{"id":7312,"date":"2018-09-20T08:11:48","date_gmt":"2018-09-20T11:11:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7312"},"modified":"2018-09-20T08:11:48","modified_gmt":"2018-09-20T11:11:48","slug":"la-dicha-de-haber-dicho-ayer-marime-arancet-ruda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/09\/la-dicha-de-haber-dicho-ayer-marime-arancet-ruda\/","title":{"rendered":"La dicha de haber dicho ayer * Marim\u00e9 Arancet Ruda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u201cGracias por decirme amiga\u201d<br \/>\nPara presentar<em> Me deja dicha<\/em>, de la poeta Alicia Saliva, mi amiga Lichu<\/p>\n<p>Antes de las palabras ad hoc, dir\u00e9 dos cosas:<br \/>\n1\/\/<em> Las veredas del agua<\/em> (2012) y <em>Variaciones sobre el silencio<\/em> (2015), los dos poemarios anteriores de Alicia Saliva, atestiguan la misma capacidad po\u00e9tica de pegar un mazazo en la nuca con suavidad.<br \/>\n2\/\/ Este poemario, todav\u00eda m\u00e1s que los anteriores, pide ser le\u00eddo en voz alta y que todos los oyentes tengan, a la par, el texto enfrente. Vocalizado, visto y o\u00eddo son requisitos, por el trabajo sobre la materialidad del lenguaje.<br \/>\n3\/\/ Al leer<em> Me deja dicha<\/em> me encontr\u00e9 con una importante cantidad de yoes, \u201ctantos yos\u201d \u2013dice en la p\u00e1g. 17-. E intent\u00e9 deslindarlos\u2026 Ardua y vana tarea anal\u00edtica: el yo autoral, el yo po\u00e9tico, que aqu\u00ed con deliberaci\u00f3n no es uno solo, e inmediatamente el yo de Violaine \u2013protagonista de <em>La anunciaci\u00f3n a Mar\u00eda<\/em>, de Paul Claudel-, que no solamente se funde con el o los sujetos po\u00e9ticos muchas veces, sino que suma su voz en el \u201cEp\u00edlogo\u201d -que comienza as\u00ed: \u201cMe diste la palabra, Alicia\u201d-. \u00bfQui\u00e9n dice a qui\u00e9n? La respuesta que m\u00e1s me convence, hasta el momento, es que se trata de <strong>RECIPROCIDAD INSTANT\u00c1NEA<\/strong>; un fen\u00f3meno que, si esta obra fuese de narrativa, la convertir\u00eda autom\u00e1ticamente en literatura fant\u00e1stica.<br \/>\nMe sumo ahora como yo de lectora, y vuelvo a interrogarme acerca de qui\u00e9n dice a qui\u00e9n. Si bien hay una voz autoral que firma \u201cAlicia Saliva\u201d, el decir y lo dicho \u2013homenaje a Ducrot- corresponden a un nosotros, el poemarios nos deja dicha y dichos a todos, humanos implicados por igual. La \u201ctodeidad\u201d est\u00e1 plasmada en el plano discursivo, por ejemplo mediante las interrogativas que cierran cada una de las partes del primer poema. El interrogar en esa ubicaci\u00f3n, final, en su accionar tiene rasgos parecidos a los de la escollera que se adentra en el mar o a la de la \u201clarga esquina de verano\u201d de H\u00e9ctor Viel Temperley. Prescindiendo de su contenido, la pregunta en s\u00ed misma abre espacio para una resonancia que se expande hasta tocarnos y meternos en el texto. La interrogada soy yo. Los interrogados son Ustedes; somos todos los que ingresamos en \u00e9l, los que estamos aqu\u00ed hoy.<img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-7313 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n-632x632.jpg\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n-632x632.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n-768x768.jpg 768w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n-257x257.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n-350x350.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/41990766-10218268006468589-1267675093656403968-n.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><br \/>\nY junto al decir est\u00e1 la dicha en tanto felicidad. La felicidad de hallarse dicho por otro, acto de habla generador y amoroso ya declarado en el comienzo del Evangelio seg\u00fan San Juan, con tintes genes\u00edacos: \u201cEn el Principio fue el Verbo\u201d. Alegr\u00eda de ser el \u201cdictum\u201d de alguien m\u00e1s, manera de ser que, a la par, habilita la propia capacidad de devolver diciendo. Enuncia el libro en sus p\u00e1ginas 12 y 13: \u201cle\u00edda\/ nos leo\/ escrita\/ me escribo\/ por pura necesidad\/ de conversaci\u00f3n\/ de necesaria\/ con\/ ver\/ si\u00f3n\/\/ la dicha de lo dicho\/ sucede\/ cuando me sale del alma\/ y tropezando\/ como puede\/ ese poquito de <em>amor<\/em>\/ [\u2026]\/ llega\/ a m\u00ed a vos\/ [\u2026]\/ dichosas\/ primeras p\u00e1ginas\u201d.<br \/>\nAs\u00ed esta entidad sinf\u00f3nica que es \u2018lo dicho\/ la dicha\u2019, como palabra enunciada y como alegr\u00eda pura, instaura el di\u00e1logo como forma de existencia. Otra vez: es imposible deslindar.<br \/>\nComo se\u00f1ala M\u00f3nica Rosenblum en sus palabras del postfacio, este es un libro \u201ccomplejo\u201d; coincidimos. Sin embargo, lo que primero parece obstaculizar la intelecci\u00f3n de los poemas no es m\u00e1s que variedad de registros discursivos que, as\u00ed, introduce en el texto la multiplicidad de niveles en que la subjetividad deviene. Encontramos esta f\u00e1cil dificultad ya en el inicio, en la p\u00e1gina 11, cuando en el apresuramiento del primer verso \u2013\u201cpero yo ya me iba\u2026\u201d- podemos suponer el reclamo de las tareas cotidianas inmediatas \u2013tal vez hacer las compras, cocinar, limpiar, preparar clases- junto con el llamado de algo diferente, no programado, por el cual pasamos, entonces, a otro \u00e1mbito, que ya no tiene una \u00fanica denominaci\u00f3n: \u201cpero yo ya me iba\u2026\/ leer\/ es como volver\/ tocar la puerta\/ o escuchar\/ llaman bajito\u201d. Y luego damos un paso m\u00e1s y accedemos a la vida constante y obrera en la rec\u00f3ndita intimidad psicof\u00edsica: \u201cpero yo ya me iba\u2026\/ leer\/ es como volver\/ tocar la puerta\/ o escuchar\/ llaman bajito\/ <strong>nudillos\/ golpeteo r\u00edtmico\/ en alguna parte del cuerpo?<\/strong>\u201d. Efectivamente, el libro de Alicia Saliva es complejo porque es complejo lo percibido. Es decir que la aparente oscuridad solo lo es por un ratito y para la Diosa Raz\u00f3n, que quiere todo encuadernado y que pretende un \u00fanico hilo para no perderse, como Ariadna le concediera a Teseo, compasiva y enga\u00f1osamente, cuando tuvo que internarse en el laberinto para matar al Minotauro. Ariadna sab\u00eda bien que el hilo solo era un placebo y que ella, su amado y el supuesto monstruo ya estaban todos juntos, en un \u00fanico laberinto invisible. As\u00ed, la complejidad de Me deja dicha es<strong> PURA M\u00cdMESIS REALISTA<\/strong> que escenifica la Otredad indispensable para que \u201cdictum\u201d, dicha y decir sean posibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Marim\u00e9 Arancet Ruda<\/strong><br \/>\n(Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina \u2013CONICET)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Lunes17 de septiembre de 2018<br \/>\n<em>La pista urbana<\/em>, Chacabuco 874 Buenos Aires<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cGracias por decirme amiga\u201d Para presentar Me deja dicha, de la poeta Alicia Saliva, mi amiga Lichu Antes de las palabras ad hoc, dir\u00e9 dos cosas: 1\/\/ Las veredas del agua (2012) y Variaciones sobre el silencio (2015), los dos poemarios anteriores de Alicia Saliva, atestiguan la misma capacidad po\u00e9tica de pegar un mazazo en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":7313,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[459],"tags":[476,533,527],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7312"}],"collection":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7312"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7312\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7314,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7312\/revisions\/7314"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7313"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}