{"id":7121,"date":"2018-06-07T08:12:23","date_gmt":"2018-06-07T11:12:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7121"},"modified":"2018-06-07T08:12:23","modified_gmt":"2018-06-07T11:12:23","slug":"paternidad-se-estrena-en-revista-n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/06\/paternidad-se-estrena-en-revista-n\/","title":{"rendered":"Paternidad se estrena en Revista \u00d1"},"content":{"rendered":"<p>Por Jon\u00e1s G\u00f3mez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los cambios de \u00e9poca, las transformaciones en la estructura familiar convencional (como consecuencia de, primero, la ley de divorcio y luego la ley de matrimonio igualitario, entre otras), sumadas a cambios de roles en la pareja repercuten de forma inevitable en la paternidad. A manera de ejemplo: si a\u00f1os atr\u00e1s la responsabilidad de proveer para la familia reca\u00eda, de forma invariable, en el hombre (hasta se pon\u00eda en juego la percepci\u00f3n de su masculinidad en funci\u00f3n de lo laboral) hoy esa misi\u00f3n se reparte. Incluso, en algunos casos, la mujer es quien trabaja afuera mientras el hombre se ocupa de la crianza.<\/p>\n<p>Con estos reacomodamientos en marcha los hombres se cuestionan sobre el modo en el que ejercen la paternidad y educan a sus hijos. A partir de cinco libros planteamos una lectura posible de lo que vive un hombre cuando afronta esa decisi\u00f3n, nada menor, de traer una vida al mundo.<\/p>\n<p>El psicoanalista pop<\/p>\n<p>En su libro Ya no hay hombres. Ensayos sobre la destituci\u00f3n masculina (Galerna) Luciano Lutereau re\u00fane una serie de textos breves sobre el rol masculino en el presente. El ensayo se inicia con citas de una psicoanalista, un cineasta y una banda inglesa. Este dato podr\u00eda ser visto como accesorio, pero lo cierto es que sirve de muestra para ilustrar la actitud de b\u00fasqueda de Lutereau, quien toma muestras de informaci\u00f3n de distintos cauces para argumentar sus ideas.<\/p>\n<p>El ensayo propone una lectura del hombre actual no tanto como feminizado, sino en la clave de Lacan, quien se refiri\u00f3 a nuestra \u00e9poca como la del \u201cni\u00f1o generalizado\u201d, alguien que no alcanza a ser un adulto, sino que, a falta de experiencias posibles de cambio, se convierte en un consumidor.<\/p>\n<p>En paralelo, Lutereau piensa, tambi\u00e9n, la amistad entre hombres, la sexualidad, que, en palabras del autor \u201cse ha vuelto una destreza m\u00e1s; y perdi\u00f3 su capacidad de interpelaci\u00f3n\u201d, el momento en el que \u201cel ni\u00f1o se convierte en hombre ante otro hombre\u201d y como consecuencia \u201cqueda marcado por la promesa de la hombr\u00eda\u201d por parte de su padre. La idea se completa en el siguiente cap\u00edtulo: \u201cantes que un destino, el padre es un tope a la ca\u00edda del sujeto. Por eso Lacan sosten\u00eda que se trata de prescindir del padre, a condici\u00f3n de servirse de \u00e9l\u201d, cuando este ya ha transmitido al hijo las ense\u00f1anzas para el desarrollo de su identidad.<\/p>\n<p>En el reciente M\u00e1s Crianza, menos terapia \u2013 ser padres en el siglo XXI (Paid\u00f3s), Lutereau contin\u00faa con su estilo descontracturado. Para ilustrar su relaci\u00f3n con el psicoan\u00e1lisis dice: \u201cLe contar\u00e9 un chiste para explicarle c\u00f3mo siento mi relaci\u00f3n con esta disciplina\u201d. Y m\u00e1s all\u00e1 del ejemplo que trae a colaci\u00f3n hay una operaci\u00f3n, que se repite en el libro y en muchos de sus textos, que es el uso del humor para desacralizar los temas que aborda. Al leerlo queda en claro que su propuesta es divulgar sin caer en simplificaciones. Trabaja con un lenguaje accesible, pero no lo moldea para formar papilla de beb\u00e9.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo \u2013que podr\u00eda ser tomado como una provocaci\u00f3n\u2013 se fundamenta hacia el final del libro, cuando plantea: \u201cPara m\u00ed es un principio fundamental que la terapia no haga el trabajo que le toca a la vida\u201d. Y esa experiencia vital cambiante se transitar\u00e1 no sin malestar, en tanto \u201clas relaciones humanas implican conflicto y es gracias a esos momentos de crisis que los v\u00ednculos crecen\u201d.<\/p>\n<p>Pero eso no significa, desde ya, que el libro se plantee como una herramienta para ir en contra de la terapia. Con ejemplos de sus pacientes y vivencias con su hijo Joaqu\u00edn, el autor transmite una mirada m\u00e1s comprensiva frente al desarrollo de los ni\u00f1os, una crianza basada en la ternura frente a lo que un hijo es, con sus particularidades, y no lo que se espera de \u00e9l en funci\u00f3n de una demanda de comportamiento adulto. Y, llegados a ese momento cuando debe ponerse l\u00edmites, se produzca un reto mesurado y acorde al chico al que est\u00e1 dirigido: \u201cpara retarlo es preciso, ante todo, tener paciencia, para que el castigo no sea una mera descarga de nuestra impotencia\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s crianza, menos terapia aporta tanto saber psicoanal\u00edtico como consejos aplicados desde una mirada afectuosa sobre la crianza, pero sin aportar recetas fijas e impersonales, ya que, como aclara el autor: \u201cNo vamos a cambiar el mundo diciendo lo que tenemos que hacer. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo vivir mejor en el mundo que nos toc\u00f3 en (buena o mala suerte) y que sea el arte de encontrar una mejor vida lo que introduzca las modificaciones que necesitamos. No las ideas u otras abstracciones\u201d.<\/p>\n<p>Cr\u00f3nicas desde el terreno accidentado<\/p>\n<p>En Cuadernos de crianza \u2013 diario de un padre y una ni\u00f1a de cuento (Paid\u00f3s) Mauricio Koch trabaja, en su mayor\u00eda, con entradas breves sobre distintos momentos del nacimiento y crianza de su hija Greta, junto a su esposa Karina.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se narra aqu\u00ed? Un lapso de tiempo que abarca el momento en el que Mauricio y Karina vuelven a su casa con Greta, hasta el mes en el que cumple 3 a\u00f1os y Koch comienza a preparar sus escritos. \u00bfQu\u00e9 pasa en ese tiempo? Koch ve a su hija crecer, aprende a cambiarla, aprende a sostenerla con un brazo mientras, con el otro, lidia con las cuestiones dom\u00e9sticas, aprende a darle de comer en ausencia de Karina, afronta situaciones que se presentan con el uso, extrav\u00edo y arrojo del chupete, busca convencerla de que el pur\u00e9 de calabaza es algo apetitoso, encuentra un eco de la vida humana primal en uno de sus gritos o el registro de algunas de sus palabras. Por ejemplo, en esa fase en la que el lenguaje est\u00e1 a medio explorar y, a la vez, es juego, Greta articula esta rareza frente a una paloma muerta: \u201cPa, mir\u00e1, un p\u00e1jaro roto\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es que Koch, tambi\u00e9n escritor de ficci\u00f3n, pasa tanto tiempo con su hija? Ocurre que vive los cambios de roles en las parejas de los \u00faltimos a\u00f1os. Pero, incluso con el camino que falta recorrer para que la igualdad entre el hombre y la mujer sea algo consumado, la escritura y las vivencias de Koch se pueden ver como parte del reacomodamiento de v\u00ednculos y roles de este tiempo.<\/p>\n<p>A lo largo del libro se leen vivencias, escritas con un tono intimista, c\u00e1lido y con cuotas iguales de humor y realismo. En Cuadernos de crianza conviven listas de supermercado, poemas, fragmentos sobre la paternidad de otros autores, instrucciones, y hasta una divertida secci\u00f3n bautizada diccionario. Pero una de esas definiciones se impone sobre el resto, por su peso, por su trascendencia y porque define con mayor intensidad las implicancias de ser madre y el proceso biol\u00f3gico que genera el cambio. La palabra que se explica en la primera p\u00e1gina del libro es ces\u00e1rea y junto a ella se lee: \u201cNos dijo el obstetra \u2018la mujer a la que se le practica una ces\u00e1rea es la \u00fanica persona operada que debe cuidar a otra persona. Es un caso \u00fanico en la medicina\u2019\u201d.<\/p>\n<p>En Paternidad se estrena (Viajera), Javier Pizarro plantea un recorrido con puntos en com\u00fan con Cuaderno de crianza. Hay, tambi\u00e9n, un desarrollo cronol\u00f3gico de los avatares de la paternidad. En lo que podr\u00edamos llamar su \u201cintroducci\u00f3n-descargo\u201d Pizarro dice que, junto a la editora, juegan con el prop\u00f3sito del libro y no se deciden, entre otras opciones, sobre si es un \u201cfalso libro de autoayuda\u201d o \u201cun libro de autoayuda falsa\u201d.<\/p>\n<p>Pizarro se refiere a las cuestiones de crianza elementales de Juli\u00e1n (primero) y de Luc\u00eda (segunda en orden de llegada). Ambos criados junto a Romina, su pareja. \u00bfQu\u00e9 situaciones afronta? Desde la bater\u00eda de opciones que hay en cuanto a chupetes y juguetes, frente al desconocimiento de un padre primerizo, y de c\u00f3mo las ideas preconcebidas de paternidad de todo lo que jam\u00e1s se har\u00eda con un hijo son derribadas una vez que el hijo est\u00e1 ejerciendo funciones.<\/p>\n<p>El relato no idealiza el momento del parto como un hecho lleno de luz y buenas vibraciones. Es m\u00e1s, si bien no denuncia ning\u00fan aspecto vinculado a la violencia obst\u00e9trica, narra, con malestar, cierto maltrato que recibe, una vez ingresado al hospital, por parte de los profesionales de la salud y el manejo de poder que ejercen sobre sus pacientes y sus familiares.<\/p>\n<p>Luego, ya en el ejercicio de la paternidad, abreva en el humor, en la reflexi\u00f3n sobre la comunicaci\u00f3n verbal y lo que sucede cuando un padre debe comunicarse con su peque\u00f1o hijo a\u00fan en desarrollo. Tambi\u00e9n aquel momento en el que, ya con Luc\u00eda, ni\u00f1a, pero hablante, debe dar respuestas sobre el cuerpo y la sexualidad en los hombres y las mujeres y transmitirlas a sus hijos. Otra vez, se muestra un mundo lejano al de otras generaciones, cuando el lugar com\u00fan indicaba que las madres deb\u00edan hablar las \u201ccosas personales\u201d .<\/p>\n<p>Pero pese a los accidentes en el campo de crianza Pizarro termina dando gracias por la transformaci\u00f3n vivida al convertirse en padre. As\u00ed, el autor agradece: \u201ca ellos, que me devolvieron el sentido de lo esencialmente puro\u201d.<\/p>\n<p>Animalidad consciente<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de Cachorro, breve tratado de filosof\u00eda paterna (Hekht libros), otra novedad de este a\u00f1o, del ensayista Agust\u00edn Valle examina, de modo breve pero certero, la figura paterna de anta\u00f1o, que funda su autoridad en el temor. Y se refiere a ese modelo con una expresi\u00f3n que sintetiza aquel estilo de la crianza: \u201cYa vas a ver cuando venga tu padre\u201d, que incluye partes iguales de amenaza y promesa.<\/p>\n<p>En las palabras que siguen, propone repensar al padre, en sinton\u00eda con las luchas de las mujeres. Y, aunque asume ese deseo de cambio, tambi\u00e9n reconoce que es un proceso que llevar\u00e1 tiempo.<\/p>\n<p>Valle afirma: \u201cNo est\u00e1 pensada una figura de var\u00f3n y padre a la altura del movimiento de liberaci\u00f3n femenina\u201d. Y en ese replanteo de la figura paterna, en paralelo o alimentado por los cambios de las luchas de la mujer, tambi\u00e9n propone una posible actualizaci\u00f3n en el v\u00ednculo entre padres e hijos con: \u201cun amigo-hijo, un compa\u00f1ero-hijo\u201d. Quiz\u00e1s, como un modo de sincerar el proceso real de la crianza, ya que es posible ser \u201cun padre que sabe que no sabe\u201d y est\u00e1 aprendiendo y explorando en simult\u00e1neo con el hijo.<\/p>\n<p>El tratado est\u00e1 alimentado, en buena parte, por las vivencias del autor, aunque sin llegar a leerse como una cr\u00f3nica. Los cap\u00edtulos en los que la escritura se condensa o se expande para ocupar varias carillas o apenas media p\u00e1gina le aportan una interesante cualidad ecl\u00e9ctica a cada parte del libro. Hay, incluso, algunos poemas que operan en sinton\u00eda con la fuerte carga po\u00e9tica del tono de la prosa.<\/p>\n<p>Los momentos estudiados por Valle son variados: se piensa la maternidad en funci\u00f3n de las posiciones que asumen los cuerpos en la alimentaci\u00f3n, tanto el puente que se forma entre las miradas del beb\u00e9 y la madre como la ubicaci\u00f3n del beb\u00e9 frente al pecho materno. En \u201cCuerpo sin tiempo\u201d se vuelve a la etapa previa al nacimiento, a lo que Valle llama \u201csopa primigenia\u201d. En \u201cLugar com\u00fan\u201d plantea las coincidencias que se dan entre los padres, sean cuales sean sus nacionalidades e, inclusive, el tramo temporal en el que hayan vivido: \u201cCosas de la vida que se consideran privadas resultan ser alevosamente comunes\u201d.<\/p>\n<p>Pero, as\u00ed como se ocupa de lo macro, Agust\u00edn Valle tambi\u00e9n registra las reacciones m\u00ednimas, los gestos, los descubrimientos del d\u00eda a d\u00eda: \u201cLa risa no quiere decir nada, no quiere decir otra cosa, la risa dice lo que hace: reafirma la sonrisa\u201d, el llanto que es \u201cmedio para otra cosa. Alerta\u201d, o el h\u00e1bito exploratorio del beb\u00e9 de querer llevarse todo a la boca para aprender, para degustar, para asimilar. Tambi\u00e9n la mirada curiosa con la cual observa a las personas con las que se cruza por la calle o en el transporte p\u00fablico y a los l\u00edmites que se le ponen a un hijo no para limitar su experiencia vital, sino para su protecci\u00f3n. Y una y otra vez, en paralelo a las abstracciones que genera la observaci\u00f3n del hijo, se vuelve al cuerpo y a la animalidad, porque qu\u00e9 otra cosa es un cachorro si no es la descendencia de un animal.<\/p>\n<p>Hay otra cosa compartida con los otros textos: si bien hay cuotas celebratorias de esta nueva vida, no es todo un despliegue de flores y canturreo. Por detr\u00e1s de toda observaci\u00f3n del crecimiento del hijo hay una idea de crianza responsable o crianza justa: \u201cNo hay que pensar \u2018qu\u00e9 mundo le dejamos a nuestros hijos\u2019 sino s\u00f3lo qu\u00e9 mundito les hacemos para empezar a involucrarse en el mundo y armar el suyo. En todo caso, m\u00e1s bien qu\u00e9 hijos le dejamos a este mundo es una preocupaci\u00f3n a la altura de nosotros\u201d. Complejos, con matices. As\u00ed son estos padres hoy.<\/p>\n<p>Link a la nota en Revista \u00d1:\u00a0https:\/\/www.clarin.com\/revista-enie\/ideas\/critica-confesion-padres-hoy_0_r1yCzpTkm.html<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7122\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34307223-10156130716005700-2204418941361586176-n-632x843.jpg\" alt=\"\" width=\"632\" height=\"843\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34307223-10156130716005700-2204418941361586176-n-632x843.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34307223-10156130716005700-2204418941361586176-n-257x343.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34307223-10156130716005700-2204418941361586176-n-350x467.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34307223-10156130716005700-2204418941361586176-n.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/> <img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7123\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-632x474.jpg\" alt=\"\" width=\"632\" height=\"474\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-632x474.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-768x576.jpg 768w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-1020x765.jpg 1020w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-257x193.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o-350x263.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34193138-10156130716030700-3794071901949657088-o.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/> <img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7124\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34411594-10156130715915700-4228713207801315328-n-632x843.jpg\" alt=\"\" width=\"632\" height=\"843\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34411594-10156130715915700-4228713207801315328-n-632x843.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34411594-10156130715915700-4228713207801315328-n-257x343.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34411594-10156130715915700-4228713207801315328-n-350x467.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/34411594-10156130715915700-4228713207801315328-n.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/> <img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7103\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1-632x421.jpg\" alt=\"\" width=\"632\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1-632x421.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1-420x280.jpg 420w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1-257x171.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1-350x233.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/unnamed-1.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 632px) 100vw, 632px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jon\u00e1s G\u00f3mez &nbsp; Los cambios de \u00e9poca, las transformaciones en la estructura familiar convencional (como consecuencia de, primero, la ley de divorcio y luego la ley de matrimonio igualitario, entre otras), sumadas a cambios de roles en la pareja repercuten de forma inevitable en la paternidad. 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