{"id":7443,"date":"2018-11-16T07:54:29","date_gmt":"2018-11-16T10:54:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7443"},"modified":"2018-11-16T07:54:29","modified_gmt":"2018-11-16T10:54:29","slug":"inmaculada-concepcion-jan-de-jager","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/11\/inmaculada-concepcion-jan-de-jager\/","title":{"rendered":"\u00bfInmaculada concepci\u00f3n? * Jan De Jager"},"content":{"rendered":"<p>Varias pel\u00edculas juegan con el concepto de un personaje que viaja atr\u00e1s en el tiempo, para llegar a ser su propio progenitor. Sin investigarlo demasiado, se me ocurren dos ejemplos: la serie de pel\u00edculas<em> Back to the Future \u2013 Volver al futuro<\/em>, y la saga de<em> Terminator<\/em>. En ambos casos se sugiere<br \/>\nque el protagonista ha viajado a su pasado, conoce a la que ser\u00eda su madre, y se habr\u00eda engendrado a s\u00ed mismo, para poder desde el futuro volver a<br \/>\nviajar al pasado para engendrarse, y \u2026 as\u00ed siguiendo. Quiz\u00e1s el car\u00e1cter an\u00f3nimo y abstracto que tiene la paternidad \u2013pater semper incertus\u2013 hacen que resulte menos intragable esta paradoja del creador que empieza por crearse a s\u00ed mismo para poder existir.<br \/>\nPropongo ahora imaginar un escenario en el que sea una mujer la protagonista, y que viaja al pasado, estando ya embarazada. All\u00ed (entonces) se da a luz a s\u00ed misma: mater certissima. Esta mujer deber\u00eda tener el mismo ADN de quien la pari\u00f3 (porque es ella misma), y de nadie m\u00e1s, y adem\u00e1s ser\u00eda t\u00e9cnicamente su propia abuela, bisabuela, tatarabuela, etc. Dejo al lector la tarea de meditarse otras paradojas que este remolino c\u00f3smico de matrioshkas entra\u00f1a. Yo ya me pens\u00e9 unas seis o siete \u2013 y algunas son diferentes de las que se plantear\u00edan si la protagonista quedase embarazada \u201cen el pasado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Jan De Jager<\/strong>,<em> Rel\u00e1mpagos Vol. 2.<\/em><\/p>\n<p>Viajera, 2016.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-7444\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-632x421.jpg\" alt=\"\" width=\"536\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-632x421.jpg 632w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-420x280.jpg 420w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-768x512.jpg 768w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-1020x680.jpg 1020w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-257x171.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/terminator-350x233.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Varias pel\u00edculas juegan con el concepto de un personaje que viaja atr\u00e1s en el tiempo, para llegar a ser su propio progenitor. Sin investigarlo demasiado, se me ocurren dos ejemplos: la serie de pel\u00edculas Back to the Future \u2013 Volver al futuro, y la saga de Terminator. En ambos casos se sugiere que el protagonista [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":7444,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[253],"tags":[174,74],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7443"}],"collection":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7445,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7443\/revisions\/7445"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}