{"id":7406,"date":"2018-11-17T07:39:46","date_gmt":"2018-11-17T10:39:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7406"},"modified":"2018-11-17T07:39:46","modified_gmt":"2018-11-17T10:39:46","slug":"todo-comienza-en-ocre-eugenia-coiro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/11\/todo-comienza-en-ocre-eugenia-coiro\/","title":{"rendered":"Todo comienza en Ocre * Eugenia Coiro"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">\n\t<!-- @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: #00000a; widows: 0; orphans: 0 } P.western { font-family: \"Times New Roman\", serif; font-size: 12pt; so-language: es-AR } P.cjk { font-family: \"SimSun\"; font-size: 12pt; so-language: zh-CN } P.ctl { font-family: \"Mangal\"; font-size: 12pt; so-language: hi-IN } --><br \/>\n\t<\/style>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">Qu\u00e9 aventura es escribir despu\u00e9s de leer\/releer <i>Ocre<\/i>. Cada palabra que se elige despliega su sonido, su significado. Cada palabra es una afirmaci\u00f3n que se vuelve interrogante. La escribo, me habla, me pregunta sobre s\u00ed, sobre m\u00ed. Escribir es intentar decir con palabras de una lengua partida. Las palabras se desgajan, como los limones que son la vida en ese primer poema: <i>la vida es redonda y amarilla: un lim\u00f3n<\/i>. Y ah\u00ed cuando parece que ser\u00e1 imposible dar cuenta de algo, la palabra encuentra una nueva forma de quebrar la distancia. Los poemas de <i>Ocre <\/i>son incansables, avanzan y avanzan articulando sonidos y espacios en el papel, a las preguntas siguen respuestas, pero estas respuestas siempre plantean nuevos interrogantes. La recursividad es casi permanente, como un ovillo, la escritura gira sobre s\u00ed misma pero adelanta, parece vaciarse, volcarse y se extiende m\u00e1s, m\u00e1s y m\u00e1s. A cada giro se vuelve a mirar, se cuestiona, frena y arranca, \u00bfse puede decir, se puede crear<i> a partir de unas letritas<\/i>?<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><i><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-7407 alignright\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19-632x632.jpg\" alt=\"\" width=\"368\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19-632x632.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19-768x768.jpg 768w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19-257x257.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19-350x350.jpg 350w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/lee-deigaard-19.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/>Ocre<\/i> es el primero de tres vol\u00famenes de <i>Amarillo <\/i>que se completa con <i>Amoratada<\/i> y <i>Amarrados<\/i>. Una trilog\u00eda en la que cada parte tiene una impronta propia marcada por un color, estados de \u00e1nimo, emociones. En <i>Ocre<\/i> est\u00e1 el amarillo brillante del comienzo, lo gozoso proyectado hacia adelante, al futuro, y tambi\u00e9n est\u00e1 lo opaco, el filtro, la mirada te\u00f1ida en sepia, oscura hacia pasado. Cuenta el comienzo, la creaci\u00f3n, el origen de una historia de amor, encantos y desencantos oscilando en un devenir continuo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">Varias preguntas me surgen a partir de la lectura: C\u00f3mo se dice el cuerpo, el sentir. C\u00f3mo escribir sin hacer trampa. Qu\u00e9 es la trampa. Cu\u00e1ntas personas pueden ser dichas en un mismo yo. Mientras leo <i>Ocre<\/i>, la que escribe me contagia y yo tambi\u00e9n desconf\u00edo de los artificios, de ciertas palabras, de algunas rimas o repeticiones: s<i>i el engarce es falso \u2013como \u00e9ste que acaba de pasar\u2013 \u00bfqu\u00e9 me queda? palabras tiradas, sueltas, peque\u00f1as oraciones que no dicen nada<\/i>. Al mismo tiempo este yo \u2013que parece poner todo en duda, que se rebela, sospecha, analiza, escarba en el lenguaje\u2013 deja en claro que no se puede renunciar a querer decir, <i>Escribir todo. Imposible. Escribir igual. Escribir pensando que se puede escribir Todo. Escribir por Escribir.<\/i> Hay una insistencia que camina, corre, salta, va agotando todas las formas en el poema. As\u00ed se suceden los poemas figur\u00e1ndose en prosa, versos cort\u00edsimos, versos de una sola letra, el dibujo con los espacios en las hojas del libro. Sin embargo hay una constante: ir hasta el final. Si hay escritores que hacen de sus poemas estallidos o concentraciones en un punto, Macci\u00f3 parece llevar hasta el imposible el deshilado del poema. El punto de partida es un color y una forma. <i>Primero yo estaba hecha un bollo, redonda, encapullada<\/i> (\u2026) <i>Era completamente amarilla, sedosa, resplandeciente<\/i>. Y el mundo estaba ah\u00ed: <i>De pronto, hab\u00eda \u201ccosas\u201d a mi alrededor y yo era otra m\u00e1s. Fue como tirar de un piol\u00edn, de la punta del ovillo que empieza a rodar <\/i>(\u2026) <i>me fui quedando menos amarilla y m\u00e1s dividida<\/i>.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\">El negro, el marr\u00f3n, lo oscuro es lo que completa el ocre junto al amarillo. Identifico esta tonalidad con una m\u00e1cula, el vestigio de un amor, el dolor de la ruptura: <i>Me gustar\u00eda ser <\/i>cool<i> \/ de verdad \/ pensar \/ que es extra\u00edble, operable, borrable \/ esta cicatriz<\/i>. Se abre un camino de recuerdos que a veces aparecen coloreados de nostalgia, <i>Un recuerdo es todo: \/ vos cantabas a mi lado, roz\u00e1ndome, agarr\u00e1ndome, simulando que gritabas en mi o\u00eddo \/ cara cantante pop \/ los ojos cerrados \/ arrug\u00e1ndolos de apretados \/ re\u00edamos <\/i>(\u2026) <i>y fuimos hasta un lugar color naranja \/ y nos perd\u00edamos en los ojos en las manos \/ nunca hab\u00eda tocado as\u00ed<\/i>. Otras veces los recuerdos son tratados como objetos analizables, aun sin poder deshacerse del dolor que implica mirar ah\u00ed: <i>Lo que veo (en ese par\u00e9ntesis) fue mi ilusi\u00f3n (y sin embargo a\u00fan hoy quiero creer que no fue as\u00ed, que no puede haber sido tanto enga\u00f1o, tanta autoproyecci\u00f3n, tanto oasis que se va corriendo, que te hace morir de ser, que te arrastra con esperanza para que el golpe (que nunca llega) sea m\u00e1s fuerte<\/i>. Siempre escribir sobre el deseo amoroso es hablar sobre un tri\u00e1ngulo, el amante, el enamorado y la distancia que hay entre los dos. Esa distancia es lo que se interpone, la imposibilidad, los obst\u00e1culos para estar juntos. En <i>Ocre<\/i> Karina Macci\u00f3 hace de nuevo evidente la duplicaci\u00f3n de ese tri\u00e1ngulo, puesto que tambi\u00e9n est\u00e1 el deseo de decir y el yo girando en un remolino de significantes y significados.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><i>Ocre (o)<\/i>. En ocre creo. La vida es amarilla. <i>Amar y ya<\/i>. Porque a fin de cuentas la lengua es para usarse, el cuerpo se crea y se pone en acci\u00f3n. Ocre (o). Todo comienza ah\u00ed, en alg\u00fan punto, un espacio, una palabra. Todo empieza en la creaci\u00f3n. En creer que se puede crear un poema, una conexi\u00f3n, un engarce, una historia, el amor.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"JUSTIFY\"><strong>Eugenia Coiro<\/strong>, incluido en <em>Amarillo Vol. 1 (Amar y yo) Ocre<\/em> de <strong>Karina Macci\u00f3 <\/strong>por\u00a0Viajera, 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 aventura es escribir despu\u00e9s de leer\/releer Ocre. Cada palabra que se elige despliega su sonido, su significado. Cada palabra es una afirmaci\u00f3n que se vuelve interrogante. La escribo, me habla, me pregunta sobre s\u00ed, sobre m\u00ed. Escribir es intentar decir con palabras de una lengua partida. 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