{"id":7458,"date":"2018-11-30T08:11:20","date_gmt":"2018-11-30T11:11:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7458"},"modified":"2018-11-30T08:11:20","modified_gmt":"2018-11-30T11:11:20","slug":"de-repente-estoy-llegando-a-praga-axel-levin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2018\/11\/de-repente-estoy-llegando-a-praga-axel-levin\/","title":{"rendered":"De repente estoy llegando a Praga * Axel Levin"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">\n\t<!-- @page { size: 21cm 29.7cm; margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm; direction: ltr; color: #000000; widows: 2; orphans: 2 } --><br \/>\n\t<\/style>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">De repente estoy llegando a Praga desde Israel en un low-cost dif\u00edcil de creer que exista. Veo por entre medio de los asientos de enfrente que unos dedos escriben apurados en un celular con pantalla rota: \u201cAcabo de aterrizar, de ac\u00e1 a Bruselas, y despu\u00e9s New York. Tengo dos horas. Ya me puse al d\u00eda. Estoy preparado para la misi\u00f3n\u201d. Recuerdo que antes de despegar ese pasajero de cara gris estaba leyendo un texto largo desde la superficie resquebrajada, en el que le\u00ed \u201cTrump\u201d varias veces. Entonces me doy vuelta para comprobar si otra persona devolv\u00eda complicidad, si alguien m\u00e1s que yo hab\u00eda visto lo que no deb\u00eda, al mismo tiempo que entran cuatro polic\u00edas-tanques. Mir\u00e9 sus chalecos antibalas y rifles. En un silencio absoluto, comienzan a caminar por el pasillito. <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Van a parar enfrente junto al tipo y se va a armar un tiroteo, <\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">pens\u00e9. Miraba todas las caras d\u00e1ndome cuenta de que nadie sab\u00eda del esp\u00eda (<\/span><span lang=\"es-ES\"><i>no puede ser un esp\u00eda, \u00a1no est\u00e1s en una peli!)<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">. Segu\u00ed el paso de los oficiales checos y sus boinas con el coraz\u00f3n al bode de estallar, marcando el ritmo del mutismo colectivo del avi\u00f3n. Pasan delante del esp\u00eda, pasan delante de m\u00ed (respiraci\u00f3n profunda), se paran tres hileras de asientos atr\u00e1s y se llevan esposado a un ser de no m\u00e1s de treinta a\u00f1os, repleto de tatuajes. Luego la azafata, el protocolo cotidiano, las personas levant\u00e1ndose para agarrar sus valijas y empezar a salir. Yo hago lo mismo, sin dejar de observar con cierta carpa al pasajero-esp\u00eda de enfrente.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>El viaje me agarra la mano, susurra escenas que trasplantan, se r\u00ede un poco, molesta, altivo: \u00bftan r\u00e1pido lo dejaste ir?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> El trayecto fue el de Amsterdam-Brujas-Londres. Sal\u00ed temprano del hostel de Amsterdam, veh\u00edculo a la estaci\u00f3n central 7.00h (puntualidad infalible). De ah\u00ed a un tren que hizo trasbordo en Bruselas hasta llegar, promediando el mediod\u00eda, a Brujas. La idea era pasar la tarde, disfrutar de conocer ese pueblo medieval extravagante con un nombre imposible de eludir, y a la noche volver para tomar el tren a Gante, una ciudad desde la que se pod\u00eda ir a Londres en micro. Dormir\u00eda en el viaje econ\u00f3mico y me ahorrar\u00eda el hospedaje. Todo cerraba. Hasta la duda sobre c\u00f3mo iba a cruzar la superficie mar\u00edtima en cuatro ruedas era una inc\u00f3gnita fascinante. Ten\u00eda sacado el pasaje Gante-Londres para las 0:55h y, ya para esa altura, cuestiones como el fr\u00edo o la incompatibilidad idiom\u00e1tica hab\u00edan perdido su dramatismo. Al menos me sent\u00eda con la suficiente aptitud para que as\u00ed fuera.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>\u00bfYa te olvidaste de todo esto?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>\u00bfTan confortable es anular?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> Las indicaciones en los letreros y el google-traductor fueron lo suficientemente claros para llegar a Brujas sin altercados, y a esa peque\u00f1a gran victoria se sum\u00f3 la de encontrar un locker en la estaci\u00f3n. Despu\u00e9s de varios intentos, logr\u00e9 hacerlo funcionar y aislar la mochila en uno de tama\u00f1o mediano, ticket por doce horas. Lo \u00fanico que nublaba ese envalentonamiento inicial era que el pron\u00f3stico europeo, varias veces consultado desde el celu en los d\u00edas previos, no se equivocaba y hab\u00eda comenzado a caer una llovizna ligera. Nada que no pudiese enfrentar. Ten\u00eda paraguas y no muchas opciones, as\u00ed que le di para adelante. La tormenta, sin embargo, no fue el problema de ese d\u00eda. Solo una antesala necesaria para el resto, a pesar de que estuve toda la tarde bajo la lluvia, sin refugio ni ropa para cambiarme. De hecho, la jornada, entre un free-tour por los gremios de oficio del siglo XIV, y el museo interactivo que te \u201ctransportaba\u201d al pasado en habitaciones ambientadas con robots, se la banc\u00f3 bien. Conoc\u00ed la iglesia donde se custodia la aut\u00e9ntica sangre de Cristo, en un papel dentro de un frasco dentro de otro bajo la mirada 24h de una monja. Y los bares con sus chocolates belgas.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Ya pas\u00f3 medio a\u00f1o desde que volv\u00ed de viaje. Pero vuelve a m\u00ed, me lleva. Lo dejo, lo dejo y lo uso. Porque entre tanto vaiv\u00e9n acelerado me trabo, por m\u00e1s firmeza en la direcci\u00f3n suelo anclarme en las trampas de la mente.<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> El verdadero inconveniente lo tuve en Gante.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">En un local de shawarmas a la vuelta de la \u201cestaci\u00f3n\u201d, mirando Black Mirror desde el celu para pasar la noche fr\u00eda hasta las 0:55h, me di cuenta.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">Me hab\u00eda ido de Brujas m\u00e1s temprano de lo previsto porque no aguantaba la ropa mojada. La hab\u00eda cambiado ingeniosamente en el ba\u00f1o del tren abarcando las dos paradas de distancia. Luego camin\u00e9 los tres kil\u00f3metros a pie sin quejarme, google-maps y mochila, que separaban de improvisto esa terminal de la de micros. Recuerdo que en el trayecto me repet\u00ed <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>otra noche de invierno, otra ciudad g\u00f3tica-medieval, otra que est\u00e1 casi desierta<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">, hasta llegar a la \u201cestaci\u00f3n\u201d. No era m\u00e1s que un descampado. As\u00ed que di una vuelta y me escond\u00ed en ese <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>kebab express <\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">glorioso para sobrellevar tranquilo las horas.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> Es importante permitirse esos lujos.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> Me preocupaba, sin embargo, que las ventanillas de las empresas de trasporte estuvieran cerradas. De todas formas, el d\u00eda hubiese terminado como uno perfecto, an\u00e9cdotas con virtuosidad justa, si el \u201caxel\u201d de un mes atr\u00e1s hubiera sacado bien los pasajes. Ah\u00ed, 23h, sinti\u00e9ndome un triunfador, dud\u00e9, me fij\u00e9 en los papeles arrugados al fondo de la mochila y me di cuenta de que coincid\u00eda la fecha con el d\u00eda que estaba terminando. Es decir, mi micro hab\u00eda <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>pasado<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> a las 0:55h. Pero no todo era una derrota. \u00bfCu\u00e1nto pod\u00eda costar explic\u00e1rselo al chofer? A lo sumo pagar\u00eda una diferencia, lugar hab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Completo el circuito. Un aro de mundo que se sobrecalienta. Como cuando estoy solo y libre y me preocupo por lo que no hago, cuestiono en base a lo que podr\u00eda, o pienso cuando estoy con las personas que quiero en vez de estar<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\"> El fracaso solo lo pude asumir cuando a la una de ma\u00f1ana en el descampado de Gante el chofer ingl\u00e9s del Flixbus me explic\u00f3 que, o pagaba el triple de un pasaje normal, o se iba. <\/span><i>i can\u00b4t sleep here &#8211; i need go London now &#8211; i neeeed<\/i>. <span lang=\"es-ES\">Mis ruegos gesticulados no hicieron efecto. Quiz\u00e1 se hab\u00eda dado cuenta, incluso, que hab\u00eda intentado pasar con esos papeles mojados y vencidos a conciencia, diciendo entre sorprendido e indignado: <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>Ooo, i don\u00b4t know &#8211; i have a ticket for London &#8211; This is a ticket &#8211; i haaave<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\">. Estafado por mi negativa mental a comprarlos con el wifi del <\/span><span lang=\"es-ES\"><i>kebab express<\/i><\/span><span lang=\"es-ES\"> hac\u00eda una hora mientas com\u00eda otro shawarma, me acurruqu\u00e9 sano, salvo, y malhumorado en un asiento. Cerr\u00e9 los ojos.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Negar la negaci\u00f3n. <\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Acostumbrate.<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span lang=\"es-ES\">En Londres dorm\u00ed en un cuarto con treinta y seis personas. Las camas eran cuchetas triples y hab\u00eda un olor palpable que te dejaba la piel pegajosa. Pero las noches m\u00e1s pol\u00e9micas las pas\u00e9 en el cuartito para cuatro en Granada, el m\u00e1s chico de todo el viaje. Lejos de ser un respiro, como pens\u00e9 cuando entr\u00e9, result\u00f3 ser un insomnio permanente. Nunca en mi vida escuch\u00e9 semejante nivel de ronquidos, potentes, obscenos, la cama temblaba como un \u201csube y baja\u201d s\u00f3nico con muchas fallas, y cuando no aguantaba m\u00e1s y mov\u00eda a uno, la respuesta era \u201cyo no soy\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>\u00bfTan f\u00e1cil es desprenderse?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>\u00bfHasta qu\u00e9 punto pod\u00e9s?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i> <\/i><span lang=\"es-ES\">De todas maneras, la situaci\u00f3n nocturna m\u00e1s estrafalaria la tuve en Venecia. La primera noche, luego de desencontrarme la mayor parte del d\u00eda con un amigo por entre ese millar de canales y puentecitos enroscados, tampoco pude dormir de tanto traqueteo gutural. Solo que esta melod\u00eda entrecortada (a diferencia del rugido imp\u00fadico granadino \u00e9ste era una sinfon\u00eda absurda de soniditos) proven\u00eda de un chino gordo y sudado. En un exceso de amabilidad no hab\u00eda parado de hablarme. Ni siquiera para afeitarse o asearse con un toallita, operaciones que hizo en el cuarto, al lado m\u00edo, sin reparar que no entend\u00eda palabra de su mon\u00f3logo. Al parecer, estaba con unas ganas importantes de mostrar su beatitud, porque me ofrec\u00eda galletitas y preguntaba, con gestos, qu\u00e9 buscaba en el celular, resaltando su disponibilidad para hacerme compa\u00f1\u00eda. La segunda noche, la \u00faltima del viaje, sabiendo que el chino ya se hab\u00eda ido, llegu\u00e9 al hostel contento, algo nost\u00e1lgico, seguro de que ya nada me iba a sorprender, o que como m\u00ednimo me deparaba una situaci\u00f3n de mayor comodidad. Abr\u00ed la puerta de la habitaci\u00f3n. Me encontr\u00e9 a tres mujeres con burka interrumpiendo sus oraciones en el piso, mir\u00e1ndome.<\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Vivo de nuevo esos momentos como c\u00e1psulas de universos paralelos que sin embargo son m\u00edos, atraviesan el circuito y lo rompen. Se enganchan, ensortijan, tiran de lo que soy. Se\u00f1alan el viaje, lo cotidiano, forman la rutina extraordinaria.<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i>Lo dicen con un gesto obvio: dale, che, \u00bfte parece hacerte problema?<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><span lang=\"es-ES\"><i> Desprendete, c\u00f3modo, por m\u00e1s dif\u00edcil, dejalos ir hasta que sea lo mismo olvidar.<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"RIGHT\"><strong>Axel Levin<\/strong>, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"RIGHT\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7459\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/6e6e0e7b923d5859a6ac3357b08b70f7.jpg\" alt=\"\" width=\"564\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/6e6e0e7b923d5859a6ac3357b08b70f7.jpg 564w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/6e6e0e7b923d5859a6ac3357b08b70f7-257x208.jpg 257w, https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/6e6e0e7b923d5859a6ac3357b08b70f7-350x284.jpg 350w\" sizes=\"(max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De repente estoy llegando a Praga desde Israel en un low-cost dif\u00edcil de creer que exista. 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