{"id":6794,"date":"2018-02-14T08:21:39","date_gmt":"2018-02-14T11:21:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=6794"},"modified":"2018-02-14T08:23:36","modified_gmt":"2018-02-14T11:23:36","slug":"esa-peculiar-distorsion-del-tiempo-amor-y-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/02\/esa-peculiar-distorsion-del-tiempo-amor-y-poesia\/","title":{"rendered":"Esa peculiar distorsi\u00f3n del tiempo: amor y poes\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Esa peculiar distorsi\u00f3n del tiempo: amor y poes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sobre Mi Amor es un Mundo de Marcela Manuel<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por Karina Macci\u00f3<\/strong><\/p>\n<h6>eras<br \/>\npura poes\u00eda<br \/>\nen esa s\u00fabita bocanada<br \/>\nen esa peculiar distorsi\u00f3n del tiempo<br \/>\ntodoeltiempo<\/h6>\n<h6>Marcela Manuel<\/h6>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el amor? \u00bfQu\u00e9 es el mundo? \u00bfC\u00f3mo se enlazan? El t\u00edtulo de este libro lo hace: Mi Amor es un Mundo. No cualquier amor, sino \u00e9se que despliega p\u00e1gina tras p\u00e1gina un yo que tambi\u00e9n se construye a partir de esa afirmaci\u00f3n.<br \/>\nComo la poes\u00eda, el amor es m\u00e1s f\u00e1cil de reconocer que de definir. Que ese sentir (particular, \u00edntimo, poderoso) sea presentado como mundo constituye un desaf\u00edo y no tanto una definici\u00f3n o una identidad. El mundo tambi\u00e9n aparece representado en estos poemas. Y tampoco se puede decir \u201cde frente\u201d qu\u00e9 es, s\u00f3lo podemos percibirlo, escribirlo, por partes. El mundo trae rutinas, esquemas y recorridos repetidos. Trae ruido, mucho ruido. El mundo aturde. Es una exterioridad que raspa, calienta o congela, agrede los cuerpos, carcome. El mundo obliga y encierra.<\/p>\n<p>la carne viene<br \/>\nroza el aliento<br \/>\nla carne<br \/>\nasada<br \/>\npasada<br \/>\nel ruido del acero<br \/>\nchirriante<br \/>\nel\u00e9ctrico<br \/>\nun sonido m\u00e1s alto<br \/>\nun enjambre<br \/>\nurbano<br \/>\nun mont\u00f3n de gente<br \/>\nun mont\u00f3n<br \/>\nde gente<br \/>\nun mont\u00f3n de tiempo<br \/>\ntiempo<br \/>\ntiempo<br \/>\ntiempo<br \/>\nacero chirriante<br \/>\nrabioso<br \/>\ntiempo sin tiempo<\/p>\n<p>Un mont\u00f3n de gente, un mont\u00f3n de tiempo sin tiempo. En esa exterioridad que transitamos, el tiempo es una aguja implacable. Nos azuza, nos penetra, nos corroe. Cuerpos que soportan el paso de las horas, as\u00ed andan en el mundo ordinario, as\u00ed se siente el mundo sin amor. Cuerpos que se tocan por hallarse sin remedio apretujados, sofocados por falta de espacio y aire. Cuerpos que intentan aislarse por protecci\u00f3n, anulando sus sentidos, cerrados. Cuerpos zombis, se mueven por inercia. En el extremo opuesto, el cuerpo enamorado. Hecho de agua y estrellas, espuma y viento, hecho de exclamaciones a\u00e9reas, noches sin fin, madrugadas coloridas. El cuerpo enamorado es mar abierto, tempestuoso o calmo, pero siempre abierto, ondulante, incansable. El amor hace que el cuerpo devenga paisaje, fluye y se funde, paisaje-cuerpo-pasaje que halla el \u00e9xtasis en la fusi\u00f3n y se vuelve animal, pradera, olas.<\/p>\n<p>mi mundo es tu muy zarpado amor<br \/>\nque hace base en la sutileza de mi membrana plasm\u00e1tica<br \/>\nrecorre los miles de miles de miles de cent\u00edmetros<br \/>\nque entran y salen de estos cuerpos que no tienen l\u00edmite<br \/>\ntu amor zarpado es mi mundo<br \/>\ninterno externo adentro afuera<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-6788 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/miamortapita-e1518562208460.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"295\" \/>Con ese cuerpo, en la conjunci\u00f3n maravillosa del encuentro enamorado, el tiempo se mide diferente. Ahora no duele, ahora es tenderse y so\u00f1ar. Un minuto o un mill\u00f3n de horas, cu\u00e1nto no importa. Ese tiempo contable no corre. La apertura hiende a Cronos. A trav\u00e9s del espejo en el que nos sol\u00edamos cronometrar, el agua fluye, el viento es brisa, y no importa lo que contamos (lo que cargamos), solo sentir. El espejo se ha vuelto agua, cielo di\u00e1fano o estrellado. \u00c9ste es el mundo del amor. A trav\u00e9s de lo r\u00edgido pasamos. Todo nos envuelve con la sutileza de un ala. \u00bfCaminamos o volamos? Nos desplazamos con la lentitud de la caricia, con la suavidad del beso. El aire huele a perfume, el perfume es oler el cuerpo amado.<br \/>\nEl libro est\u00e1 dividido en tres partes: <em>Pleamares<\/em>, <em>Turbulencias<\/em> y <em>Calma Chicha<\/em>. Realmente se trata de movimientos en el sentido musical, composiciones que evocan o nos sumen en determinados estados de \u00e1nimos. En la apertura, la creciente. El libro empieza a germinar: es una acumulaci\u00f3n de tiempo invertido en palabras, lectura, escritura. Desde el inicio, lo escrito estar\u00e1 asociado a la naturaleza. La comparaci\u00f3n con lo vegetal implica el registro de un tiempo m\u00ednimo, que no se percibe m\u00e1s que con el tr\u00e1nsito de los d\u00edas, con el cambio de las estaciones. Una espera paciente para la escritura, un trabajo y cuidado sostenidos, hasta que de pronto, surge el brote, el trazo. Esto se ve en la sucesi\u00f3n de los poemas con la repetici\u00f3n y la resignificaci\u00f3n como recursos que hacen al estilo de la autora. Hay una econom\u00eda en el verso que prefiere rondar una palabra, su\u00a0 sonido y concepto, destacarla hasta que la miramos como si fuera la primera vez, toda la atenci\u00f3n puesta en ella, lectores deslumbrados.<\/p>\n<p>el reflejo de tu risa venteada<br \/>\nel r\u00edo sonr\u00ede<br \/>\nme r\u00ede el r\u00edo en la rima flameada<br \/>\nen el reflejo sonoro<br \/>\nen el agua la risa<\/p>\n<p>Ese texto concluye aprovechando toda la fuerza de la erre, \u201cR\u00edo \/ Re\u00edme \/\/ Reiname\u201d. El \u201cr\u00edo\u201d es una vibraci\u00f3n de la lengua que se prolonga en \u201crisa\u201d y las conjugaciones del re\u00edr. El r\u00edo es la met\u00e1fora de un desplazamiento fluido, cristalino, de una superficie que cambia pero que tambi\u00e9n refleja. Si lo pensamos como s\u00edmbolo, se trata del tiempo de la naturaleza y sus ciclos, del cual los humanos nos distanciamos usando relojes. La primera parte del libro muestra esa creciente \u201cnatural\u201d que excede al tiempo cronol\u00f3gico, y que en un punto nada tiene que ver con \u00e9l. Ese otro tiempo, vegetal o animal, tiempo de las mareas regido por la luna, tiempo que hace rebalsar r\u00edos, tiempo lejano de la galaxia y la mutaci\u00f3n imperceptible e indescifrable del universo, es aqu\u00ed el tiempo de la poes\u00eda. \u201cVoy a ver c\u00f3mo es olvidarme todo de una vez\u201d, as\u00ed el comienzo de la escritura. El olvido es la clave, como el blanco de la hoja, que espera, \u201catenta\u201d la palabra, que surgir\u00e1: \u201cabra \/ la palabra \/ ala \/ atenta \/a \/ tentala \/ es \/ la \/ palabra \/ es \/ suspiro \/ delicia \/ decila \/ es\u201d. Hay que entregarse a ese olvido que implica abrir una dimensi\u00f3n nueva. Dejarse hacer, nacer a la escritura, dejarse trabajar por las voces po\u00e9ticas, incorporarlas, dejar que aparezcan. Susana Th\u00e9non, Le\u00f3nidas Lamborghini, Circe Maia, Clarice Lispector, Sylvia Plath, Ted Hughes, Ovidio con su versi\u00f3n del mito de Narciso y Eco, algunos de los indicios que deja Marcela para que sigamos como migas en el bosque o estelas en el agua. En el olvido, se recupera lo imprescindible, aquello que es necesario para continuar el viaje. La palabra po\u00e9tica, en todo su esplendor, aparece. El libro ha germinado, la marea est\u00e1 alta. Es urgente la escritura, como el ritmo de estos poemas, que de pronto, con un blanco permiten que nos \u201csentemos\u201d a descansar, a contemplar.<br \/>\nComo la marea, la emoci\u00f3n sube. La aventura reci\u00e9n empieza. En <em>Turbulencias<\/em> aparece ese coraz\u00f3n de las tinieblas (otra lectura en transparencia de Marcela) que hay que atravesar. La fuerza de esta parte se traduce en dos colores fundamentales: el rojo de la sangre y el blanco de lo helado que mata. Para que este viaje llegue a puerto, hay que salir airoso de la tormenta y eso implica tomar el cuchillo, caer, morir desangrado o de fr\u00edo, pero sobre todo morir a lo que era, un pasado como bloque aplastante, inerte; morir a un presente como recorrido predeterminado. Morir es el descenso a los infiernos en el viaje del h\u00e9roe. Cuando vuelva a la tierra, habr\u00e1 ocurrido la transformaci\u00f3n necesaria para seguir. Si en Pleamares est\u00e1 planteado el re-nacimiento, en <em>Turbulencias<\/em> lo vemos realizarse. Ecos de Kafka, Poe, Conrad en las im\u00e1genes: un hombre espera en la intemperie helada y cae; otro cuerpo cae, cae, cae; el<br \/>\nyo ve correr sangre, la derrama enloquecido, y cede el paso a otras personas en la enunciaci\u00f3n, tercera y segunda, abandono, p\u00e9rdida y desdoblamiento, olvido del s\u00ed mismo, de la identidad impuesta, el tono impersonal se extiende para atravesar la turbulencia de la metamorfosis hasta reconocer una imagen propia:<\/p>\n<p>que el ojo fuera encuentre sosiego<br \/>\nel ojo fuera, de m\u00ed, el ojo<br \/>\nfuera<br \/>\nde m\u00ed<br \/>\nfuera<br \/>\nde<br \/>\nm\u00ed.<\/p>\n<p>Llegamos a <em>Calma Chicha<\/em>, un amanecer. Despu\u00e9s del fr\u00edo polar, la sangre esparcida, las rutas aut\u00f3matas y la p\u00e9rdida necesaria, en esta parte prevalece una luz tibia, de nido. Se ha arribado a la \u201cotra orilla\u201d. El otro lado del espejo-r\u00edo-mar es posible. Hay un espacio distinto para habitar, rodeado de belleza salvaje, lleno de encuentro: \u201cvolviste, amor \/ con el sol del verano \/\/ bienvenida\u201d. La primera persona del singular se deshace en el plural, amoroso, \u00edntimo, extraordinario, \u201csomos un alboroto \/ un enjambre en deshielo \/ pulsa \/ late \/ vive\u201d. El ritmo es in crescendo, \u00e9xtasis y descanso, calma de flotaci\u00f3n en el agua,<br \/>\nsinton\u00eda con las peque\u00f1as olas que nos hamacan deliciosamente. Afuera y adentro se confunden, como esos cuerpos que se aman sin tiempo, generando su propio espacio, un cielo inmenso o una pradera infinita, esos cuerpos-tesoro de part\u00edculas alteradas, que son m\u00e1s animales, m\u00e1s planetas, m\u00e1s vegetaci\u00f3n, m\u00e1s todo aquello que no es civilizado. M\u00e1s todo lo que queda fuera del lenguaje, pero que sucede en la lengua inventada para lamer y degustar. Tercer y \u00faltimo movimiento con lo sensorial en primer plano. Las sensaciones ocurren en las c\u00e9lulas, lo m\u00ednimo, lo micro, lo que no se ve es comparado con la galaxia. Lo inmenso es lo infinitesimal. El paroxismo es invisible pero estremecedor, brillante, supremo.<br \/>\nAhora s\u00ed: el efecto del amor, esta belleza de mundo que desde la materia la puede trascender. \u00bfEs real? El \u00faltimo poema del libro se lo pregunta. \u00bfHasta donde la alucinaci\u00f3n, la fantas\u00eda, el sue\u00f1o? Y entonces, qu\u00e9 importa. Esto es lo sentido: la poes\u00eda. \u00c9ste es el viaje tramado por la poeta que navega. M\u00e1s all\u00e1 de lo real y lo on\u00edrico: el poema, ese mundo de palabras preciosas que es capaz de crear, como una capa m\u00e1gica, el amor como sentir inexplicable, como espacio-hueco-refugio extraordinario, pleno de tiempo expandido, er\u00f3tico, que la escritura de Marcela Manuel sabe decir. <em>Pura poes\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-6795\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/26219471-1831411843598037-2034209433936549087-n-632x790.jpg\" alt=\"\" width=\"379\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/26219471-1831411843598037-2034209433936549087-n-632x790.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/26219471-1831411843598037-2034209433936549087-n.jpg 768w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/26219471-1831411843598037-2034209433936549087-n-257x321.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/26219471-1831411843598037-2034209433936549087-n-350x438.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 379px) 100vw, 379px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esa peculiar distorsi\u00f3n del tiempo: amor y poes\u00eda Sobre Mi Amor es un Mundo de Marcela Manuel Por Karina Macci\u00f3 eras pura poes\u00eda en esa s\u00fabita bocanada en esa peculiar distorsi\u00f3n del tiempo todoeltiempo Marcela Manuel \u00bfQu\u00e9 es el amor? \u00bfQu\u00e9 es el mundo? \u00bfC\u00f3mo se enlazan? 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