{"id":7552,"date":"2019-01-14T07:41:59","date_gmt":"2019-01-14T10:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.viajeraeditorial.com.ar\/?p=7552"},"modified":"2019-01-14T07:41:59","modified_gmt":"2019-01-14T10:41:59","slug":"sumergida-resena-en-solo-tempestad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/viajeraeditorial.ar\/blog\/2019\/01\/sumergida-resena-en-solo-tempestad\/","title":{"rendered":"Sumergida * Rese\u00f1a en Solo tempestad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>No est\u00e1 mal que bailes desnuda sobre el agua del mar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p><em>Por Nicol\u00e1s Alonso<\/em><\/p>\n<p>En Sumergida, de Sof\u00eda Ciravegna, el mar es dual. Queda atrapado en un juego de im\u00e1genes que lo enlazan al amor, al deseo y a sus ambig\u00fcedades. Se lee en las primeras p\u00e1ginas: una melod\u00eda susurra\/ brisa en mi cara\/ aquella fragancia a mar. Luego m\u00e1s adelante virgen\/ musa\/ serpiente\/ vampiro\/ mujer\/ sirena. Con estos primeros versos llega un aire de isla griega, entre agua y acantilados. El mito de Safo lanz\u00e1ndose al mar por un amor no correspondido: dulce-amargo, imposible de resistir, criatura sigilosa, dir\u00e1 la poeta griega. Y algo de esa entrega e intensidad atraviesa la voz que se pronuncia en Sumergida, la intensidad de la pasi\u00f3n, la sexualidad y el fin.<\/p>\n<p>El libro intercala poemas con dibujos a cargo de Gonzalo Zarba que funcionan como mojones. Rocas que emergen en el horizonte, archipi\u00e9lagos que pueden distinguirse a lo lejos y anclan el paisaje. En ellos apoyamos nuestros ojos, descansamos para restablecer el punto de vista. Volver a enfocar la perspectiva con la que nos disponemos a leer. Algo de esa geograf\u00eda que sugieren las im\u00e1genes est\u00e1 presente tambi\u00e9n en la disposici\u00f3n gr\u00e1fica de los poemas a lo largo del libro. La playa y su arm\u00f3nica dispersi\u00f3n de objetos sobre la arena homog\u00e9nea; rocas, costras, la textura lisa que genera el agua al acariciar la playa con su ritmo. Todo ello pareciera tener un correlato en cada verso que emerge en la hoja. Dispersos, algunos, encolumnados como peque\u00f1os pilotes de un muelle abandonado, otros. O simplemente apilados como una monta\u00f1a que se agolpa en un acantilado.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, en ese escenario, est\u00e1 el Sireno, que constituye la parte central de las tres en las que est\u00e1 dividido el libro, y la m\u00e1s oscura tambi\u00e9n. Un bell\u00edsimo cambio de g\u00e9nero en \u00e9pocas de lenguaje inclusivo que re-significa la simbolog\u00eda cl\u00e1sica en torno a esa figura m\u00edtica. El Sireno de Sof\u00eda Ciravegna es oscuro, escamoso. Mantiene la duplicidad de la seducci\u00f3n y de la imposibilidad. Esa particular atracci\u00f3n que ejerce aquello a lo que se sabe de antemano no se podr\u00e1 acceder. Pero a\u00fan as\u00ed, una y otra vez nos acercamos, embelesados por esa voz que llega. No obstante, a diferencia de los marineros de las leyendas que quedan atrapados en el canto que los lleva a la perdici\u00f3n, en Sumergida hay conciencian del peligro. La certeza del atolladero en que se est\u00e1, y el movimiento desesperado por salir de \u00e9l (el Sireno tiene sed\/ tiene hambre\/ afila sus dientes\/ desenreda la cola\/ y sale a cazar).<\/p>\n<p>En cuanto a los restantes dos cap\u00edtulos, en ellos permanece el af\u00e1n de reencarnar, de regenerar, de purificar, instancia en la que el mar asume un rol central, y algunas preguntas sin respuestas van quedando en el aire: \u00bfQu\u00e9 hay de mar en el amor? \u00bfQu\u00e9 hay de su movimiento, de su ritmo? \u00bfQu\u00e9 hay del agua en este sumergirse que Sof\u00eda Ciravegna nos propone? \u00bfEs el agua que disuelve, que limpia, que purifica (el regreso\/ a m\u00ed\/ junto al agua\/ descontaminada\/ me hincho\/ hidratada\/ para decir\/ m\u00e1s)? \u00bfun agua de disoluci\u00f3n como el ep\u00edgrafe de Silvia Plath que inaugura el libro? \u00bfO m\u00e1s bien: mi piel renace pegada a la tuya en donde Zarba dibuja una cama, un colch\u00f3n desnudo, sin s\u00e1banas, del que emergen monta\u00f1as tan hermosas como r\u00edgidas y petrificadas?. Tal vez sea entonces el agua salada de mar que arde en las heridas, la costra (y vos Sireno? con tanto amor\/ tanto amor que arde\/ arde lamerte el pecho\/y los labios\/tanta sal acumulada\/desparramada\/ por tu cuerpo). En ese punto radica la sustancia de Sumergida, en ese pliegue, el doblez en que el mar es al mismo tiempo la pasi\u00f3n, aquello que purifica, pero tambi\u00e9n la sal en el herida, ese dulce-amargo, imposible de resistir.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7553\" src=\"http:\/\/www.viajeraeditorial.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/logonuevol.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"100\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Link a la nota:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.solotempestad.com\/ciravegnaxalonso\/\">http:\/\/www.solotempestad.com\/ciravegnaxalonso\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No est\u00e1 mal que bailes desnuda sobre el agua del mar Por Nicol\u00e1s Alonso En Sumergida, de Sof\u00eda Ciravegna, el mar es dual. Queda atrapado en un juego de im\u00e1genes que lo enlazan al amor, al deseo y a sus ambig\u00fcedades. 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