un radio grabador que en realidad era de mi mam\u00e1, la silla plegable que compramos para ir a Bariloche, su almohada, s\u00e1banas, un toall\u00f3n y una toalla.<br \/>\nEn el apuro y la congoja inmensa de la despedida no pude considerar mucho lo que le daba, fui<br \/>\nsacando de los placares lo que pude, lo que me fue pareciendo adecuado tras la cortina de l\u00e1grimas<br \/>\nque vanamente trataba de apartar a manotazos.<br \/>\nNo hace mucho visit\u00e9 el lugar donde vive, no fue una buena idea, hay todav\u00eda mucha melancol\u00eda, mucho enojo, mucha herida. Sin perdonarme la flaqueza de haber aceptado su invitaci\u00f3n, me met\u00ed en el ba\u00f1o tratando de encontrar coraje para decirle que me iba. Sent\u00ed en la cara el aliento afiebrado de la pena: el amor no siempre alcanza.<br \/>\nSentada en el inodoro hice un rollito con el papel higi\u00e9nico, inspir\u00e9 hondo para ahuyentar los demonios y ca\u00ed con la mano sobre el lavatorio. Con el alma estrangulada levant\u00e9 la vista y vi, colgada de un clavo, la toalla azul que lleg\u00f3 volando a mi balc\u00f3n, en Barra de Tijuca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cristina Eseiza<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-6495\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/e0fd8bafd1f90e77decffb4aa1798620.jpg\" alt=\"\" width=\"318\" height=\"477\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/e0fd8bafd1f90e77decffb4aa1798620.jpg 500w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/e0fd8bafd1f90e77decffb4aa1798620-100x150.jpg 100w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/e0fd8bafd1f90e77decffb4aa1798620-257x387.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/e0fd8bafd1f90e77decffb4aa1798620-350x525.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 318px) 100vw, 318px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la Serie Objetos Una vez, en Barra de Tijuca vino una toalla volando. 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