{"id":6824,"date":"2018-02-23T08:16:49","date_gmt":"2018-02-23T11:16:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=6824"},"modified":"2018-02-23T08:16:49","modified_gmt":"2018-02-23T11:16:49","slug":"la-pipa-del-amor-de-carolina-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/02\/la-pipa-del-amor-de-carolina-urbano\/","title":{"rendered":"La pipa del amor de Carolina Urbano"},"content":{"rendered":"<p><strong>Sobre <em>La pipa del amor<\/em> de Carolina Urbano<\/strong><br \/>\n<strong>Ojo de poeta, 2017.<\/strong><\/p>\n<p>Dos ep\u00edgrafes encabezan el libro de Carolina Urbano, uno es de Alejandra Pizarnik y da el t\u00edtulo: \u201cel humo danzante de la pipa de mi amor\u201d, y otro es el famoso soneto de Quevedo, \u201chielo abrasador, fuego helado\u201d, en el que el autor busca retratar al amor y sus efectos, para concluir con esta presentaci\u00f3n \u201c\u00e9ste es el ni\u00f1o Amor, \u00e9ste es su abismo\u2026 el que en todo es contrario de s\u00ed mismo\u201d. Dos autores, dos \u00e9pocas tan distintas, dos mundos que abren una infinidad de posiciones, de est\u00e9ticas, de cuestionamientos y representaciones sobre el amor. Pero lo que quiero resaltar es la coincidencia, un punto de intersecci\u00f3n entre estas dos l\u00edneas que parecen tan alejadas: nada sabemos sobre el amor, ni siquiera c\u00f3mo salir de su abismo, c\u00f3mo dejarlo pasar u olvidarlo. Quevedo enfatiza esta perplejidad con el ox\u00edmoron y la ant\u00edtesis, tambi\u00e9n le sirve la personalizaci\u00f3n en ese ni\u00f1o caprichoso, Cupido o Eros, quien dispara sus flechas sin ver (en muchas representaciones aparece con los ojos vendados). Hijo de Venus y Marte, lleva en s\u00ed el sello de sus padres, su belleza nunca ser\u00e1 calma, su accionar jam\u00e1s pasar\u00e1 desapercibido, y llevar\u00e1 a las tramas m\u00e1s condimentadas. Por su lado, Pizarnik en ese poema titulado \u201cM\u00e1s all\u00e1 del olvido\u201d, arriba al humo danzante de la pipa del amor luego de una enumeraci\u00f3n en la que \u201cvendr\u00e1n\u201d los que podr\u00edan ser los restos de una relaci\u00f3n amorosa. Los \u201cbesos\u201d, las \u201chojas\u201d, las \u201cmustias fragancias\u201d y las \u201crojas alegr\u00edas\u201d todo ser\u00e1 fumado y convertido en humo. Quiz\u00e1s as\u00ed sea posible olvidar, alcanzar la paz. Tambi\u00e9n nos se\u00f1ala un rasgo inconstante o ef\u00edmero, el humo asciende en el aire dibujando formas, ondulando, no sabemos qu\u00e9 dicen esos dibujos, solo que suceden luego del arder, algo quema y se hace humo. Baile caprichoso, hipn\u00f3tico, no podemos sacarle los ojos de encima pero tampoco descifrarlo.<br \/>\nSi me adentro en estos ep\u00edgrafes es porque me abrieron con elegancia y sabidur\u00eda el libro de Carolina. Me guiaron en los ejes que estos poemas van recorriendo con algunas claves como puntos de partida: contra s\u00ed mismo, incomprensible e incomprendido, intenso en todas sus sensaciones, nos arroja impiadosamente a los extremos, y como dice Pizarnik, nos deja \u201cm\u00e1s all\u00e1 del olvido\u201d. Tan inescrutable y misterioso que la poes\u00eda no puede m\u00e1s que perseguirlo, a\u00fan cuando sabemos que con tanta agua que ha corrido, y corre, bajo el puente, los peligros abundan. El clich\u00e9 y lo cursi son plaga, la falta de gracia o lucidez nos acecha.<br \/>\nDe todas maneras, Carolina lo intenta, y lo hace hermosamente. La escritura es una forma de ordenar aquello que no tiene orden. Lo real sucede, es m\u00faltiple, infinito. Pero la escritura, con su sucesi\u00f3n de palabras, pone nombre, y a un costado de la vida, como si la mirara pasar a trav\u00e9s de un vidrio, construye algo, elige un punto de vista, traza sus sintagmas, convoca a las constelaciones y despliega sus sentidos. En este libro todo esto se encuentra en primer plano desde su estructura, desde c\u00f3mo est\u00e1 armado. Entonces la escritura arremete una vez m\u00e1s contra el caos del amor.<br \/>\nLos poemas se hallan ordenados por n\u00fameros, interrumpidos por tres \u201ccortinas\u201d (as\u00ed se denominan aqu\u00ed los poemas visuales, hechos de letras que caen verticales en la p\u00e1gina y suenan). En el cierre, como \u00faltimo texto, hallamos un caligrama que SUTURA, \u00e9sa es la palabra dibujada, que gira sobre s\u00ed misma, como si todo este viaje pudiera terminar mostrando una l\u00ednea, la de la sutura, resto de una herida, de un desgarro, a la vez que testimonio de su juntura, su sanaci\u00f3n y cierre. La cicatriz, sin embargo, aflorar\u00e1 y quedar\u00e1 en nuestra piel, porque \u201cEl olvido \u2013dicen algunos- no existe, \/ ah\u00ed est\u00e1 el truco y la verdad \/ olvidar es como amar \/ son tan incompletos en su finitud \/ nunca hay tiempo suficiente para querer \/ ni ha pasado suficiente tiempo para olvidar\u201d.<br \/>\nEn los poemas el amor se vistiendo de distintos modos. Est\u00e1 la gran vestimenta, aquellos poemas que repasan los momentos fundamentales del Amor con may\u00fascula, su confusi\u00f3n y su alegr\u00eda, su p\u00e9rdida y su \u00e9xtasis, lo inevitable del c\u00edrculo amoroso (amor, desamor, amor otra vez) y que suelen terminar en un verso que ilumina, como el 17<\/p>\n<p>Amar siempre amar<br \/>\nPorque no es \u00fatil, porque no deja renta,<br \/>\n(\u2026)<br \/>\nes ominipresente, omnisapiente<br \/>\ny eterno<br \/>\ncomo Dios<br \/>\npero sin miedo.<\/p>\n<p>Est\u00e1n los poemas m\u00e1s narrativos, los de ropa m\u00e1s casual, jeans y remera, pero tambi\u00e9n ropa interior o cuerpo al desnudo, que cuentan una historia en primera persona y trazan en pocos versos una escena completa, con todo su tiempo pasado hasta el momento en el que se detiene.<\/p>\n<p>9<br \/>\nAhora que por fin digo \u201cte quiero\u201d, te preguntas por qu\u00e9.<br \/>\nPienso en la pregunta socr\u00e1tica, en las respuestas de los ni\u00f1os y tambi\u00e9n en Freud.<br \/>\nYo supongo que amar en una r\u00e1faga de viento que se esparce por la mejilla<br \/>\nhasta adormecer los huesos.<\/p>\n<p>24<img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-6825 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/23755146-1600422440017843-1387564201671595179-n-632x932.jpg\" alt=\"\" width=\"185\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/23755146-1600422440017843-1387564201671595179-n-632x932.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/23755146-1600422440017843-1387564201671595179-n-257x379.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/23755146-1600422440017843-1387564201671595179-n-350x516.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/23755146-1600422440017843-1387564201671595179-n.jpg 651w\" sizes=\"(max-width: 185px) 100vw, 185px\" \/><br \/>\nPeleamos por un poco de limpieza y nos untamos hasta desfallecer.<br \/>\nPoco a poco<br \/>\nel aliento vuelve a tomar el curso de la vida<br \/>\ny nuestros cuerpos inconscientes repiten la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n una serie de poemas dispersos entre los anteriores que tienen como protagonista a una actriz que ha quedado sola en el escenario. Son los poemas de la m\u00e1scara y el disfraz, son los poemas del desamor. Dice: \u201cLa actriz debe decir \u201cbasta\u201d \/ \u00bfqu\u00e9 ha de hacer? \/ \u00bfc\u00f3mo representar tanta tristeza?\u201d. Ha quedado desorientada, realizando movimientos repetitivos e imaginarios en un viejo teatro. Intenta \u201cgritar, sacar la voz\u201d, pero es en vano. \u00bfC\u00f3mo decir el dolor? \u00c9sta es la pregunta de la escritura.<br \/>\nEn la figura de la actriz vemos lo que se oculta y se muestra a la vez. En esa voz que no sale, en ese silencio de la representaci\u00f3n, se inscribe el poema. Contra todo lo dicho, lo sentido y representado. Contra la literatura, porque lo m\u00e1s cierto es: no sabemos nada del amor. A\u00fan hoy, ahora, en este instante, despu\u00e9s de leer este libro, no sabremos nada del amor. Y sin embargo, aparece una m\u00edmica, asoma un gesto, que la palabra po\u00e9tica va hilando en el tejido del personaje actriz-escritora-mujer, para intentar decir aquello que no se puede. Cierro con un fragmento del primer poema del libro:<\/p>\n<p>Me dicen:<br \/>\n-Vale la pena el amor,<br \/>\nes fuente y brisa<br \/>\nes el enga\u00f1o abrazador<br \/>\nteatro y desnudez<br \/>\ncarnaval, m\u00e1scara, redenci\u00f3n y rito.<br \/>\nEl gran desertor que huye de lo seguro<br \/>\nCon el temor del villano<br \/>\nCon la valent\u00eda del vencido-.<br \/>\nY les creo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Karina Macci\u00f3<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre La pipa del amor de Carolina Urbano Ojo de poeta, 2017. 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