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Karina Macció sobre Fragmentos del fin

Quiero regalarle a Eugenia dos palabras hoy, son japonesas, las traje del Lejano Oriente especialmente para ella. Para vos.
Kintsugi (金継ぎ?) (Japonés: carpintería de oro) o Kintsukuroi (金繕い?) (Japonés: reparación de oro) es el arte japonés de arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina mezclado con polvo de oro, plata o platino. Involucra una filosofía que ve las roturas y las reparaciones como parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse, y además la reparación realizada embellece el objeto.
Tu libro Fragmentos del fin es una pieza reparada, pegada, cosida o remendada con oro, pegamento o hilos, es un libro que habla de la rotura, de la ruptura, y muestra todos su quiebres. Los versos se parten, se deshacen, a veces dos en una hoja, otra vez se dispersan buscando un dibujo, otra vez se vuelven prosa. ¿Cómo decir lo roto? ¿Cómo decir lo que muere? Estamos vivos. Y nos rompemos. Estamos vivos, y un poco morimos, cada día, sí, pero también parece que morimos tanto cuando el amor se rompe. ¿Cómo empezar a decir el fin de un amor que creímos, de verdad, era para siempre? Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso, dice: “Busco, comienzo, pruebo, voy más lejos, corro, pero nunca sé que termino: del Ave Fénix no se dice que muere sino solamente que renace (¿puedo, pues, renacer sin morir?)”.
Kintsukuroi: reparación a través del oro. Transformación: lo roto se vuelve arte. Las fracturas se ven, las marcas están resaltadas, y lo maravilloso es que quedan brillantemente exhibidas. En Japón los objetos reparados de esta manera llegaron a cobrar incluso más valor que los originales. Nos traen una historia, nos muestran un azaroso hecho que atentó contra ellos. Ahí están, sin embargo. Erguidos, reparados, bellos en su resistencia, bellos en su ser a pesar de los terremotos. Fragmentos del fin es eso: una reparación hecha de poesía, sutil, luminosa, plena de imágenes que deleitan, que se proyectan o recuperan no sin dolor. Un libro incompleto dice el último poema, un yo incompleto, afirma, un blanco. Qué suerte, me digo: en el blanco podemos escribir.

 

 

Karina Macció para la presentación de Fragmentos del fin.

Diciembre, 2016.